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Juan Monsant Aristimuño: Humanistas vs. Extincionalistas

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Detengo el botón de cambio de canal de la televisión, mientras buscaba noticias sobre el rescate de los astronautas varados en el espacio durante nueve meses, en una misión planeada para ocho días, cuando observo las instalaciones de una nueva universidad en San Salvador, que llamó mi atención.

Muy moderna, parecía una oficina del Silicón Valley o un anexo del edificio de la sede de Apple, diseñado directamente por el propio Steve Jobs para adecuarse al espíritu de la nueva generación ¨sin corbata y en zapatos tenis¨ activa desde los años setenta, y responsable de los cambión tecnológicos más importantes de la humanidad desde la aparición del Homo sapiens

Suaves y contrastantes colores, grandes paredes transparentes, sitios de encuentro, singulares pupitres más adecuados para una moderna cafetería con wifi,  que los repetidos, alineados y pesados de madera y metal que conocimos en nuestro tiempo de estudiante, con un profesor que tiza en mano escribía conceptos o esquemas sobre en verde pizarrón, y mientras se toman notas apresuradas para repasar luego en casa.

De modo que la arquitectura que pareciere salida de la inspiración de la mismísima Zaha Hadid, llamó mi atención, y luego el nombre: Instituto Kriete de Ingeniería y Ciencias (Instituto Key). Así que dejé a los astronautas para otra ocasión y me dispuse a averiguar de qué se trataba. En ese momento hablaba Roberto Kriete, a quién identificaba con la aerolínea Taca de El Salvador (de niño la relacionaba con los emblemáticos aviones de carga Douglas DC3 de Taca, muy conocida en aquél entonces en Venezuela, por lo que la tenía como una línea aérea venezolana, hasta que décadas después me la topé en Centroamérica con modernos aviones que cruzaban el Atlántico y el Pacifico compitiendo con marcas europeas y estadounidenses de las más renombradas.

El hecho es que en ese momento describía el origen de la idea, y quien junto a uno de sus hijos, se dedicaron a darle forma el concepto de educación superior que querían implantar. Entendí que solo iba dirigido a mentes brillantes, estudiantes disciplinados y ambiciosos de buen Cociente Intelectual; sin importar el origen, condición social, religiosa o étnica. Por lo que cualesquiera que reuniese esas cualidades y no tuviere los medios económicos para cursar la profesión elegida, estaría en condiciones de ser beneficiado con una beca que cubriría entre un 40 y el 100 % del costo de la carrera. ¡Vaya¡ me dije, eso es pensar en grande y a futuro.

E inició su presentación ante los numerosos invitados a la inauguración de esta manera “Esta es una universidad elitista, más no clasista¨, y luego entendí a lo que se refería con lo de las mentes brillantes, abiertas al mundo, la libertad, al libre mercado, la calidad, no como casta sino como seres libres, cualificados, actuales y sin la carga del medioevo espiritual o el prejuicio social.

La mejor Universidad de la región en ingeniería y ciencias aplicadas, es el objetivo, interactuar con el sector empresarial, el estado, la realidad estructural salvadoreña con la academia en función de insertarse en el mundo en igualdad de condiciones competitivas. Y se dieron a la tarea de contactar las mejores universidades tecnológicas de Occidente, incluyendo al prestigioso Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey.

Esto me llevó a la Venezuela de Carlos Andrés, en su primer gobierno (1974-1979) cuando creó el Programa de Becas Gran Mariscal de Ayacucho para enviar profesionales y bachilleres a estudiar en las mejores universidades e institutos tecnológicos conocidos, desde Estados Unidos hasta Alemania, desde Argentina a México; sin distinción alguna, solo un promedio de notas que variaba si eran procedentes de la provincia o de las grandes ciudades, egresados de institutos privados o públicos.

Hoy, no tenemos ni escuelas de párvulos funcionales. Emigran sus padres, emigran profesores, sus maestros y ellos mismos. Pasamos en Venezuela, de repente, de la luz del renacimiento a la oscuridad del medioevo. Recuerdo aún con sobresalto, las palabras de Chávez cuando destruyó PDVSA, pero dirigidas al todo nacional: “Aquí se acabó la meritocracia, acá ahora todos somos iguales”. En ese momento se selló nuestra suerte como nación.

Todo lo contrario a lo que se ha propuesto El Salvador actual: la búsqueda de la excelencia, para otorgar la mayor suma de felicidad posible, como diría Bolívar, al conceptualizar cuál sería el mejor gobierno a posesionar una vez obtenida la independencia de la América española.

La presentación del Instituto Key para El Salvador y el mundo, contó con la presencia del Presidente Nayib Bukele, que en su intervención final al igual que el empresario Roberto Kriete, hizo una afirmación que llamó inmediatamente mi atención por su actualidad, profundidad y alcance, porque describió sin proponerse los tiempos civilizatorios que vivimos, inmersos como nos encontramos en pleno ional que gira a 400 kilometros de la tierra desde hace ya  fuerzas superiores”cambio epocal” del cual no podemos escapar, porque obedece a fuerzas superiores que conlleva la indetenible evolución de la naturaleza y la humanidad.

Quizá experimentamos el inicio del cambio civilizatorio más significativo vivido por la humanidad desde el Renacimiento. Y que una buena parte de ella, incluyendo a la inserta en el mundo Occidental, se niega asumir por miedo a lo desconocido, por la seguridad que se tiene en lo conocido o por temor a abandonar esa zona de seguridad que ofrece el dogma.

Pensábamos que los sesenta rompía definitivamente con el pasado, y en cierta medida fue así: el Mayo francés, Woodstock, la píldora anticonceptiva, la minifalda, la guerra de Viet Nam, los Beatles, el viaje a la luna, el radio de transistores, los derechos humanos, el Concilio Vaticano II (que apenas ahora 60 años después, se asumen algunos cambios y percepciones aprobados allí).

La afirmación del Presidente al inicio de sus palabras a la cual nos referimos, fue la siguiente: “Ya el mundo no se divide en izquierda y derecha, se divide entre los humanistas y los extincionalistas.”

Esta frase en medio de un ambiente académico inserto en la Estación Espacial Internacional (plurinacional) que gira a 400 kilómetros de la tierra desde hace ya 27 años, de donde rescataron a los astronautas Sunita “Suni” Williams egresada del Instituto Tecnológico de Florida y a Barry “Butch” Wilmore, egresado de la Universidad Tecnológica de Tennessee, quienes preceden los futuros viajes  al planeta Marte, rompe definitivamente con los dogmas ideológicos, políticos, clasistas o doctrinarios del pasado, que tanto daño hizo en El Salvador, y que actualmente diluye la nación venezolana en una inmensa diáspora  sin territorio.

Lo que hay, dice Bukele son personas y corrientes humanistas (acá entra un vocablo muy, muy amplio) y extincionalistas (vocablo que adoptaré para referirme a los dogmáticos, unidimensionales, prejuiciados, clasistas, resentidos, inclinados hacia la destrucción y el nihilismo ante la inexistencia de la oferta violenta del comunismo y demás doctrinas masificantes y estatistas.

Los zurdos los llama el Presidente Javier Milei de Argentina, que son los kirschneristas a imagen y semejanza de los chavistas o maduristas venezolanos, que prefieren crear el caos antes que aceptar los cambios propuestos en plena libertad y legitimidad. Son las barras, la Campora, los kirchneristas dirigidos por la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner (hoy con dos condenas sin ejecutar por enriquecimiento ilícito y por traición a la patria (por los pactos hechos con el gobierno de Irán, una vez que se determinó su autoría del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina el 18 de julio de 1994), que se han dedicado a desestabilizar por la violencia la oferta libertaria del actual presidente Javier Milei.

¿Por qué extincionalistas?”P y semajanza que los chavista pinique extinguen la libertad, la cultura, el mchneristas a imagen y semajanza que los chavista ”P y semajanza que los chavista pinique extinguen la libertad, la cultura, el mchneristas a imagen y semajanza que los chavista  Porque son los que extinguen la libertad, la cultura, el mérito, la libre competencia, de opinión, de mercado, de opción. Es lo de siempre, solo han variado los escenarios. Es la lucha entre la civilización y la barbarie, como bien escribió Domingo Faustino Sarmiento ya en el siglo XIX, aunque en otras dimensiones.

Es ese mismo acto el presidente firmó un acuerdo con la Universidad Kriege para contribuir con becas a estatales en número significativo, para aquellos estudiantes que llenan la condiciones, según el Instituto. Al tanto que anunció un plan de becas nacional para estudiantes de secundaria con un promedio de notas a partir de siete sobre 10, y luego de becas si optan por estudiar carreras en Institutos tecnológicos nacionales.

Por todo ello, pensamos que hay que reflexionar sobre esta diferenciación de posturas ante la convivencia humana y su alcance real, en este mundo en situación de transformación; porque asumimos que lo práctico, la iniciativa privada, la tecnología, el hecho económico no está separado y menos en contradicción, con lo humano y su alcance.

 

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