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Juan Herrera Betancourt: La Fuerza Armada Nacional de Venezuela 2025

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La reinstitucionalización de la Fuerza Armada Nacional (FAN), con base en principios y valores democráticos, para contribuir al restablecimiento del equilibrio Estado-FAN-Sociedad Civil, es fundamental para alcanzar la convivencia pacífica y lograr el desarrollo ante un nuevo gobierno legalmente constituido, donde la organización militar debe ser factor fundamental para garantizar la soberanía nacional e integridad territorial, cumpliendo fielmente la Constitución y las leyes, y ser ejemplo de organización, planificación, orden, disciplina y moral ciudadana.

La FAN debe estar bajo el control del poder legalmente constituido, quien será responsable de su diseño moderno y eficiente, con elevado apresto operacional, competencia profesional, organización vertical, flexible, bien equipada, con capacidad para hacerle frente a las amenazas internas y externas de la República, adaptada a los retos y desafíos de los tiempos que vivimos. El uso legítimo de la fuerza debe estar orientado para lograr la seguridad y defensa necesarias para garantizar el cumplimiento de los intereses y objetivos de la República y de los ciudadanos venezolanos, sin distingo de raza, credo, posición económica e ideología política.

A la FAN le corresponden las misiones constitucionales de garantizar la independencia y la soberanía de la Nación, y asegurar la integridad del espacio geográfico, para lo cual debe cumplir con las tareas de la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional. Para cumplir con estas misiones es necesario que la organización posea una doctrina de empleo de acuerdo con los recursos asignados, y que su recurso humano tenga la aptitud moral, la competencia intelectual y la capacidad física para hacer frente a las amenazas que puedan afectar la supervivencia de la Nación.

La permanencia de la FAN se origina de la necesidad del Estado de defenderse de amenazas externas, internas y circunstancias sobrevenidas que afecten su sobrevivencia, bienestar y proyección generacional. En Venezuela se establece, conforme a la Constitución, los valores superiores de la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social, y en general, la permanencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político, lo cual esta concatenado con las misiones establecidas en el artículo 328 de la Constitución, donde señala que la FAN está subordinada a la autoridad civil en la persona del Presidente de la República y la normativa constitucional.

La FAN es una institución esencialmente profesional, con un orden vertical bien establecido para la escala jerárquica, con aspectos intangibles como la cohesión profesional e identidad corporativa, señalando que esta organización representa  el orden, la estructura y la institucionalidad que da fundamento y contenido a la seguridad y defensa de la República, garantizando el cumplimiento de los intereses y objetivos nacionales.

Y de acuerdo con lo convenido en la Conferencia de Seguridad de las Américas del año 2003, donde se estableció una nueva concepción de la seguridad hemisférica de alcance multidimensional  que incluye las amenazas tradicionales y las nuevas amenazas, preocupaciones y otros desafíos a la seguridad de los Estados del hemisferio, buscando la consolidación de la paz, el desarrollo integral y la justicia social, basados en valores democráticos, el respeto, la promoción y defensa de los derechos humanos, la solidaridad, la cooperación y el respeto de la soberanía nacional. Para ello se requiere contar con instituciones democráticas sólidas y con fuerzas armadas comprometidas con estos valores, que permitan hacer efectivos los mandatos nacionales e internacionales en materia de seguridad y defensa.

En la consolidación del sistema democrático, la institución militar venezolana debe significar de nuevo uno de los pilares fundamentales, lo cual requerirá acentuar de nuevo el proceso de profesionalización de la FAN, reorientando su misión y funciones para hacerla un factor fundamental de la defensa nacional, de apoyo a la Administración Pública en tareas de desarrollo, y cooperar con el mantenimiento del orden público, apartándola del debate político, con su dedicación exclusiva al servicio de la Nación.

Durante todos estos años de “gobierno bolivariano revolucionario”, ha habido factores diluyentes y direccionales para mantener a la FAN como factor fundamental de la orientación política del régimen, entre los cuales se puede señalar la tergiversación del mandato constitucional y la normativa legal que rige a la FAN, mediante reformas progresivas como fueron las efectuadas a la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (LOFANB), que desvirtuó la misión y funciones de la organización militar, abonando el camino con actos de indisciplina, politización, desvalorización de la jerarquía, ascensos incontrolados, dispersión del poder y aplicación de medidas incongruentes en la unidad de mando, priorizando el sostenimiento de un proyecto político sobre el mandato Constitucional de la defensa de la integridad territorial y garantía de la soberanía de la Nación, al señalar en una de las reformas que “uno de los objetivos de la FANB es lograr la mayor eficiencia política y calidad revolucionaria en la construcción del socialismo”.

La desviación de los objetivos institucionales ante la imposición de una cultura política y de gestión pública  basada en el clientelismo, el exacerbado personalismo caudillista y el predominio de relaciones políticas y administrativas informales, característico de los gobiernos que evidenciaron el debilitamiento del Estado y sus instituciones, conduciendo al relajamiento, arbitrariedad y ambigüedad de los actos de la autoridad militar, perjudicando la estructura organizacional y profesional requerida para el propósito institucional en el cumplimiento de su misión constitucional, desviando su uso hacia tareas para las cuales carecen de formación requerida. La FAN ha estado sometida al predominio del pensamiento político-partidista, y sus integrantes, cultura, estructura y leyes, han sido sistemáticamente pervertidas por la vinculación Estado-Gobierno-Partido, para su utilización en tareas propias de una parcialidad política empeñada en imponer un proyecto ideológico en detrimento de la institución militar y de una sociedad que ha sido sometida al uso de la represión como mecanismo de control social. Deterioro sistemático de la formación profesional, capacidad intelectual y física en el dominio racional de las destrezas y habilidades para la defensa del Estado, y su propósito institucional como garante de la soberanía, independencia de la Nación, y protección de su espacio geográfico. El proceso de pérdida progresiva de las competencias profesionales ha incidido negativamente en su compromiso ético con la salvaguarda del sistema democrático republicano y el sometimiento al control del poder civil. El uso de la organización como apéndice armado del gobierno, así como la unión con la milicia bolivariana, exacerbo la contaminación partidista generando una actitud proselitista en la organización que ocasionó la perdida de los principios de la disciplina, obediencia y subordinación a la Constitución y a las leyes, inclinándose hacia una parcialidad política pro gubernamental.

La ausencia de los valores y pilares fundamentales de la organización, la discrecionalidad en la aplicación de la justicia y la perdida de la razón de ser de la fuerza Armada, pueden considerarse entre las causas que ha originado que muchos miembros de la organización se hayan corrompido y están incursos en delitos comunes, contrabando, corrupción, narcotráfico, en dimensiones que abracan a todos los componente sin distinción de jerarquía.

Lo analizado permite aseverar que Venezuela actualmente tiene una Fuerza Armada Nacional que no está en condiciones de hacer frente, de manera adecuada, a ninguna amenaza que plantea la Constitución de la República. Y es evidente la existencia de un régimen de corte militarista, que emplea la institución, el personal y sus medios como coadyuvante en los procesos más críticos de transformación de la sociedad venezolana. Y amparándose en la defensa de los intereses de la nación y del pueblo venezolano, ha utilizado la represión contra la disidencia como mecanismo de control social, para lo cual la Fuerza Armada ha sido uno de su principal instrumento.

Los procesos de transición  y de postransición de un sistema autoritario a uno democrático han variado en atención a las características de los paises donde se han experimentado estos cambios, y hay varios actores que son fundamentales para consolidad la libertad y la democracia. En el caso de Venezuela es muy conocido lo sucedido a partir de 1999, donde se inició un proceso de cambio político hacia un autoritarismo hegemónico donde están presentes las restricciones de las actividades de los partidos políticos, el control de los medios de comunicación, la opresión como mecanismo de control político, la presencia del partido de gobierno con aspiraciones de partido único y la  incertidumbre y alta desconfianza en los eventos electorales. En este contexto está inmersa la Fuerza Armada, las cuales a pesar de la fragmentación, desarticulación, desprofesionalización y desviación de sus funciones específicas, su actuación en un proceso de transición y postransición deben ser consideradas como primordiales para determinar la orientación de su transformación organizacional de acuerdo con los procedimientos democráticos del nuevo gobierno. No hay la menor duda de que en el presente, su organización está fuera del contexto constitucional, con un  equipamiento contrario a los objetivos de su empleo, con una doctrina confusa, con una organización operacional que no se corresponde con la geografía nacional, donde la complicidad de sus altos mandos violan la Constitución, así como su partidización y corrupción interna, la han convertido en incapaz de comprender las reales demandas de la sociedad venezolana. Y presentan una contaminación del liderazgo con rasgos proselitistas que ha debilitado su fortaleza, unidad de mando y empleo útil, con el sometimiento a la voluntad política partidista del gobierno, lo que hace necesario una profunda revisión del Concepto Estratégico Militar que permita volver al estricto cumplimiento de su deber Constitucional como lo establece el artículo 328 constitucional, para fortalecer la democracia y el estado de derecho.

Diseño de la Política de Defensa Nacional.

Este instrumento debe contener el diagnostico, escenarios y las posibles amenazas a la defensa nacional, la concepción estratégica a emplearse en la organización, y comprenderá la actualización de la FAN: su organización futura, la adecuación y modernización del material y equipo requeridos para el cumplimiento de las misiones asignadas, presupuesto anual, plan de crecimiento y desarrollo, y el plan de alistamiento y adiestramiento.

Establecimiento de la política militar, la cual debe estar vinculada con la política de defensa nacional, y debe estipular:

*Diseño de una fuerza armada moderna y flexible, con un alto grado de movilidad estratégica y táctica.

-Priorizar desde la perspectiva de la defensa, el control efectivo de áreas de alto valor estratégico.

-Fortalecer la tarea de los componentes militares en el alistamiento y adiestramiento de su personal, así como el sostenimiento logístico de sus unidades.

-Establecer el organismo responsable del adiestramiento conjunto y la conducción de las operaciones específicas o conjuntas y del planeamiento estratégico operacional.

*Adecuar la doctrina.

Conclusiones.

El estilo personalista y caudillista impuesto, fueron factores utilizados para someter a la estructura militar y a sus miembros para inducirlos a un proyecto político contrario a los principios y valores inherentes a la organización, desvirtuando, fracturando y desarticulando la institucionalidad de la FAN. Transcurridos todos estos años de poder chavista-madurista, la institución armada venezolana manifiesta profunda debilidad que ha generado su descredito como baluarte de la democracia, y hacerla incapaz para afrontar las misiones y tareas propias de la organización.

Existen deficiencias de orden legal, presentando incongruencia, burocratización de procesos y tergiversación de criterios sobre seguridad y defensa de la Nación que se orientan más hacia una política de Gobierno que  a una política de Estado, conllevando actuaciones al margen de la ley por integrantes de la FAN. Y la permanencia de muchos profesionales militares en funciones estrictamente civiles, y sin conocimientos debidos, demuestra la desviación de su misión constitucional y la manipulación de sus funciones a los fines de intervenir las decisiones  y acciones políticas-partidistas, ajenas a su esencia profesional.

Así mismo, los vicios de ineficacia presente, no sola en el ejercicio de funciones en la administración pública, sino en el desempeño propiamente dentro de la FAN, han ocasionado la pérdida de identidad corporativa de la institución militar, así como el apoyo popular y credibilidad de la sociedad venezolana. Este exceso de protagonismo en las acciones de gobierno han vinculado a sus profesionales en casos de corrupción, abuso de poder, narcotráfico y delitos comunes, así como violación de los derechos humanos, desvirtuando su carácter profesional e institucional al servicio de la Nación y de los ciudadanos. De igual manera, la inexistente relación entre la política de defensa y la situación interna, producto de una sola hipótesis de conflicto, ha impedido encausar sus esfuerzos para determinar el modelo de Fuerza Armada Nacional que se requiere, con la consecuente desprofesionalización en sus cuadros de oficiales y tropa, profundizado por una doctrina que carece de coherencia entre objetivos, formación, empleo y equipos.

Desde 1999 se ha propugnado como política de defensa, la unión cívico militar para aparentar que el ejercicio del poder es compartido entre ambos sectores siendo evidente que lo que ha existido es un régimen militarista que emplea la institución militar, el personal y sus medios para conducir los procesos críticos de la sociedad venezolana, ante la precariedad institucional democrática, que el régimen utiliza en función de gobierno y no de del bienestar común de la Nación.

Ante las deficiencias  estructurales que caracterizan tanto a la FAN como al actual régimen, ante las devastaciones económicas y sociales que afrontamos los venezolanos, ante el tema de la transición y el rol que han de ejercer las fuerzas militares, existen interrogante al respecto a la posición que han de tener la FAN frente a la obligación ineludible que tienen que cumplir con el mandato Constitucional y asumir la responsabilidad que les corresponde como actores facilitadores del cambio del actual régimen  inconstitucional, ante el deber que la organización tiene que asumir con decisiones y acciones necesarias para contribuir con la restitución del Estado de derecho en cumplimiento de la norma constitucional para retomar la legalidad, y en atención al deber que la Fuerza Armada debe asumir en la consolidación democrática de la postransición, se plantea desde la perspectiva estratégica que la organización debe hacer cambios estructurales necesarios para retomar la misión constitucional y adaptarse a los retos que imponen los cambios en la transición, donde es necesario resolver el problema que plantea la ilegalidad de la creación de la milicia bolivariana, eliminar los eslóganes político-partidistas, retirar los componentes militares de las labores de orden interno y la aplicación de la justicia militar a los delitos contemplados en los códigos respectivos.

Y es de gran trascendencia corregir las desviaciones en la esencia institucional de la FAN para apartarla de la parcialidad política e ideológica donde fueron orientadas, y el abandono en que se encuentran la institución y sus funciones medulares, para retomar las acciones y contrarrestar los elementos subversivos en las fronteras, reactivando las bases fronterizas y las operaciones conjuntas y combinadas con los paises vecinos, Y otras medidas, como la reducción progresiva de personal militar en puestos de la administración pública, el sobredimensionamiento  en los altos grados y el mantenimiento equilibrado de los efectivos militares, así como la revisión exhaustiva  de las relaciones con otras naciones contrarias a nuestra formación occidental y reivindicar el rol del militar en una sociedad democrática y los deberes y responsabilidades que se derivan del mismo.

Par ello es necesario fomentar el liderazgo con convicción, respeto a los deberes y con visón institucional, a fin de rescatar los pilares de la obediencia, subordinación y disciplina, por lo que la reeducación, despolitización y depuración de la organización son vitales, lo que impone una reforma en los pensa de estudios para reorientar el pensamiento y acción militar hacia una sociedad libre, democrática, con apego a las normas y subordinación al poder civil.

*General del Ejército de Venezuela.

 

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