¡Oh, qué grande e histórica es Cumaná! Esa tierra bañada de mar y abrazada de sol para dar un toque especial a la idiosincrasia de sus moradores. ¡Es ella primera en la historia del continente americano! Musa que inspira a los atrevidos escritores, poetas, pintores y músicos a la creación de sus más excelsas obras. Ella es madre de reconocidos intelectuales que aman, sienten y plasman sus ideas ante la compleja realidad que nos arropa.
¡No podía ser de otra manera! Estos días salí de la rutina diaria para refugiarme con la intelectualidad, ese maravilloso mundo que parece oculto pero endulza el alma. En efecto, acompañé a Nelson Guzmán, un filósofo cumanés que regresaba a su suelo natal, después de una década, para recibir un premio por su ensayo sobre el bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho, auspiciado por el Ministerio de Educación Superior.
El evento se realizó el pasado martes 10 de diciembre en la sede de la UPTO “Luis Mariano Rivera” frente al jurado examinador y las autoridades de ese centro de estudios universitarios. Luego fui a un compartir con el galardonado. Allí se dieron cita grandes amigos, artistas y académicos de de muestra ciudad primogénita, entre los que se destacan Enry Gómez Mayz, Norys Alfonzo, Francisco Javier Navia, Hernán Muñoz, Bladimir Mendoza y Luis Murillo.
El amigo Nelson Guzmán es uno de esos hijos de Cumaná que hace un buen tiempo salió de ella para proyectar su talento en otras latitudes. Pero cuánta pasión siente por su lar nativo. La añoranza siempre está presente en cada uno de sus pasos. Es novelista, poeta y ensayista. Filósofo y antropólogo egresado de la UCV, Doctor en Filosofía (Universidad de París), Doctor en Ciencias Sociales (Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales), Doctor en Patrimonio Cultural (ULAC). Profesor titular de la UCV. Coordinador de la Unidad de Investigación sobre Hermenéutica y Filosofía del Instituto de Investigaciones Sociales de la UCV.
Este intelectual cumanés es además autor de una prolífica producción literaria que lo han hecho merecedor de galardones como el Premio Nacional de Crónica Urbana (2016), Premio Nacional de Cultura, mención Humanidades (2020), Premio Nacional de Historia (2021), Premio Nacional de Literatura (2021). Alumno predilecto del gran filósofo venezolano Ludovico Silva, de quien aprendió a cultivar un pensamiento irreverente.
Hoy se reencuentra con su Cumaná querida. Lo acompañé a recorrer sus calles, lejos de los etiquetados salones de la academia. Bajo un sol piadoso observamos a la ciudad primogénita de hoy, casi amputada por los años. Nelson se conmovió. Una lágrima brotó de su mirada. No era aquella ciudad que lo amamantó desde pequeño. Ha transfigurado su encanto histórico. El casco urbano va desmoronando su arquitectura colonial ante la mirada silente de palaciegas.
Seguimos caminando por la histórica ciudad rumbo a la casa de su cronista oficial, Ramón Badaracco. Allí nos recibió amablemente y platicamos por espacio de una hora, al lado de Diana, su inseparable esposa. Contemplamos su vistosa biblioteca. Hablamos de la Cumaná del fraile Pedro de Córdoba, su fundador, y de la que hoy aparece ante nuestros ojos. Nos despedimos del cronista y almorzamos en Traki, ese centro comercial que atrae a propios y extraños y ha cambiado el sentir pueblerino de la ciudad.
De allí nos fuimos, gracias a la grata atención del abogado Hugo Lobatón con su vehículo, al gimnasio 26 de Octubre en el sector El Guapo. El rostro del filósofo se iluminó de repente y su mente se trasladó a la época gloriosa del boxeo cumanés. Ese deporte de grandes gladiadores que apasiona a este intelectual cumanés. Se acordó de los hermanos Pedro y Antonio Gómez, Alfredo Marcano, Cruz “El loco” Marcano, Pedro Rojas, Alfredo Lemus, Antonio Esparragoza y otros tantos que se hicieron sentir en el ring bajo la conducción del maestro Ely Montes, llamado “La máquina de hacer campeones”. Para sorpresa del filósofo nos encontramos con Alfredo Lemus quien nos llevó a un gimnasio vecino, el de “Los hermanos Gómez”. Nos mostró a varios niños entrenando ese duro deporte. Nelson no lo podía creer. Estaba siendo testigo de una huella de ese pasado boxístico del que se siente orgulloso como cumanés.
Fue un día maravilloso. De sentimientos encontrados. Nos despedimos de Alfredo Lemus en un fuerte abrazo. Tantas anécdotas para un intelectual que se reencontraba con su ciudad materna. Con la esperanza brillando en sus ojos se regresó a Caracas. Prometió que regresaría de nuevo el 17 de enero del próximo año para participar en una conferencia sobre Subjetividad, ideología y modernidad en el Palacio Episcopal. Allí estaré presente con la venia de Dios.
Politólogo y profesor universitario.

