El barrio San Francisco, vetusto y abrigado de historia, vio nacer a Jesús Torres Rivero, uno de los más conspicuos intelectuales de la Cumaná primogénita. En sus ventanales y paredes de cal este avezado cumanés creció como cualquier niño, libre y alegre, y se enrumbó por sus callejuelas de piedra para escuchar el trinar de las aves y el campanario de la imponente iglesia de Santa Inés.
Ese niño se maravilló de las misas de aguinaldo y el otrora caudaloso Manzanares para transformarse en un joven estudioso. Luego de culminar su bachillerato, partió a la insigne Universidad Central de Venezuela a titularse de abogado, profesión por la que sintió una pasión desbordante y ejerció con decoro en su terruño natal. Precisamente, Torres Rivero es símbolo del hombre de leyes que dignificó ese oficio en la defensa de los más pobres. Enjundioso en el estudio de la hermenéutica jurídica para hacerla útil a favor de la buena marcha de la República.
Sin embargo, Jesús Torres Rivero trasciende el exigente espacio del derecho. Desde temprana edad se abrazó, también, al fascinante mundo de las letras. Ha enamorado a diversas generaciones con su poesía antañona, llena de dulzura y estética. Es autor prolífico de obras en diversos géneros literarios: poesías, novelas, cuentos y ensayos. En cada uno de ellos destella sabiduría y se profundiza en el análisis de la literatura hispánica, cuyo impacto ha sido determinante en el acontecer del pueblo sucrense.

Igualmente, Jesús Torres Rivero es un enjundioso historiador que reconfigura la crónica citadina, llena de realismo mágico. Tiene un estilo literario que engancha al más nobel lector y fascina con su gramática que conserva aún el espíritu de grandes escritores del denominado Siglo de Oro español. Sus obras recrean los sentidos y sumergen al lector, de forma magistral, por ese mundo de pasiones que alimenta al sujeto en su peregrinaje.
En esa narrativa impecable y llena de brillo, este escritor cumanés publicó en el 2007 un interesante ensayo titulado “La huella insondable”, del cual tuve el honor de prologar y donde el autor devela el estilo cervantino, lleno de humor y picardia, en el modo de vida del pueblo oriental. A pesar de ello, Torres Rivero le imprime contenido social a sus escritos frente a la lacerante realidad que nos abraza. ¡Dios le siga dando larga vida a este ilustre tocayo!
Politólogo, periodista y profesor universitario.

