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Jesús Alberto Castillo: Lenguaje, periodismo y prácticas sociales

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El hombre, como sujeto histórico, está condicionado por las prácticas sociales, es decir, por esas relaciones que establece con los demás. Para ello debe hacer uso del lenguaje. Sólo así se comunica y plasma sus ideas en un espacio geoespacial donde debe cubrir sus necesidades existenciales. El lenguaje, entonces, toma un lugar fundamental en la sociedad. Es verbo vivo que tiene significado y se expresa de manera gestual, escrito u oral.

De manera que no puede haber práctica social sin lenguaje. Este último encierra una serie de signos que le dan significados a las cosas y facilitan el proceso de socializacion entre los individuos. Ese lenguaje que es palabra viva construye la identidad del sujeto y es reproductora de prácticas sociales en el devenir histórico de la humanidad. Esa palabra es primeramente gráfica, devela símbolos e imágenes, y luego se vuelve sonora para arrojar significados entre las personas.

Jacques Derrida, reconocido pensador y semiólogo franco-argelino, en “De la gramatología” concibe la primacía de la escritura en el lenguaje.  Es comprensible porque el grafismo fue anterior a la voz. Sin embargo, el lenguaje corporal fue primero que la escritura. Esto hace que el hombre sea por naturaleza un instrumento natural del lenguaje y, es precisamente, éste que devela su propia personalidad frente a los demás.  El referido autor nos habla de la deconstrucción del lenguaje donde el individuo manifiesta su capacidad de análisis, crítica y revisión de las palabras con la finalidad de remantizar sus significados.

Frente a esa dinámica lingüística que se da en las prácticas sociales, el periodismo tiene la responsabilidad de actuar para moldear códigos que permitan crear conciencia en los ciudadanos sobre los acontecimientos que marcan su vida cotidiana. Es allí donde juega un papel primordial el profesional de la comunicación social a la hora de informar a la opinión pública. Debe actuar con ética profesional, no distorsionando los elementos lingüísticos que se hacen presentes en las prácticas sociales. Ha de actuar como un acucioso investigador que hurga el sentido de las palabras, las deconstruye y plasma una visión cognitiva cada vez más ajustada a la realidad.

En síntesis, el periodista no debe conformarse en ser un mero divulgador de información. Tiene que formarse, actualizarse y tener capacidad investigativo para desentrañar los elementos que permanecen ocultos de cualquier acontecimiento que afecte a la colectividad. Ha de interpretar el hecho noticioso y plasmar con un lenguaje veraz, oportuno e imparcial lo que ocurre en la realidad diaria. El periodismo, por consiguiente, encierra ética profesional y rigurosidad científica.

Presidente del Tribunal de Ética y Disciplina del CNP-Seccional Sucre.

 

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