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Jesús Alberto Castillo: Entre el garrote y la zanahoria

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Hay una vieja teoría en el campo gerencial llamada “El garrote y la zanahoria” que hace referencia al uso de castigo y recompensa para dirigir el comportamiento humano. La primera vez que escuché de ella fue cuando cursé la maestría en Ciencias Administrativas en la Universidad de Oriente a finales de los 90. Hoy suelo comentarla con sobrada pasión a mis estudiantes de liderazgo en postgrado.

La referida teoría se remonta a una metáfora qué ejemplifica a un agricultor qué utiliza una zanahoria (recompensa) delante de su burro para motivarlo a avanzar y, en caso contrario, usar el garrote (castigo) para golpear al noble animal para que no se detenga con su pesada carga. De acuerdo a las circunstancias, va a emplear alguno de los dos métodos para lograr que el burro siga su andar.

Jeremy Bentham, célebre pensador del utilitarismo en el siglo XIX, fue defensor de esta teoría al concebir que el placer y el dolor son los dos principales motores del comportamiento humano. Theodore Roosevelt, Presidente de los Estados Unidos a principios del siglo XX, se inspiró en dicha teoría y aplicó su famosa política del “Big stick” (El gran garrote), sustentada en una estrategia diplomática de buscar la paz en el continente americano, pero dispuesto a usar el poder militar si fuera necesario. Era una forma de “poder blando y duro” al mismo tiempo.

Como podemos observar es una estrategia dual de incentivo-coerción que suele usarse en diferentes espacios de la vida social. En materia empresarial, muchos gerentes suelen llevarla a cabo mediante recompensas a sus trabajadores por el alto desempeño (promoción de cargos, incentivos salariales, paquetes atractivos de recreación, entre otros) o acciones comerciales (despido, sanción administrativa, entre otros). Sin embargo, las críticas se han enfilado hacia ella por los efectos que tiene el uso de la fuerza en las personas, lo cual genera todo tipo de conflicto y resistencia, dificultando la cooperación y la confianza.

Estas precisiones son pertinentes a la hora de evaluar el duro trajinar de la política en cualquier nación atrapada por el autoritarismo. Los que detentan el poder desde las altas esferas imponen a la sociedad la estrategia del garrote y de la zanahoria para tener adeptos a su proyecto ideológico. “Si te portas bien y haces lo que te ordeno, sin protestar, te doy migajas. Pero si te haces el rebelde, te quito lo que te he dado o, lo que es peor, te despido o encarcelo hasta pudrirte en la cárcel”. Como todo es cíclico, frente a la opresión siempre vence la voluntad férrea de la libertad.

Politólogo y profesor titular de la UDO.

 

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