La responsabilidad de un escritor es que sus ideas sirvan de orientación a sus asiduos lectores. Por supuesto, siempre debe estar presto a la crítica sana, elemento clave de esa interacción dialógica para enriquecer su cosmovisión de la realidad. Escribir es un gran compromiso social. Requiere de argumentación y didáctica para impactar en el exigente público sobre los hechos que marcan la dinámica social.
Pero es más reconfortante para el autor de un texto cuando constata que no ha “arado en el mar” y sus palabras escritas penetran como un haz de luz en la conciencia colectiva. Es una sensación indescriptible que alimenta el alma y estimula a seguir escribiendo a favor de un mundo mejor, lleno de grandes oportunidades.
Estas reflexiones no son improvisadas, sino que obedecen a un reciente comentario de Luis Ulacio Méndez, un reconocido abogado de Valencia, a propósito de mi artículo titulado “El desapego a la democracia”. Luis Eduardo proviene de una familia de extracción popular en Acarigua, Portuguesa. Se trasladó a Valencia; con mucho esfuerzo y perseverancia se graduó de abogado en la Universidad de Carabobo. En esa última ciudad se residenció, fue juez y hoy se dedica al libre ejercicio del derecho.
Para ser práctico y respetuoso con los lectores, paso a publicar el texto íntegro del apreciado abogado:
“Comparto la reflexión del profesor Jesús Alberto Castillo: la democracia, aunque imperfecta, sigue siendo el sistema más humano y justo.
Nuestro pueblo arrastra una herencia cultural marcada por el caudillismo y el militarismo, que alimenta la esperanza en líderes mesiánicos en lugar de fortalecer instituciones y ciudadanía.
Hoy más que nunca debemos recuperar la sindéresis: sembrar cultura democrática, desmontar estereotipos autoritarios y apostar por la libertad y el respeto.
La democracia no se impone: se aprende, se defiende y se vive. Dr. Luis Eduardo Meléndez Ulacio.
Allí está la esencia de un lector acucioso, apasionado y defensor de la democracia como el sistema más perfectible para la convivencia humana. Tuve el privilegio de contar a Luis Eduardo entre mis alumnos en la asignatura “Planificación Estratégica de los Órganos de Seguridad” del Doctorado en Ciencias Penales y Criminalísticas de UNIMAR. Fue un aventajado estudiante, con espíritu crítico y grandes aportes al fortalecimiento epistemológico del curso.
¡Él representa a la Venezuela que comienza a levantarse de sus cenizas! ¡Enhorabuena!

