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Jesús Alberto Castillo: ¿Cerrar la página o abrir el libro completo?

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Hay voces que aún no logran comprender que la política debe verse de manera multidimensional y no superficial. Alentadas por la emocionalidad (rabia, dolor y desencanto) descalifican a quienes optamos por participar en las elecciones del 25 de mayo de “lavarle el rostro al régimen”, “pasar la página” o “desconocer la voluntad del 28 de julio” o ser “alacranes”.

Por supuesto que hay razones para sentirse desesperanzados y mostrar desconfianza a la convocatoria electoral del 25 de mayo. Una es que el árbitro no es imparcial y la otra es que no se cobró el resultado electoral del 28 de julio. Pero de allí a asumir una conducta de no acudir a las anunciadas elecciones sería un garrafal error al que nos tiene acostumbrado un sector de la oposición.

El asunto es que se intenta ver solo las hojas de los árboles y no el bosque entero. La política no culmina con un determinado hecho, no tiene fecha de vencimiento. Ella se hace todos los días y sigue su curso. Vamos al grano. Este año deben renovarse los poderes constituidos (gobernaciones, consejos legislativos regionales, asamblea nacional, alcaldías y concejos municipales). Así lo establece la Constitución que es el contrato social por voluntad expresa del pueblo. Nos guste o no van a ser renovados.

Si la oposición no acude, el oficialismo sin mucho esfuerzo y en condición de minoría lo hará y se llevará todos los cargos. No habrá derecho a pataleo y continuaremos con la misma tragedia colectiva. Así de cruda es la política. Pues, en nuestro pais no hay una norma que diga que debe sacarse determinada cantidad de votos para que una elección de un cargo público sea válida o nula. Se gana o se pierde con quienes vayan a votar, sin importar el número.

El otro asunto es que el próximo 25 de mayo no solo se van a elegir gobernadores o legisladores regionales, sino la nueva Asamblea Nacional. Es comprensible que se diga que un gobernador no va a resolver nada porque quien manda realmente es quien ocupe la silla de Miraflores. Pero no se ha comprendido aún que es necesario contar con una Asamblea Nacional lo más plural posible para juramentar a Edmundo González e investirlo como Presidente Constitucional, de acuerdo al artículo 231 de la Constitución.

No hay otra manera, a menos que lo haga ante el TSJ y eso no va a ocurrir mientras el oficialismo tenga el control de esa instancia. Plantear que se juramentará fuera del país con un Tribunal en el exilio, una Asamblea Nacional vencida o en un acto multitudinario con la gente es caerle a mentira a la gente. Por esas razones cobra importancia votar por una nueva Asamblea Nacional el 25 de mayo y hacer valer la voluntad del 28 de julio. En conclusión, no estamos cerrando la página sino abriendo completamente el libro.

 

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