Los medios de comunicación se están llenando de artículos y entrevistas de venezolanos quienes promueven activamente la convivencia, el cogobierno, la cohabitación, con los miembros del régimen chavista que ha destruido a Venezuela. Hablan de ofrecerles garantías, que no serán perseguidos y hasta llegan a sugerir que Nicolás Maduro pueda permanecer en la vida pública como diputado vitalicio, a ser pagado buen dinero por el pueblo que él destruyó. Proponen esto, dicen ellos, a fin de buscar una rápida salida a la crisis política venezolana.
He estudiado en detalle la magnitud de los crímenes cometidos por los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro desde 1999 hasta la fecha. Estos crímenes son ampliamente conocidos por quienes tengan oídos para escuchar y ojos para ver. Todos hemos podido ver el efecto destructivo, aniquilador que han tenido sobre la nación venezolana. Igualmente todos podemos ver las evidencias del obsceno enriquecimiento de los chavistas a costa de la nación. Por todo ello tengo que preguntarme:
¿Cómo es posible que haya venezolanos dispuestos a cohabitar con esta pandilla? ¿Cómo puede recomendarse la cohabitación, el co-gobierno, con esos criminales? ¿Qué sangre corre por las venas de quienes promueven este acto de complicidad y sumisión?
Debo aclarar que hay toda una gradación de actitudes en este sentido. Hay quienes son partidarios de negociar con la pandilla sin ofrecerles impunidad, puesto que piensan de buena fe que ello nos llevará a una solución que permita la recuperación de la democracia en el país. No es a este grupo intermedio al cual van dirigidos mis comentarios, aunque si les envío una advertencia: quien hoy cede en lo pequeño termina mañana cediendo en lo grande.
Mis comentarios se refieren a quienes ya se han declarado abiertamente a favor de coexistir pacíficamente con los criminales, lo cual los coloca – en mi opinión – en el mismo nivel moral y ético de la pandilla chavista.
Por qué razón se quiebra la conciencia democrática de ciertos sectores
Comentaré sobre este asunto desde mi perspectiva de venezolano, firme creyente en la democracia y, pienso yo, bastante bien informado sobre lo que va sucediendo en el país. En 198 asistí al proceso electoral que le dio la victoria a Hugo Chávez y lo acepté. Su inauguración, con aquel juramento de rechazo a la constitución, el cual fue aceptado en silencio por los demócratas presentes en el recinto me dio muy mala impresión. Pronto me di cuenta de que Chávez no era un demócrata y el demoledor discurso de Jorge Olavarría de Julio 1999 ( quien lo había apoyado al principio), confirmó mis peores sospechas. Me uní a las protestas de calle y comencé a escribir en contra del pichón de dictador. En un momento la protesta popular sacó a Chávez del poder, pero la estupidez cívico-militar frustró la oportunidad de recuperar la democracia para Venezuela. Su regreso al poder, en hombros de Baduel, fue de desnudo autoritarismo, populismo, caracterizado por políticas sociales absurdas basadas en la limosna, el inicio de expropiaciones masiva y la conversión de PDVSA en una caja no tan chica del régimen.
En 2003 me fui de la Venezuela chavista, dejando atrás mi casa, mi apego al terruño, ya que no podía conciliar la realidad de una Venezuela que se deterioraba rápidamente ante mis ojos con mis anhelos ciudadanos. Tomé una dura decisión y nunca vi atrás. Nunca más regresé a mi país. Fue una decisión basada en mis principios, la cual se me facilitó porque ya mis hijos estaban fuera de Venezuela y fueron ellos quienes nos ayudaron a mi esposa y a mí a salir de un entorno que se estaba convirtiendo en una prisión para los venezolanos decentes. No creo ser ni un traidor ni un héroe por haberme ido pero si pienso que el irme representó un acto de rechazo a la dictadura y de reafirmación de sus principios democráticos. No juzgo a quienes se han quedado y, mucho menos, a quienes – como yo – se han ido. Pero si creo que el irse o el quedarse ha influenciado la manera como cada venezolano percibe la tragedia venezolana y su solución. Quienes se han ido de Venezuela poseen generalmente ideas diferentes sobre cómo resolver los problemas venezolanos que quienes se han quedado.
Los efectos sociológicos de vivir en dictadura
Para comprender esta tragedia debemos comenzar por darnos cuenta de que vivir en dictadura no es algo que nos ha sucedido solo durante estos años. Ya nos sucedió una vez cuando tuvimos unos 35 años de dictadura a manos de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, desde 1898 hasta 1935. Lo que nos ha sucedido en este siglo también le ha sucedido a otros países de la región, la República Dominicana bajo Trujillo, Nicaragua bajo Somoza y ahora bajo Ortega y, por supuesto, a Cuba bajo los Castro. Estos son casos que podemos estudiar a fin de comprender – como nos plantea Moisés Naím en sus estupendos libros – lo que nos está pasando.
Para ayudar a esta comprensión el caso cubano es el más relevante, por varias razones. Los dos pueblos se parecen mucho en su idiosincrasia y los procesos políticos cubanos y venezolanos han estado estrechamente conectados desde el inicio de la llegada de Chávez al poder. En realidad, la Venezuela de Chávez se convirtió rápidamente en un satélite político de la Cuba castrista. La llamada revolución chavista no es sino un pálido eco de la revolución cuban, un producto artificial alimentado por la tutela castrista de Chávez. En Cuba, se recordará, ya han transcurrido unos 65 años de la llamada revolución, en Venezuela “apenas”23 años”. Estamos inmersos en un proceso similar de cambio social y político al que se ha llevado a cabo en Cuba y observar la tragedia cubana arroja luces sobre nuestra propia tragedia.
Aprender de la tragedia cubana
Estudios sobre lo sucedido en Cuba durante estas seis décadas pintan un cuadro de entusiasmo inicial, progresivo desencanto, sufrimiento social definido por los líderes como necesario para proteger “la revolución”, protestas, represión, todo un largo y penoso proceso que fue desembocando en lo que los estudiosos han denominado un estado de relativismo moral, de “maquiavelismo inconsciente” en amplios sectores de la población, el cual los lleva a hacer solo lo que los favorece individualmente, poniendo a un lado la noción de bienestar colectivo.
El trabajo del ingeniero cubano Dagoberto Valdés es particularmente valioso para explicar este proceso. Dice Valdés, citado por la Dra. Paola Bautista de Alemán, que el proceso de aniquilación social llevado a cabo por el castrismo durante estos 65 años ha generado en amplios sectores del pueblo cubano actitudes como la siguientes: Reflexiones sobre el daño antropológico en Venezuela
1. La incoherencia entre lo que se dice, se piensa, se siente y se hace.
2. Procesos de despersonalización y masificación.
3. Predominio del relativismo moral y lo que el autor denomina “Maquiavelismo inconsciente” porque “todo vale con tal de yo salvarme o salvar a mi familia provocando dificultades en la formación ética”.
4. Analfabetismo ético y cívico.
5. Falta de proyecto de vida.
6. El adormecimiento de la conciencia crítica.
7. La afectación o el bloqueo de la vida política.
8. El miedo, pero sin identificación de causa.
9. La indefensión jurídica del ciudadano.
10. La desconfianza y la paranoia.
11. Falta de libertad religiosa.
12. Desconocimiento o reinterpretación de la historia.
13. Maniqueísmo político y moral.
14. Trastocar los papeles de Cuba en el mundo, haciéndola ver como víctima.
De estos efectos hay varios particularmente importantes para explicarnos lo que está sucediendo a algunos venezolanos, inmersos en un proceso muy similar al experimentado por el pueblo cubano. Ellos son: el predominio del relativismo moral o “Maquiavelismo Inconsciente”, el analfabetismo ético y cívico y el adormecimiento de la conciencia crítica. Al ser capturado por estas actitudes como resultado de la represión y del cerco de hambre y miseria al cual es sometido el ciudadano cubano o venezolano comienza a actuar en base a esas actitudes. Es un proceso insidioso de destrucción de la persona libre y su lenta pero efectiva transformación en un ser humano cuya máxima prioridad es la supervivencia.
Pienso que aquellos venezolanos quienes promueven la coexistencia con los pandilleros chavistas están bajo los efectos de este proceso de progresiva desintegración de la conciencia crítica. Por su lado, los venezolanos quienes se han ido del país y viven en sociedades democráticas y, por ello, se sienten físicamente seguros, comen bien y disfrutan de atención médica razonable pueden darse el lujo de pensar y actuar en base a principios y valores democráticos. No tienen por qué atender a necesidades primarias que muchos de quienes viven en Venezuela si deben poner por delante de los deberes de la ética colectiva.
Si esta explicación corresponde a la realidad de los que nos está pasando, yo no lo sé, ello significaría que el régimen represor y criminal ha tenido éxito en someter a esos sectores que hoy piensan en coexistir pacíficamente con ellos. Para todo efecto práctico habrían logrado destruir su conciencia ciudadana. Más que la destrucción material que el chavismo ha llevado a cabo, este proceso de destrucción ética y moral es el mayor de los crímenes cometidos en contra de la nación venezolana.
Falleció Larry Young, el doctor del amor
A la aun temprana edad de 56 años falleció Larry Young, quien era llamado en la universidad de Emory, en Atlanta, Georgia, donde enseñaba, el doctor del amor. Más que el punto G, el cual se refiere a sensaciones físicas, el Dr. Young ocupó su carrera en el estudio de lo que podríamos llamar el Punto A, el punto del amor, el cual tiene más que ver con aspectos espirituales, de emoción, compasión y ternura.
Como neurocientífico publicó con otros colegas, en 1999, un estudio sobre los hábitos de los ratones de campo y advirtió que, al separarse de su pareja, el ratón exhibe señales de depresión y tristeza. Estos ratoncitos son monógamos y forman núcleos familiares muy compactos. Por ello representaron para el Dr. Young una fuente de posibles conocimientos sobre lo que puede llamarse la química del amor. Descubrió que sus genes contienen una hormona que regula la conducta social, una hormona que pudiera definirse como la hormona del amor. El Dr. Young descubrió que la producción de oxitoccina en los ratoncitos estimulaba la monogamia mientras que eliminarla promovía la promiscuidad. Al inyectarle la oxitoccina los ratones experimentaban la necesidad de aparearse y establecer un vínculo monógamo.
Ello sugiere que el amor no es algo que aparece de repente en nuestros corazones, como lo describen los poetas, sino que tiene que ver con la generación de ciertas hormonas de “la fidelidad”. De allí que se piense que podrá encontrarse en algún momento una droga para manipular nuestros sistemas cerebrales, a fin de aumentar nuestra propensión a amar a alguien y mantenernos fieles a ese amor. Esa sería la poción milagrosa que hace que alguien se enamore de nosotros, algo que los seres humanos, varones y hembras, han estado buscando por siglos.
Mientras descubren esta droga será necesario seguir dependiendo de flores, chocolates, palabras bonitas y perfumes de todo tipo para tratar de encantar al objeto de nuestros deseos. Tendrán que seguir activas las hechiceras. Y, sobre todo, mucho del proceso de enamoramiento seguirá rigiéndose– lamentablemente – por aquello de Billete mata Galán.
Sir Edward Elgar y sus dos obras maestras
En una lista de 60 compositores clásicos ingles de todas la épocas solo reconocí los nombres de siete: Adinsell, Bax, Elgar, Handel (nacido en Alemania, naturalizado inglés), Britten, Peter Warlock y Gustav Holst. Esto puede ser producto de mi ignorancia, pero lo cierto es que los compositores ingleses han sido históricamente mucho menos conocidos que los franceses, alemanes, italianos y rusos, para hablar solamente de estos otros cuatro países.
Uno de los más excepcionales fue Edward Elgar, 1857-1934. Su historia es muy interesante ya que, aunque inglés, estuvo bajo la influencia de la música europea continental. Fue un autodidacta de orígenes humildes, lo cual resalta el mérito de sus majestuosas composiciones.
Hay dos obras suyas que me causan gran placer: una, su concierto para cello y orquesta, hecho famoso por la gran cellista Jaqueline Dupré, verla aquí interpretando el concierto:
y las Variaciones Enigma, de gran belleza, cuya Variación Nimrod es de una conmovedora majestuosidad, oírla aquí:
Ojalá las lleguen a disfrutar tanto como yo.
Como ñapa les anexo la Suite para Cuerdas, compuesta por Elgar en 1892 y la primera de sus obras en recibir atención internacional:
Donald Trump le pide mil millones de dólares a los petroleros y, a cambio, les promete desmantelar los controles ambientales existentes para el sector petrolero
En reunión llevada a cabo el pasado 11 de abril en su mansión de MAR A LAGO con el American Petroleum Institute y con presidentes de empresas petroleras de mediano tamaño (aunque también se encontraban ejecutivos de EXXON) Donald Trump les pidió mil millones de dólares para su campaña presidencial, prometiéndoles a cambio terminar con los controles ambientales establecidos por Biden para regular las operaciones petroleras. En particular reiteró su promesa de minimizar la producción de autos eléctricos y de promover una política de “PERFORAR, BABY, PERFORAR”, el slogan que utiliza para anunciar su política de promoción de los combustibles fósiles.
Si el uso de los combustibles fósiles es uno de los factores más importantes en la generación del cambio climático, como alegan los ambientalistas, esta promesa de Trump representa una amenaza adicional terrible contra el planeta. Va más allá, inclusive, de lo que muchos representantes de la industria petrolera están haciendo, minimizar la huella de carbono y promover el desarrollo de fuentes energéticas limpias en paralelo a su actividad petrolera. Lo que promete Trump nos haría regresar a una política de fuerte dependencia en los combustibles fósiles.
Trump habla del cambio climático como un fraude y , en esta predica, es seguido por muchos quienes piensan que los combustibles fósiles no tienen nada que ver con el calentamiento de la atmósfera y que eso ha sucedido antes en la historia geológica, cuando el hombre no estaba presente. El problema con esta postura de negación del efecto que la emisión de carbono tiene sobre el clima es que, si está equivocada, todos nos iremos al diablo, no solamente Trump y quienes apoyan tal creencia. La evidencia científica sobre este calentamiento y su relación con los combustibles fósiles es muy sólida pero resistida por sectores de la industria petrolera que ven solamente el aspecto económico del problema, lo que ellos perderían o ganarían. Es un caso típico de egoísmo sectorial imperando sobre el bienestar de todos.
Trump reiteró en esa reunión que los molinos de viento causan cáncer y que los molinos de viento costa afuera están conduciendo a las ballenas a la locura, ver:
y
Esta postura se parece a la que exhibe el candidato independiente, Robert Kennedy Jr. en relación a las vacunas contra el COVID, Ambas son actitudes irracionales y desafían la evidencia científica. Ambos son líderes muy peligrosos para la humanidad.
El legado que nos dejó en 2012 el moribundo Hugo Chávez
Auto definiéndose como el corazón del pueblo Hugo Chávez habló por unos 37 minutos para decirle al país que debía irse a Cuba a operarse de nuevo el cáncer que lo aquejaba. Fue un espectáculo en el cual se reveló sus pomposidad, su patrioterismo, sus frecuentes intentos de equipararse a Bolívar, su evaluación totalmente errónea de los logros de esa ~revolución”. En esa última alocución hasta cantó desafinadamente, habló de bailar la lambada, repitió hasta la saciedad que tenemos patria.
En realidad este irresponsable había ya acabado con la patria con sus expropiaciones, su suicida política de limosnas que prostituyeron al pueblo, su mesianismo y su populismo cursi y destructor.
Y, por supuesto, su pedimento de total apoyo al autobusero reposero e ignorante que ha sido Nicolás Maduro.
Tenemos Patria repitió al final de manera incesante, sin darse cuenta de que había dejado atrás una nación en ruinas. Nos dijo en un acto de falsedad premeditada: “Dios sabe lo que hace. Nicolás nos puede remplazar, dado su talento, honestidad, capacidad. Debo decirlo con firmeza. Ello es necesario para garantizar la continuidad de la revolución bolivariana”.
Además del desastre que causó directamente, Hugo Chávez nos dejó el desastre que ha causado el impresentable Nicolás Maduro.
Los dos merecen el total repudio que están recibiendo de los venezolanos decentes. Ya Chávez no puede ir a la cárcel pero Maduro sí.
Diario de viernes, 10 de mayo de 2024

