pancarta sol scaled

Giovanni Pasquali: Un SOS por Haití

Compartir

 

Los países nacen, se dividen o desaparecen y eso ha sido así como un “ritornello” en el curso de la historia. En América Latina tenemos varios casos de países que se dividieron, nacieron y desaparecieron: la Gran Colombia, la República Centroamericana, República de Yucatán, Panamá o Uruguay o debido a la descolonización nacieron Guyana, Suriname y Belice.

En fin, en los últimos 200 años en América Latina se han dado cambios sustanciales en la existencia de los países.

Algunos casos con sostenidas crisis políticas-económicas sean por violencia guerrillera, económicas o por bandas de narcotraficantes o delincuentes como por polarización políticas. Uno de estos casos es Haití un país que se encuentra en una isla paradisíaca en el Caribe compartida con la República Dominicana. Haití de población negra, de habla francesa y papiamento y de religiones diversas; en cambio, República Dominicana de población mestiza, religión católica y de habla español. Económicamente en la actualidad la diferencia entre los dos países dista entre unas 10 veces mejor para RD en relación a Haití mostrando una pobreza abismal. Haití tiene años deteriorándose producto de la corrupción, los desastres naturales, la falta de formación para el trabajo y las carencias institucionales. Hoy en día, su situación es peor, ya que los desplazamientos de los haitianos hacia el exterior y las bandas criminales han hecho más difícil la existencia real del país.

Las diferentes intervenciones por parte de la ONU o de Estados Unidos de América sea en el sentido humanitario o por razones políticas ha paliado ciertas cosas pero no ha resuelto la crisis sostenida que tiene el pequeño país.

Desde hace unos años para acá, después del último desastre natural el abandono de ese país es descomunal. Con el asesinato el 9 de julio de 2021 del presidente en funciones el señor Jovenel Moisés por grupos criminales con nacionalidad colombiana denota lo mal que funciona la seguridad en ese país. No ha habido cambios para indicar que Haití va encaminado a su recuperación.

Los países del área del caribe le han dado la espalda al país antillano, salvo República Dominicana que por su interés ve que los desplazamientos migratorios ilegales y la criminalidad va en aumento y lo afecta profundamente. Han decidido hacer campaña en favor del país vecino para que la ONU y el Consejo de Seguridad se aboquen en el problema, más las cosas van lentas o no tienen el interés en lo que pueda pasar en Haití. La pobreza en Haití no es cuento, amerita de la solidaridad del hemisferio americano y el riesgo es que las pandillas y bandas se adueñen del país y termine la isla en un portaavión para el despegue de drogas al resto del mundo.

Se agotan las soluciones para Haití, queda la intervención armada por parte del Consejo de Seguridad solicitado por el Presidente haitiano y la otra que República Dominicana haga la intervención militar y por un tiempo tutele al vecino hermano y haga lo que la población y la élite haitiana no han hecho.

El tiempo nos dirá si estamos ante la disolución de Haití como estado soberano. Ojalá no sucede esto ya que este país sigue siendo una perla para el Caribe.

 

Traducción »