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Gerónimo Figueroa Romero: Padres e hijos en la MLB que impactaron

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No sé cuántos escritos se han dado cita con la tradición del día del padre, a lo largo del tiempo ha ocurrido en el ámbito profesional, que cuando los hijos observan a sus padres, ahí tendrán preferencias para elegir las mismas profesiones. A mi pesar tuve que despedir a mi padre hace 10 meses, comunicador social de profesión, además de gremialista y político, con valores incorruptibles y apegado a la democracia, así como el culpable de que me encuentre hoy comentado y escribiendo de deportes.

Revisemos con algo de estilo propio, como nos han impresionado esas parejas de padre e hijo(s) de peloteros de las grandes ligas, que han superado con muchas expectativas, el talento heredado de sus padres.

En la actualidad existen varios hijos de ex-peloteros jugando en las grandes ligas y posiblemente con todas las herramientas y preparación, para superar los registros beisbolísticos conque cerraron las carreras sus progenitores. Apellidos como Tatis, Guerrero, Bichette, Biggio y hasta Clemens, se desempeñan nuevamente con fuerza en los campos de béisbol. En meses pasado leíamos un artículo donde se comentaba que desde el año  1903, habían llegado 252 hijos de ex-peloteros a las grandes ligas y que el primero en lograr la hazaña fue el zurdo de los Cachorros Jack Doscher, hijo de Herm Doscher quién jugó desde 1872 hasta 1882. Los Doscher fueron lanzadores y sus carreras coinciden en que tuvieron pocos años de participación en las grandes ligas.

En el beisbol como en otros deportes, siempre existen las comparaciones, la semana pasada comparábamos la tremenda temporada que tiene actualmente el venezolano Luis Arráez con aquella de 1941 del legendario Ted Williams, que lo llevo a batear 406 puntos en ese año. En este deporte comparamos épocas, turnos al bate, clima, oportunidades, etc. Y es muy típico entonces las comparaciones de familia, los Hijos con los padres y lo contrario. En esas generalidades del pensamiento humano, surgen grandes historias de hijos de peloteros que han superado al padre, otros que han sido cubiertos totalmente con la sombra del enorme legado hecho por su antecesor y quienes simplemente o les interesó otro deporte, o ni siquiera contaban con las condiciones para adaptarse, rendir o interesarse por el deporte.

En buena medida todos recuerdan la historia de la familia Griffey, donde Ken (Padre) llegó a las grandes ligas con 23 años de edad, este se unió al equipo Rojos de Cincinnati llamado también “la maquinaria roja” luego de que este equipo conquistará muchos títulos desde 1970 a 1976, incluyendo dos series mundiales consecutivas. En ese entonces su hijo Ken (Jr) solo tenía tres (3) años de edad, y creció observando a su padre jugar béisbol y acudir a tres juegos de estrellas y coronarse más valioso en uno de ellos, Ken padre también jugó para los Yankees, Bravos y Marineros.

Por su parte Ken Griffey Jr. se estrenó en las grandes ligas a los 19 años de edad, siendo el pelotero más joven de esa época en la liga, grandes logros, registros y sellos personales logró el junior, conectó 630 cuadrangulares a pesar de siempre tener en su carrera proyección para conquistar los 700 bambinazos, otros emblemas de este inmortal es haber ganado 7 bates de plata, 10 guantes de oro, 1 premio al jugador más valioso (MVP), y 3 Derby de cuadrangulares. Fue invitado a 13 juegos de estrellas, siendo el más valioso de uno de estos juegos, y en una ocasión la revista de deportes “Sporting News” lo eligió como el jugador del año.

El apellido Griffey estuvo en los Line Up de las grandes ligas durante 37 años seguidos, hecho que ocurrió en el período de 1973 cuando comenzó a jugar el padre, hasta el año 2010 cuando el Junior decidió colgar los tacos. El 14 de septiembre del año 1990 se convirtieron en la primera pareja de Padre e Hijo en jugar en el mismo partido, incluso participando para el mismo equipo, en esa fecha el lineup del juego presentó al padre bateando de segundo y jugando en el Jardín Izquierdo, y para ese entonces el junior era dueño de la posición de Jardinero Central y bateaba de tercero. Aquello fue inédito y no obstante los medios de comunicación no habían terminado de informar él logró, cuando estos decidieron que la noticia debía quedar con impacto, por lo que celebraron su juego juntos, conectando cuadrangulares consecutivos en el primer inning, ante el lanzador Kirk McCaskill de los Angelinos de California.

Otra pareja de padre e hijos que tuvo éxitos en las grandes ligas, y donde el hijo supero el legado del padre es la familia Bond.  Barry el hijo actualmente es el jugador con más cuadrangulares de todos los tiempos en la liga, en total bateó 752 jonrones, cifra que dejo atrás por mucho los 332 que alcanzó su padre Bobby en esa categoría. Lo hecho por Barry es algo que pareciera de otro planeta, el Junior de los Bonds acumuló 7 premios al jugador más valioso (MVP), 12 bates de platas, 2 títulos de bateo, invitación a 14 juegos de estrellas y en sus últimos años fue considerado el jugador más dominante del béisbol, época en la que no se le podía lanzar, de hecho, coincidimos con algunos analistas de que si este pelotero no hubiese recibido tantas bases por bolas (2.558) hubiese llegado a los 3.000 hits sin dudas.

En Venezuela encontramos algunas parejas de padres e hijos que han jugado en grandes ligas, como los Tony Armas, Los José “Cafeteros” Martínez, Torrealba con pablo y Steve, Cabrera con Alex y Ramón y Escobar con José y su hijo Edwin.

El llevar a los hijos al trabajo puede ser beneficioso, se despierta el interés de estos, por querer emular al padre y si el trabajo es divertido como lo es el béisbol, las preferencias profesionales por hacer lo que nos gusta lleva aprendizaje y especialización desde muy temprano.

Mis respetos y felicitaciones para todos esos padres que lo han hecho muy bien en esa labor protectora de sus familias y un abrazo bien grande para el mío, siempre presente en mis pensamientos.

lennynbasket@gmail.com – @lennynbasket

 

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