Aquiles Nazoa
Ya que no hay en el mundo quien te quiera,
yo te canto, animal de chocolate,
que emigraste del viejo escaparate
porque ya no los hacen de madera.
Las damas otoñales de hoy en día,
tan otoñales como vivarachas,
son tus hermanas en coquetería,
pues en su afán de parecer muchachas
tapizadas de polvo y crema fría
se ponen como ciertas cucarachas:
las cucarachas de panadería.
Como hay contigo cosas muy afines
y eres pequeña, oscura y tan versátil,
yo he visto, cucaracha, botiquines
donde te han confundido con un dátil.
Eres un animal interesante
pues con solo mover tus dos alitas
acabas, entre gritos y al instante,
con una agrupación de señoritas.
Y tienes vocación de congresante
porque te gustan mucho las levitas.
A cosas dulces, de muy buena gana,
la gracia de tu nombre les concedes
(me refiero a la rumba mexicana
según la cual ni caminar tú puedes).
Dondequiera que estás juegas la vida:
te asfixias en hedionda naftalina,
y si corres buscando una salida
el hombre a chancletazos te asesina.
Luego al corral escapas perseguida
y allí te espera el otro insecticida,
el más feroz de todos: la gallina.
Y aunque te busquen con aviesos fines,
ni procuras vengarte ni te ofendes,
pues tú, Cucarachita, tan Martínez,
no eres parienta de Martínez Méndez.
Aquiles Nazoa González (Caracas, 17 de mayo de 1920 – Maracay, 25 de abril de 1976) fue un escritor, ensayista, periodista, poeta y humorista venezolano.Nació en la barriada caraqueña de El Guarataro (ubicada en la parroquia San Juan), en el seno de una familia de escasos recursos económicos. Sus padres fueron Rafael Nazoa, jardinero y Micaela González. Su hermano fue el también poeta Aníbal Nazoa.

