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Agustín Blanco Muñoz: ¿Hacia dónde va este mundo muerto?

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A esta hora, parece conveniente e inevitable ir más allá de los esquemas establecidos. Y siguiendo esta orientación, en la Cátedra ‘Pío Tamayo’ y el Centro de Estudios de Historia Actual del IIES-Faces-UCV convocamos a un Conversatorio: ¿Qué hacer ante este mundo cada vez más muerto?

¿Dejamos que, como tanto ha ocurrido, el fanatismo siga su mandato para señalar uno u otro culpable de cada guerra? ¿Estamos o no obligados a dejar como huellas algunas ideas que sigan tomando cuerpo con el tiempo?

¿Seguimos repitiendo o nos comprometemos a pensar? ¿Vamos más allá de los esquemas impuestos o seguimos anclados en el pasado dominado enteramente por los privilegios?

¿Hasta cuándo prevalecerá la ley y el pensamiento de los propietarios?

Porque lo hemos dicho en muchas oportunidades. Con la aparición de la sociedad caracterizada por la posesión de ‘lo mío y lo tuyo’, hay algo muy concreto que defiende: la propiedad. Y esto reclama una maquinaria que nace elemental, crece y se conforma cada vez adaptada a los pasos que facilitan el cumplir con su papel.

Y desde entonces lo único que valida la condición de gente y humanidad es la tenencia de propiedad, porque si nada tienes nada eres. Ni siquiera existe. Y todo está dispuesto, en particular leyes y pensamiento, para defender la magna institución.

No ha habido dos guerras mundiales sino un mundo en guerra

Para garantizar y defender lo que posees, tienes que crear los medios que te aseguren este objetivo. Esto apunta irremisiblemente hacia el ejército, el hombre armado para atacar y defenderse. La guerra misma que se conforma desde entonces y que es hoy una empresa milenaria en este mundo de propiedad y muerte. De modo que no ha habido una primera y segunda guerra mundial sino un mundo en guerra.

Y mientras esta sea la vida del hombre nadie puede afirmar que hay una realidad ni una condición de humanidad.

A lo largo del proceso social la violencia ha sido una constante

A lo largo del proceso social, en consecuencia, se plantea la confrontación, la pugna, la guerra misma entre poseedores y cada vez más acumuladores de propiedad a punta de una violencia que obliga a los desheredados a buscar la manera de defenderse. Y hasta el presente ‘los de abajo’ sólo han acumulado derrotas.

De este modo, se establece la permanencia de unas mayorías sometidas a la ‘esclavitud civilizada’.

El sometimiento tiene diversas maneras de utilizar al Dios-Religión

Y mientras exista esta realidad no habrá paz, justicia y libertad, sino una confrontación que exhibe una potente carga de odio que se alimenta en un supuesto sentimiento y militancia religiosa que proviene de las diferentes maneras de ver, recibir, tener y utilizar el mismo Dios.

Hoy no está planteado simplemente una confrontación entre el Irán del Islam Chiita que tiene como fuente al profeta Mahoma, contra el judío que desciende de Jacob, hijo de Isaac quien a su vez es hijo de Abraham ante quien se rebela el Dios único. No es una lucha de posiciones religiosas sino por la conquista cada vez más de dominios económicos, políticos, sociales y armamentísticos que garantizan la toma, mantenimiento y crecimiento del poder que se detenta.

Porque no hay que olvidar, que cada uno de los imperios iniciales se levanta bajo la protección de Dios. Y así, por ejemplo, Irán desciende del imperio persa y nadie puede suponer que hoy ese país carece de un plan de dominios que lo pueda conducir a una posición de poder que le permita mirar hacia un nuevo imperio.

Los países ‘de la civilización’ buscan hoy el nivel y condición de potencias

Y este es el procedimiento generalizado porque ese mismo proyecto está en las manos de cualquiera de los llamados ‘países de la civilización’ que tienen la mente puesta en adquirir la condición material e institucional de potencia.

El trasfondo de todo es la conocida persecución del poder que permite poseer la capacidad para dominar al más débil. Y esto pone a las claras que la tesis política de la dominación está por encima, pone de lado y hasta niega todo contacto o incidencia directa de lo religioso.

Las confrontaciones como la de Israel e Irán hay que verlas en el contexto mundial de la lucha por la hegemonía imperial

Los imperios actuales pueden tener una referencia religiosa, pueden usarla como maquinaria de y para las llamadas ‘recolecciones solidarias’. En esta dirección podemos ver hoy, por ejemplo, campañas de recolección de fondos para ponerlos en favor de las acciones israelitas o iraníes.

Este proceder tiene una clara intención: esconder la realidad de la confrontación mundial de los imperios actuales. Estamos en una hora de la más inmensa campanada anunciando el advenimiento de la inenarrable tragedia que podría producir una confrontación mundial encabezada por el imperio norteamericano y sus aliados y el ‘imperio oriental’ encabezado por China y Rusia con sus correspondientes aliados. De modo que Israel está ligado directamente a su ‘sucursal’ y jefe norteamericano. En el caso de Irán no es azaroso deducir que no se lanzó por su cuenta y aisladamente a una guerra contra un poderoso aliado del imperio del norte.

La guerra que se plantea hoy es entre capitalismo vs capitalismo

Y ya para este momento, no se plantea para nada una guerra entre socialismo-comunismo y capitalismo, sino entre dos posiciones capitalistas por el dominio-hegemonía mundial.

Y situados ante este cuadro, procede preguntar si tiene hoy algún sentido, alguna seriedad y rigor tomar partido por una causa que se quiere ver triunfante frente a otra que se quisieran ver derrotada y enterrada.

¿Tiene sentido luchar por una u otra posición? ¿Capitalista en busca de la hegemonía?

¿Vale la pena y tiene alguna responsabilidad apostar a una causa del capital en contra de otra, aún a sabiendas de que se utiliza en cada caso la religión como simples coberturas, como tarjetas de presentación en las que se exhibe las bondades, desprendimientos y empeños en el bienestar social de los ‘diferentes’ credos, sin mencionar en cada oportunidad los planos políticos y económicos que se utilizan para obtener, manejar y mantener cada día más capital, es decir, un mayor y más sólido poder?

¿Tiene validez dedicar tiempo hoy a debatir sobre causas? ¿Supuestamente religiosas?

Y situados ante lo que luce como una irrebatible realidad, nos preguntamos: ¿Tiene algún fundamento y beneficio dedicarse a debatir en la defensa de una u otra causa supuestamente religiosa que sirve en la mayoría de los casos de cobertura e insincera tarjeta de presentación en muchas empresas de la ganancia y el capital?

¿Tiene algún beneficio mantener viejas posiciones sin tomar en cuenta sus resultados a lo largo del tiempo? ¿Qué beneficios tiene que “un proyecto religioso” aplique su fuerza de armas para aniquilar y tomar sus posesiones?

La gran decisión de hoy es decidirse por la causa y lucha. Por la vida o por la muerte

¿Hasta cuándo ponerse a favor y luchar por los objetivos de una u otra “cruzada religiosa”? ¿No es este caso una situación a tal punto trágico que requiere, que reclama la lucha por la creación e imposición de otras mentalidades y modos de proceder que no están unidas a las armas empuñadas sino a una conciencia que proclama y lucha por la vida?

¿Y dónde están hoy las ‘banderas revolucionarias’? ¿Que ofrecían un mundo mejor?

Por lo menos desde “las revoluciones” norteamericana, francesa, bolchevique o china se ofreció en conjunto un ‘mundo mejor’. Hoy sabemos que eso no existe. ¿Y ante este panorama para qué sirve ya quién beneficia apoyar a una u otra posición de nuevas guerras por la obtención de nuevos espacios de sometimiento?

¿Dónde está hoy cumplida la inmensa bandera que ofrece justicia, igualdad, libertad, una sociedad de todos y para todos donde prevaleciese la fraternidad, la solidaridad y el compartir entre humanos?

¿Cuál es, en definitiva, el Dios y la religión del capital?

Y de todo esto deriva una interrogante muchas veces emitida y nunca respondida: ¿Cuál es la religión del capital? ¿Existe algún Dios que se pronuncia por los mercaderes y los explotadores dueños del capital?

¿Seremos capaces hoy de sembrar un mensaje y huellas de conciencia? ¿Que se moverán hacia la lucha por la verdadera vida?

¿Nuestro compromiso hoy es acaso seguir en las posiciones de las vacías confrontaciones o en dar efectivos y fundamentados pasos por la conformación de una conciencia capaz de volverse acción, lucha por la construcción de una realidad que trascienda este tiempo, en el que prevalece la inhumana y perversa realidad impuesta por cada una de las estaciones del capital y su agresiva dominación?

¿Seremos capaces de sembrar huellas en un porvenir de la verdadera vida y no de la muerte, o seguiremos en las sendas que nos impusieron los mecanismos del capital, sus ganancias y valores?

Primeras intervenciones

@laguana

@luisdalvarezva

@camiloArcaya

@luismarinre

@BMarmoldeLeon

@rafaelquiroz1

@CeciliaSosaG

Moderador: Agustín Blanco Muñoz

Lunes 23 de junio de 2025 – Sala “E” UCV / 15:30 horas

abm333@gmail.com / merysananes@gmail.com / – dbarrolleta2020@gmail.com / 0414 333 6515

 

Traducción »