La música es por su misma naturaleza incapaz de expresar nada en Absoluto. Igor Stravinsky.
El Joven Stravinsky, camina por las calles del famoso barrio de artistas y músicos: Montmartre, el compositor ruso bordea el lado derecho del rio Sena, sus pasos rápidos se acercan a la iglesia del sagrado corazón, ve cada vez más cerca su cúpula blanca, su prisa se debe a que debe reunirse con uno de los compositores más aclamado de Paris: Claude Debussy, le hizo una invitación para verse en su casa, Igor lleva bajo su brazo unas partituras por la que ha trabajado desde que llego a Paris en 1910 la cantata: “El Rey de las Estrellas”. Mientras camina Stravinky recuerda cómo conoció al maestro francés, fue el día del estreno en la ciudad luz del: “Pájaro de Fuego”, la obra que alteraría el curso de su vida convirtiéndolo en el compositor más aclamado de su generación y una de las partituras más importante del repertorio del ballet del siglo XX. La amistad entre el joven maestro ruso y Debussy fue corta, el maestro impresionista moriría de cáncer en 1918, hay una famosa fotografía de los dos posando junto a una biblioteca llena de libros en la casa de Debussy, se dice que la foto fue tomada por otro de los grandes compositores de Francia: el iconoclasta Erik Satie. Stravinsky sigue su paso rápido, nada lo detiene va concentrado, a pesar que hay muchos artistas plásticos con sus caballetes pintando el atardecer parisino, se dirige a la Avenue du Bois de Boulogne, en busca de la casa de compositor impresionista. Ese mismo día, en las que Satie les tomo la fotografía que quedaría a la posteridad y que luego sería subastada por una afamada casa subastas en Londres, tanto Debussy con Igor se sentarían frente al piano e interpretarían una versión de la “Consagración de la primavera” a 4 manos, Debussy diría “como si un Huracán del pasado remoto hubiera agarrado nuestras vidas por las raíces” después del terremoto humano, gritos e insultos del público el día del estreno, al día siguiente un periodista le pregunto a Debussy que como le había parecido la Consagración? A cuál Debussy contesto: “Es algo extraordinario y violento. Podría decirse que es música primitiva hecha con todos los medios modernos”.
Su amigo Debussy a mediados de marzo en plena Primera Guerra Mundial, cuando Paris era asediada por el constante bombardeo de los aviones alemanes moriría, su funeral fue casi un acto solitario, asistieron alrededor de 20 personas, en ese momento Stravinsky se encontraba en Suiza lamentando mucho no haber asistido al funeral de su gran amigo. A dos años de la muerte de Debussy Stravinsky compone una obra dedicada al maestro francés: “Sinfonía para instrumentos de Vientos” obra para 24 instrumentos de viento tanto de metal como de madera, luego en 1947 la partitura la reduciría solo a 23 músicos y fue estrenada en junio de 1921 en Queen´s Hall de Londres bajo la dirección de Serge Koussevitzky, la obra no fue bien recibida por el público londinense, su estreno recibió abucheos y burlas de parte del público, y hubo en algunas secciones ataques de risa. La sinfonía no está compuesta bajo la forma sonata, es decir de “sinfonía” solo tiene el nombre, tiene un solo movimiento que está dividido en tres partes, la primera parte, inspirada en un coro perteneciente al rito de la iglesia ortodoxa, donde el clarinete juega un papel importante, para algunos críticos e historiadores esta sinfonía podría ser la semilla para su gran obra: “La sinfonía de los salmos”. La segunda parte de la obra se caracteriza por la entrada de la flauta, la tercera sección vuelve sobre un coral “ortodoxo” realizado por los metales, concluyendo la obra con un final donde imita la sonoridad del órgano. El sonido de la obra es áspero y solemne, se caracteriza por sus bloques sonoros contrastantes que juntos a acordes secos y violentos evocan un rito funerario. Igor Stravinsky visitó a Venezuela en la década de los 50 a mediados del siglo XX, fue invitado por la Orquesta Sinfónica de Venezuela, su llegada marcó un gran impacto cultural, la obra más aclamada del público caraqueño fue el “Pájaro de fuego”, en su paso por la capital dio algunas declaraciones sobre el arte musical originando intensos debates estéticos. El Maestro Juan Bautista Plaza lo llevo al parque nacional “Henri Pittier” hay una fotografía icónica donde aparecen los dos sentados en unas rocas mientras contemplan el rio que pasa por sus pies, una de las anécdotas de Stravinsky en el parque, es escuchar el sonido ensordecedor de las chicharras, nunca había escuchado algo parecido. El pasado sábado 30 de mayo en el teatro de la Unidad Vecinal en el teatro “Gilberto Mendoza” se realizó una gala de música de cámara que incluía en su programa obras de Antonin Dvorak, Tchaikovsky y Aldemaro Romero, pero la obra central fue precisamente: “La Sinfonía para instrumentos de Viento” fue interpretada por los jóvenes del ensamble de vientos de la “Orquesta Sinfónica Regional” del Sistema, dirigidos de manera magistral por el Maestro: Ramón Moncada, es de suma importancia realizar este tipo de obras porque no las vemos asiduamente dentro de los programas orquestales, y podría ser la primera vez que se escucha en nuestra ciudad, estas iniciativa realza el hecho de interpretar nueva música y así elevar a mejores niveles técnicos a nuestro Jóvenes intérpretes, además de acercar al público a este tipo de repertorio de cámara, un bravo!!! Al Maestro Ramón Moncada, por dirigir esta sinfonía, esperemos que se sigan sumando más obras del Siglo XX y XIX en sus próximas presentaciones.
Gracias Stravinsky por estar en San Cristóbal.

