Si bien, lo de la guerra de Troya, está fundamentada en la tradición e historia griega, es parte de la narrativa en la Ilíada de Homero; dicha guerra comenzó como una expedición para rescatar a Helena, raptada por el príncipe troyano Paris, esposa de Menelao, rey de Esparta y hermano de Agamenón; Menelao y los griegos, decidieron rescatarla.
Odiseo, según Homero, dio origen a la infantil trampa de construir un enorme caballo de madera que, los griegos, después de 10 años de guerra inútil, falsamente intentaron retirarse, dejándolo a las afueras de Troya. Uno preñado de soldados, convenientemente armados y entrenados. Homero no habla de traiciones, pero fue un acto que, en buena medida, uno se ve obligado a recordar, desde los primeros años de escuela, cuando leímos si no toda, por lo menos parte de la Ilíada, por lo de la tecnología y soldados estadounidenses actuando por orden de Trump, el 3 de enero. Pues los troyanos, viendo alejarse a los griegos, como que abandonaban el campo de guerra, introdujeron a la ciudad fortalecida, cerrada herméticamente, aquel caballo preñado de soldados. Estos, sigilosamente salieron en la madrugada, mataron a los vigilantes de las puertas de la ciudad fuerte y permitieron la entrada de los guerreros griegos que estaban al acecho. Bien pudo Homero, hablar de traidores entre los guardianes de las puertas de Troya, si quería dar, no una respuesta poética, sino convencional con el sólo hecho de culpar a alguien.
En “Venezuela Heroica”, su autor, Eduardo Blanco, se recrea en imágenes de esa misma gesta y estilo épico, de lo griego y suelo decir que romántico, explicando las cosas embellecidas e ideales, pues él, no escribió historia, sino literatura y entre esta y aquella, suelen haber distancias por el estilo, gustos y gestos gimnásticos del autor.
Intentar explicar lo que ahora acontece en Venezuela, como el resultado exclusivo de una traición que, de paso, muchos de quienes de ella hablan, mencionan, los más atrevidos, sugieren o abiertamente señalan personajes, es un gesto oportunista y por demás simple. Si hablamos de traición, lo que yo no haría, más bien hablaría de errores y equivocaciones, habría que señalar a muchos “inocentes”, presuntas víctimas de ahora; entre ellos, “los yo no fui”. Tampoco se explica en un simple descuido de los militares y quienes manejaban nuestra tecnología defensiva. Pues ese gesto de Trump, el atrevimiento con Venezuela, tuvo asentimiento en muchas cosas, la mayor parte de ellas derivadas o germinadas en el pasado, hasta un poco lejano.
No niego, lo que dice la señora Iris Varela, pues carezco de fundamento para eso, como que Alex Saab, haya sido un agente que dio a la “inteligencia” policial o al espionaje estadounidense, datos sobre muchas cosas que sucedían en Venezuela. Es posible, percibiéndole desde el inicio, como un simple inversionista, “comerciante”, que intentó, con éxito, sacarle provecho a una tragedia y más cuando, Gustavo Petro, acaba de informar que, Saab fue por años, un agente de Álvaro Uribe. Pudo ser un “Caballo de Troya”, pero al entender para a su vez explicar, convenientemente, lo que sucedió en Venezuela y tuvo su efecto en el 3 de enero, hay que descubrir los tantos “caballos preñados” de malas intenciones, conceptos, estrategia y tácticas que condujeron al gobierno a un estado de aislamiento y, a una conformación, con predominio de gente, ajena a lo que parece ser la estrategia, digamos de manera muy pensada, “soñada” por Chávez.
El 3 de enero solo fue el instante del desenlace de un largo proceso de desgaste del proyecto original, que pudo ser éste bien o mal concebido, es asunto también a discutir. Explicar lo acontecido, el estado actual de las cosas, mediante un acto de traición individual y hasta en un grupo, civil, militar o combinados, en un momento determinado, es algo más que un simplismo.
El gesto de Trump, militar, armamentisticamente hablando, no puede explicarse en toda su dimensión, sensatamente en un acto de traición, como que alguien, dio a la “inteligencia” estadounidense, información acerca de las “querencias” de Maduro, sobre todo en Fuerte Tiuna, como para que, al penetrar, con prontitud lo hallasen y “sustrajesen”. Yo empezaría por preguntarme, ¿Por qué Trump y los gobiernos anteriores a EEUU se propusieron tales metas? ¿Por qué no hacen eso con Petro, quien hasta visita la Casa Blanca con normalidad? ¿Es verdad que el gobierno de Maduro ha puesto en movimiento un plan, proyecto de gobierno y cambio tan trascendente que, obliga a EEUU a enfrentarlo de la forma que lo hizo y hasta encuentra que, en América Latina y en Venezuela misma, amplios factores que lo aplauden y apoyan? ¿Y el interés de Trump y EEUU no está asociado intensamente a nuestros recursos petroleros y la necesidad que tienen de asegurárselos para el reto que significa la era inmediata? ¿Fue el gobierno de Maduro, hablando exclusivamente de los resultados, más provechoso para la amplísima capa de trabajadores y gente humilde que el de Petro para los colombianos? Basta enterarse del salario mínimo en uno y otro lado.
¿La oposición misma qué desde el 2000 ha añorado esa intervención, no es acaso también responsable de esa injerencia? Pues no se trata sólo de deshacerse de un gobierno, sino hacerlo permitiendo y llamando a un factor ajeno a Venezuela determinar nuestro destino.
¿La posición y actitud agresiva, imperial, donde la fuerza de Trump contra Venezuela, se explica en la existencia, en este país, de un gobierno que ha dado respuestas pertinentes al movimiento popular y deja la impronta de un cambio en las relaciones sociales y modelo económico y social que a EEUU incomoda o estorba? ¿Es un secreto que, el gobierno de Maduro, buscaba entenderse con EEUU, dado que era lo apropiado y no seguir enfrentándolo dadas todas las circunstancias y oraciones pertinentes para explicar ese proceder?
Creo que, antes de hablar de traición que, bastante ha habido, no hay duda, lo pertinente es jurungar alrededor de todas las sugerencias antes hechas, para entender todo eso, como la pandemia de corrupción desatada desde los tiempos de Chávez. Corrupción, que se convirtió en uno de los focos y aristas de la inconformidad popular.
Pero, habría que pensar bastante en eso, que llamo el “manejo acertado de las contradicciones”, donde el gobierno vio, a lo largo de los años, como mucha gente progresista, democrática y hasta revolucionaria, se puso o la puso al margen. Esto habría que dilucidarlo. Es fácil comprobar cómo el gobierno y, supongo con lógica, que el partido, mientras se separaban del mundo antes descrito, se conformaban y estructuraban con personas ajenas al proyecto inicial, empezó a ser penetrada secretamente Troya por los griegos.
Y el partido mismo, en su funcionamiento, sufrió un cambio radical; de aquel participativo y protagónico, de batallones, luego patrullas de los primeros años, donde todos sus militantes participaban en Asambleas para discutir muchas cosas de interés colectivo; hasta las candidaturas, se escogían y elegían en elecciones abiertas, democráticas, terminó en uno secuestrado, puramente electoralista, vertical, donde la única voz es la que viene de arriba. Y al final, el partido, en lugar de ser, como en algún momento pregonó Chávez, la vanguardia, el agente dedicado a auditar y reclamar, terminó en uno secuestrado y puesto al servicio del gobierno. Pues hoy, es difícil distinguir entre una cosa y la otra. Personajes como yo y tantos que conozco, no hallan dónde y cómo insertarse para ejercer la militancia críticamente.
Pero explicar lo acontecido como resultado de un acto de traición de Alex Saab, como lo está diciendo la diputada Iris Varela, además de ser como muy simple, estrecho, es algo por demás acomodaticio. Más si tomamos en cuenta que dicho personaje, por la evaluación del presidente Maduro, fue objeto de muchos reconocimientos. La información, según la cual él, ha dado a EEUU, acerca de negociaciones que supuestamente hacían personajes gubernamentales, no explica lo que ha acontecido. Es una simple manera de buscar excusas y culpables en personas nada pertinentes; en simples “caballos de Troya”, para definir una circunstancia, una guerra, cuando lo que ahora acontece es el resultado de un largo proceso de desgaste, descomposición y de falta de claridad para dar respuestas inmediatas, sobre todo al movimiento popular, lo que condujo a un crítico aislamiento dentro y fuera. Este aislamiento, bien medido, fue lo que incitó a Trump a dar ese zarpazo, sin que los gobiernos del mundo, en buena cantidad lo hayan condenado, siendo lo más triste que, esto prevaleció en América Latina, el espacio más amenazado por EEUU en medio de un conflicto mundial. Y todavía dentro de Venezuela, hasta en el PSUV mismo, seguimos como atribulados y sorprendidos.
Entonces para entender y explicar lo que aquí acontece no es suficiente buscar espías, hasta como aquel extraño “espía ruso en Pampatar”, pues hay que admitir que, el gobierno terminó siendo uno acorralado, interna y externamente, distante de muchos factores ganados y dispuestos a luchar por la soberanía, la democracia y la justicia social en Venezuela.
Ahorita acabo de recordar aquella expresión venezolana ya olvidada, “todos los días sale a la calle un pendejo y quien lo encuentre es de él”, usado para sentenciar sobre procederes esquivos como el explica en un espía, el desenvolvimiento del proceso venezolano que comenzó llamándose “Revolución bolivariana”.

