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Freddy Gutiérrez Trejo: Venezolanos

 

Más allá de este lugar de ira y lágrimas… La amenaza de los años me encuentra y me encontrará sin miedo. No importa cuán estrecha sea la puerta, cuán cargada de castigos la sentencia. Soy el amo de mi destino. Soy el capitán de mi alma. William Ernest Henley. Invictus.

Venezuela transita uno de los momentos más difíciles y complejos de su historia republicana. Ya no es un país subdesarrollado ni en vías de desarrollo; es un estado nacional atrasado. La clase política que lo gobierna desde hace años lo llevó a estadios inaceptables de dependencia y falta de autonomía. Dirigentes degradados de los sucesivos gobiernos, se reconocen por la librea que visten como lacayos, y a su vez, vasallos con la aviesa intención de llevar a la gente sencilla que puebla el territorio, a la condición de súbditos.

Los signos que revelan esta condición están a la vista.

La desnutrición crónica en la población infantil, media y adulta es crítica, habida cuenta de que se alimenta una sola vez al día y sin las proteínas requeridas. Se trata de “grupos de alta vulnerabilidad enfrentando situaciones de déficit nutricional severo” como lo resalta una investigación de la Universidad de Los Andes. Estos datos se sincronizan con las cifras objetivas respecto a la canasta alimentaria, que se fijaba para 1999 en 130 dólares USA, y hoy se monta en 550 dólares USA, según el Observatorio Venezolano de Finanzas.

Por otro lado, la atención en la salud provoca un suplicio para quien la requiere.

“Se estima un cierre de servicios del 60% de los hospitales, el 80% de los ambulatorios especializados y el 90% de los centros de atención primaria. Todos han suspendido servicios o cerrado por falta de personal, insumos y equipos… además, el 88% de los servicios no cuenta con laboratorios operativos”. Esto es sólo el botón de muestra que nos trae la estadística aportada por el Informe de Seguimiento de la Crisis Humanitaria Compleja de Venezuela.

No se puede omitir el drama de los trabajadores de faenas intelectuales o manuales, o de jubilados que devengan un salario mínimo o una pensión equivalente a un dólar mensual o menos. Como hecho ilustrativo vale resaltar que un profesor universitario para 1999 ganaba un salario mensual de 1307, 34 dólares USA, y durante este 2026 es de 0,73 céntimos de dólar USA, teniendo un cambio relativo de 99,85% de reducción.

La precarización es de tal magnitud, que obliga a los sobrevivientes al impulso de protestas.

Tales manifestaciones son reprimidas con crueldad, utilizando gas pimienta, bombas lacrimógenas y palizas inmisericordes a jóvenes y mayores. Quien es capturado arbitrariamente recibe tratos inhumanos, crueles  y degradantes, y la tortura es una práctica extendida. A quien reclama lo encarcelan, y los carceleros: jueces, fiscales y policías, omiten la garantía universal a un Debido Proceso. En muchos casos, bien documentados, ha sobrevenido la muerte.

Dadas estas circunstancias, se explica la razón que han tenido nueve millones de almas para escapar de su tierra de origen buscando respirar en otros destinos. Se trata de la diáspora; son los desterrados que viven todos los días la incertidumbre del retorno.

Los causantes de esta tragedia se empeñan tercamente en permanecer en la administración del estado.

Son quienes han depredado los caudales de la Nación y han traficado con las materias primas para la prestación de los servicios de agua, gas, electricidad, comunicaciones, instrumental médico, oro, tierras raras y otros minerales; de hecho, trafican desde influencias hasta sustancias nones santas. Se han enriquecido y sus acervos se encuentran en la banca internacional o siendo dinero lavado, entre otras actividades, en inversiones mobiliarias, inmobiliarias, pornografía, entretenimientos diversos, equipos deportivos, y se especula con todo lo que se pueda especular.

A pesar de los pesares, cabe resaltar que sobrevivir el día a día de un venezolano, dentro o fuera del país es un acto heróico. Asimismo, se han sucedido expresiones asombrosas cargadas de coraje, de compatriotas en diferentes momentos. Vale resaltar ahora, que esa misma sociedad venezolana cumplió dos hazañas imposibles de omitir: las elecciones políticas primarias que se realizaron el día domingo 22 de octubre de 2023, y las elecciones presidenciales que se celebraron el domingo 28 de julio de 2024. En ambos casos se superaron obstáculos hostiles de todo orden, y se parió en la elección presidencial una voluntad colectiva cercana al 80% que repudió a la dirigencia depredadora y favoreció a una nueva dirigencia.

Entre maromas y saltos mortales, la banda repudiada se declaró vencedora e hizo cómplice del crimen de fraude a quienes regentan todos los poderes del estado. De este modo, se configuró un estado delincuencial de usurpación y administración arbitraria o De Facto. Ya todo el mundo lo sabe.

En esas circunstancias nos encontramos hoy, aun cuando el tres de enero se verificó una acción de fuerza por tropas extranjeras que capturaron al dictador e implantaron un régimen de tutela con una curiosa y enrevesada relación entre el tutor y el sujeto tutelado. Por otro lado, en el orden jurídico se produjo una falta temporal mutada en absoluta que tendría que derivar constitucionalmente en un acto eleccionario directo, universal y secreto.

Es menester destacar que sin rubor en las mejillas, sin pena que los envolviera y con el mayor cinismo, “los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia” sentenciaron una “ausencia forzosa” que no existe como concepto en la Constitución. Para colmo de males, entre circunloquios delirantes, ordenaron la investidura como sujeto presidente, de un sujeto vicepresidente nombrado por el sujeto usurpador presidente que había sido capturado, sin que se reconociera como presidente.

Viviendo estás los años más sucios de la historia, pero si sobrevives, será tu tiempo de la bondad triunfante, de la justicia erguida, donde la voz alcance la libertad del sueño.Andrés Eloy Blanco. Coloquio Bajo el Laurel.

La parodia descrita no ha impedido movimientos resueltos de venezolanos exigiendo la libertad de los presos políticos, civiles y militares que se encuentran en las mazmorras custodiadas por esbirros de la peor calaña. Familiares y amigos han jurado no abandonar las vigilias y presencia activa hasta no ver la libertad plena de más de diez mil secuestrados. Es imposible omitir las movilizaciones asombrosas de hombres y mujeres, sobre todo, de madres, hijas, esposas, compañeras, hermanas, y amigas que se han plantado con determinación en los portones de los peores reclusorios exigiendo libertad. Esa mujer convertida en aguacero lo ha hecho, incluso, a costa de su integridad personal y arriesgando su vida.

Las marchas de los trabajadores en diferentes partes del país y sin distinción de profesiones u oficios, exigen remuneraciones decorosas y están determinadas a implantar un sistema de seguridad social que regule jubilaciones por cesación de la actividad laboral y los otros derechos inherentes a esta materia. Tales marchas están resueltas a obligar al estado para que la Constitución se cumpla.

Ahora bien, como hemos destacado antes, todos los poderes y quienes los regentan incurrieron en el delito de fraude y usurpación en diferentes grados y, por consiguiente, no están calificados para impulsar elecciones de ningún tipo.

Tales hechos, sin embargo, no impiden que venezolanos de la mayor honorabilidad transiten el camino para llegar a acuerdos respecto a gente meritoria y calificada que llamen, desarrollen y concluyan un impecable proceso electoral. Se trata de acotar las garantías de imparcialidad y transparencia para que el ciudadano manifieste su voluntad libremente mediante el voto universal, directo y secreto. A los efectos de redoblar las garantías, podríamos solicitar el auxilio de Naciones Unidas y el Centro Cárter, quienes gozan de legitimidad y respeto.

Toca expresar de modo fuerte y claro, que las elecciones venideras tendrán que convocarse durante estos próximos meses para determinar la presidencia de la República y la Asamblea Nacional. Acto seguido, corresponde hacer las elecciones de segundo grado. Vale decir, Tribunal Supremo de Justicia, Poder Ciudadano y Poder Electoral.

En esta línea de acción, se impulsarían después (no en un después que no llega nunca) las elecciones de gobernadores, consejos legislativos, alcaldías y concejos municipales, para cerrar el ciclo eleccionario, en una atmósfera democrática y democratizadora que eleve la cultura de ciudadanía y ejercicio republicano.

Se trata del movimiento pleno de la Soberanía Popular contenida como principio y norma fundamental y constitutiva de nuestro Estado democrático y social de Derecho y de Justicia. Es la manifestación personal y colectiva de una voluntad sin vicios del consentimiento,  y libre para desarrollar las potencialidades represadas en la sociedad, y para empujar la realización de cada ser venezolano en búsqueda de su felicidad.

Es preciso destacar que el fundamento de las acciones planteadas emerge de la concordancia de los artículos  333 y 350 de la carta magna. Es bien sabido que el régimen De Facto ha arrollado la norma fundamental, ésta, ha sido desconocida, violentada  y la consecuencia es que se han abierto las puertas a las condiciones indeseables de usurpación y fraude que se han descrito.

Con esas premisas los ciudadanos apegados a los valores, principios y normas de un estado de derecho, estamos obligados a contribuir en el restablecimiento efectivo de la vigente Constitución Nacional.

No escapa a nuestro entendimiento, que la rendición de cuentas es un deber ineludible de quienes han gestionado el estado. En tal sentido, una vez que se verifique el cambio sustancial requerido, corresponde auditar la administración de los fondos y evaluar el cumplimiento de las funciones públicas que la Constitución ordena.

Tampoco se puede dejar de lado todo cuanto concierne al modo de gobernar la justicia. Bajo ninguna circunstancia se puede admitir la impunidad. Es imprescindible sancionar a quienes hayan saqueado los fondos públicos y a quienes hayan cometido crímenes de Lesa Humanidad. Incluso magistrados, diputados, rectores y todo funcionario de alto o medio nivel, debe rendir cuenta de sus actos. Nuestro contrato social así lo establece. Una Corte Especial como la que se constituyó en Núremberg en su momento, podría ser viable.

Ha llegado el momento de ir pensando seriamente en acciones audaces previas a cualquier acto electoral de los comentados, que deben ser acometidas. Es preciso y urgente acordarse en un Consejo Nacional Electoral especial Ad-Hoc que inicie, desarrolle y concluya los procesos de esta naturaleza. A estos efectos vienen a la mente nombres de inobjetable credibilidad e insospechable conducta: Alberto Arteaga, el Padre Luis Ugalde, Alejandro Cáribas, Enrique Marín Quijada, Inés Quintero, Ocarina Castillo, Ignacio Ávalos, Luis Lander, Víctor Rago y Juan Luis Hernández, entre otros, podrian integrar, si aceptan, el organismo cuya majestad debe ser levantada.

Las elecciones planteadas podrían estar blindadas invitando a Observadores internacionales activos que han defendido la democracia sin dobles vueltas: Felipe González, León XIV o su delegado, Ángela Merkel, Joseph Borrel, Jorgen Watne Frydnes, Michelle Bachelet, Oscar Arias, u otros personajes de reputación semejante, enaltecerían el ejercicio democrático que sencillamente pero con firmeza intentamos impulsar. Toda la secuencia de actos serían llevados, como lo dijimos antes, por el Centro Cárter y el equipo técnico de Naciones Unidas.

Sanear la venezolanidad en lo que atañe a la infra -cultura cotidiana que ha venido carcomiendo nuestro desenvolvimiento con prácticas reprobables es una asignación obligatoria. En sentido contrario, vitalizar los aires tempestuosos de cambio que soplan, imponen la acción imperiosa de ocupar espacios y hacer que habite en nuestro ser personal y colectivo venezolano, el brillo de la ética y la estética de nuestro ser existencial. Se trata de deberes que convocan a los venezolanos probos, honorables y competentes. La tarea es enorme y exigente. No acepta postergación, porque postergar estas iniciativas sería perder definitivamente la República.

Vistas así las cosas, nos corresponde a los venezolanos que estamos dentro o fuera del suelo patrio, transitar los senderos que cada agrupación conozca, para desplazar el autoritarismo asfixiante, retorcido y oscuro que nos ha envuelto, y abrir paso a una democracia viva y resplandeciente en la cual trabajadores, emprendedores, pescadores, campesinos, preceptores y discípulos, con la luz de sus inteligencias creadoras, concurran ante el mundo en el diseño y  construcción incesante de Venezuela.

 

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