En la edición del 10-5-2026 del semanario La Razón, el profesor Marco Negrón de la UCV dice aclarar algunas informaciones mías en artículo, también en ese semanario, del 4-5-2026. Me había referido al éxito de la ministra de educación universitaria, Ana María Sanjuán, en recuperar para la UCV, los ingresos financieros adeudados por las varias edificaciones, que el gobierno nacional tiene en la llamada Zona Rental de la Plaza Venezuela. Mi artículo, además, enfatizaba que la ministra dejó claro que esa zona era de la Universidad Central de Venezuela, y como tal debería servir para su financiamiento. Sobre esto el profesor Negrón sólo dice que ojalá y la ministra tenga éxito, pero en absoluto desmiente lo afirmado por mí, por lo que el objetivo central de mi artículo y su contenido, en principio fue y es totalmente válido.
Que la Hacienda Ibarra haya sido comprada por Medina Angarita en 1943, para la construcción de la Ciudad Universitaria, y que una parte de ese terreno haya sido destinado al desarrollo de una zona rental, cuyo proyecto fue elaborado por Villanueva en 1955, en nada desdice lo que afirmé de que todo ello fue entregado a la UCV por el gobierno de Pérez Jiménez, lo que demostró que existía una necesaria continuidad de los proyectos estratégicos nacionales, sin importar quienes gobernaran. Por lo tanto, aunque no guste, la Ciudad Universitaria, desde 1954, había sido entregada a la UCV por Marcos Pérez Jiménez, y ése ha sido un hecho que todos reconocen desde hace más de 70 años. La UCV tuvo en sus manos también al Jardín botánico y la zona rental, hasta su allanamiento por el gobierno de Caldera I, cuando fue despojada de ambos. Despojo innegable y conocido.
No se entiende que se trate de convalidar estas aberraciones de la democracia adeco copeyana y desconocer los derechos de la UCV, algo que ningún profesor ucevista debería hacer. Que, en 1958, el gobierno provisional haya liquidado el Instituto Autónomo de la Ciudad Universitaria y no se haya perfeccionado la donación de todos los terrenos señalados, lo que significa es que la “democracia” naciente se estrenó con un incumplimiento lesivo a la UCV, apoyado por los seguidores de esos partidos. El gobierno se apropió de esos terrenos, en lugar de trasladar su propiedad a su verdadero dueño: la Universidad Central de Venezuela. No es cierto tampoco lo que dice el profesor Negrón, de que la donación de los terrenos de la Ciudad Universitaria fue formalizada por Jaime Lusinchi. El perfeccionamiento de esa donación y del jardín botánico y la zona rental, se efectuó durante mi gestión rectoral, en acuerdo con el presidente Carlos Andrés Pérez en su segundo gobierno, la intervención de los procuradores Juan José Rachadell y Nelson Socorro y la ayuda del ministro del ambiente Enrique Colmenares Finol; ésta es la verdad.
Que CAP I haya creado la Fundación Fondo Andrés Bello, a la que le entregó como patrimonio la zona rental, fue un acto ilegal de despojo de dicha zona a la UCV, que no entiendo por qué lo convalida el profesor Negrón. Como ya dije, esa zona había sido entregada a la universidad y la propiedad de los terrenos ha debido ser protocolizada legalmente, pero no se hizo porque hubo una continuidad de la política anti universitaria, entre AD y COPEI, lesiva a los intereses de la UCV. El resto del cuento que narra el profesor Negrón no interesa a los fines de lo que señalé y lo que ratifico y extiendo en este artículo. La UCV buscó, por distintas vías, recuperar su influencia, buscando mayor representatividad en la directiva de la fundación y tratando de lograr que parte de los recursos generados se incorporaran a su presupuesto. No hablé nada del plan maestro del Instituto de Urbanismo, ni lo hago ahora, porque no vienen al caso que estoy tratando.
Más adelante, insiste el profesor Negrón en el error más serio de su artículo: el que afirma que la zona rental nunca ha sido de la UCV, dándole entonces la razón a quienes la despojaron en el pasado y a quienes, en la práctica, se han negado en el presente a entregar a la UCV, los recursos provenientes de la explotación comercial de la zona rental. Es lamentable, que las administraciones universitarias se desentendieran de la zona rental y no asumieran su propiedad y posesión, tal y como ha debido ser luego de perfeccionada la donación durante mi rectorado.
Durante el rectorado de Giuseppe Giannetto, se efectuó en la UCV un acto en el que el presidente Chávez devolvía “formalmente” a la UCV su zona rental, lo que se interpretó como el fin de toda esa confusión creada, por los intereses de distintos grupos financieros inmobiliarios. Ése fue un acto público, el profesor Giannetto puede dar fe del mismo, pero nada realmente cambió después, porque esos intereses no aceptan que el “lomito” de la zona rental, los terrenos más costosos de Venezuela, puedan estar fuera de su control. Son ellos, quienes han escondido la realidad, la han distorsionado, han confundido a muchos, han sobornado a otros y han impedido un desarrollo que prometía ser grande y excepcional para la UCV.

