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Moisés Orraiz: Citgo el activo venezolano que vuelve a respirar en un momento clave

 

Mientras gran parte del debate económico venezolano sigue centrado en inflación, tipo de cambio y recuperación interna, hay un movimiento silencioso ocurriendo fuera del país que merece mucha más atención de la que está recibiendo.

Citgo volvió a generar ganancias.

Y no estamos hablando de una mejora menor. La compañía registró 157 millones de dólares en beneficios durante el primer trimestre del año, revirtiendo las pérdidas del mismo período anterior y alcanzando niveles récord de procesamiento de crudo.

Pero más importante que el número es lo que representa.

Porque Citgo no es solamente una empresa refinadora. Citgo es probablemente uno de los activos energéticos más estratégicos vinculados a Venezuela en todo el hemisferio occidental. Y en el contexto actual —donde Washington ha comenzado a flexibilizar parte de su postura hacia Caracas y el mercado energético vuelve a mirar al petróleo venezolano con interés— el papel de esta empresa podría tomar una nueva dimensión económica.

Aquí hay algo fundamental que entender:
el verdadero valor de Citgo no está únicamente en sus ganancias trimestrales, sino en su capacidad de conectar petróleo venezolano con el mercado estadounidense de manera eficiente y rentable.

Y eso cambia muchas cosas.

La empresa logró operar con una utilización de refinación cercana al 99%, algo extremadamente sólido para el negocio energético. Además, volvió a procesar crudo venezolano por primera vez desde 2019, una señal clara de que el tablero energético entre Venezuela y Estados Unidos está entrando en una etapa distinta.

Desde el punto de vista económico, esto puede abrir oportunidades importantes para Venezuela.

¿Por qué?

Porque cuando aumenta la capacidad de exportación petrolera y mejora el acceso al mercado norteamericano, comienza a entrar algo que el país necesita urgentemente: flujo de dólares.

Y aquí es donde muchas personas suelen simplificar demasiado el tema. El dinero petrolero no “llega” directamente al ciudadano común de forma inmediata. Funciona más como un efecto cadena dentro de la economía.

Primero aumenta el ingreso externo.
Luego mejora la capacidad de pago.
Después se fortalece la liquidez en divisas.
Y finalmente eso puede traducirse —si existe buena administración económica— en más actividad comercial, recuperación de sectores productivos, mayor estabilidad cambiaria e incluso crecimiento.

El petróleo sigue siendo el gran motor financiero de Venezuela. Eso no ha cambiado.

Lo que sí está cambiando es el entorno internacional alrededor del país.

Estados Unidos necesita estabilidad energética.
Las refinerías estadounidenses necesitan crudo pesado.
Y Venezuela posee una de las mayores reservas petroleras del planeta.

Esa combinación está generando una reapertura progresiva que, aunque todavía es parcial, empieza a reflejarse en operaciones concretas.

De hecho, varias refinadoras estadounidenses ya están buscando comprar directamente crudo venezolano nuevamente para maximizar márgenes y aprovechar el nuevo contexto comercial.

Y Citgo tiene una ventaja enorme dentro de ese escenario:
sus refinerías están diseñadas precisamente para procesar ese tipo de petróleo pesado venezolano.

Eso significa eficiencia.
Y en energía, eficiencia significa dinero.

Ahora bien, tampoco se trata de vender una fantasía.

Citgo por sí sola no va a reconstruir la economía venezolana. Ninguna empresa puede hacer eso sin inversión privada, estabilidad macroeconómica, confianza y recuperación institucional. Pero sí puede convertirse en una pieza importante dentro de una nueva etapa económica más pragmática y menos ideológica.

Porque si el flujo petrolero aumenta, si las exportaciones se estabilizan y si el país logra mantener cierta apertura financiera, Venezuela podría comenzar a recuperar oxígeno económico después de años extremadamente complejos.

Y eso tendría impacto directo en varios frentes:

*Mayor circulación de divisas.

*Más capacidad de importación.

*Recuperación parcial del consumo.

*Posible reactivación industrial.

*Más movimiento bancario y comercial.

*Mayor atractivo para inversión energética.

El mercado lo entiende perfectamente. Por eso cada movimiento alrededor de Citgo genera atención internacional.

Al final, las economías no se mueven únicamente por discursos políticos.
Se mueven por capital, energía y rentabilidad.

Y hoy Citgo vuelve a demostrar que, incluso después de años turbulentos, sigue siendo un activo con capacidad real de generar valor para Venezuela en un momento donde el tablero energético mundial está cambiando nuevamente.

Trader Retail – Analista de Mercados – Fundador de GrizzlyTraders.

 

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