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Alexander Cambero: ¿Será qué creen que podrán engañarnos?

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Pueden disfrazarse del inmenso azul de cielo. Ellos siempre serán el infierno. No existe artimaña que pueda borrar de un brochazo todo aquello que originaron para desgracia del pueblo venezolano, que ha sufrido las peores privaciones en el nombre del retrógrado socialismo que impusieron. Quizás su viraje sea camuflarse entre las aguas del océano. Sin embargo, todos sabemos que representan el lodazal. La falsedad de sus actuaciones puso rostro a una ideología que desde siempre fue un verdadero fraude como ente contaminante de pueblos conducidos hasta el abismo. Buscan esconder sus múltiples crímenes, los reiterados abusos que han sido una característica esencial de la revolución. Son inocultables las agresiones físicas y psicológicas en contra de los demócratas. En las mazmorras de la maldad, allá en la profundidad de las ergástulas, en donde unos energúmenos sin alma perpetraban cualquier tipo de violación de los derechos humanos sin ningún tipo de escrúpulos. Muchos de aquellos valientes no regresaron con vida a su hogar. Otros fueron desaparecidos. Los que pudieron salir lograron que el horror perdiera algunas batallas. ¿Cuántos ciudadanos de bien han recibido su dosis de patria…? ¡En todo este tiempo se han destacado como una jauría que asaltó los dineros públicos hasta arruinar la nación, mientras ellos se convertían en grandes potentados con el billete del Estado! Es importante que sepan que jamás lograrán que los venezolanos olvidemos su accionar. Mientras exista memoria, jamás sus hechos terminarán siendo exculpados. Más temprano que tarde pagarán por todos sus crímenes. Se vestirán de blanco marfil, haciendo creer que son seres impolutos. Que la racionalidad cambió su corazón para hacerlos miembros de la casta de quienes ahora son diferentes. Sostienen que nacieron el 3 de enero a las dos de la madrugada. Que no tienen responsabilidad en este desastre; en dado caso, es un asunto de quien murió en Cuba y del preso que está bien guardado en Brooklyn. Detrás del disfraz del súbito arrepentimiento en persistente estratagema de la conveniencia, están los mismos de siempre. En ellos no existe un cambio genuino, solo es un urdido plan para ganar tiempo. Que vayan pasando los días para, en medio de la incertidumbre, lograr quedarse definitivamente con el poder. Es la conveniencia de atravesar este periodo especial, una coyuntura crítica en donde el monstruo fue descabezado, pero lograron que de su estercolero asumiera alguien fermentado con la misma dosis.

Los que hasta ayer se burlaban de la fe ahora se convirtieron en misioneros. Se acabaron los insultos en tono altanero. Todo, absolutamente todo, es hablarnos de paz y reconciliación, precisamente aquellos que son todo lo contrario: los que originaron la crueldad como norma. Las hienas quieren mutar para hacerse palomas mensajeras. Ya no hablan de revolución. Sus seguidores tienen que mostrarse como seres en un retiro espiritual donde brote el amor como vínculo perfecto. Hablan de cambios profundos y se presentan como si no tuvieran la responsabilidad de la destrucción nacional en sus veintisiete años al frente del gobierno. El tono siempre bajito para ir metiéndose entre las dóciles mentes que pueden sugestionar con su estrategia comunicacional. Es el nuevo esquema de estos maestros de la intriga.

Que borren todos los vestigios del socialismo. Palabra interesadamente proscrita por aquellos que alzaban el puño en desafiante toma en escena del testamento revolucionario. La epopeya inventada de Hugo Chávez, a quien quisieron convertir con la jeringa de la manipulación en una especie de nuevo libertador que recorría los senderos patrios para hacer renacer las espigas en donde cantaba el ruiseñor las tonadas socialistas. Que prosigan ocultando los rostros y consignas en la búsqueda de la celada que haga caer a los incautos, y de paso rendirle pleitesía a Washington, desabrochándose la impudicia para que desde las entrañas surja el petróleo para el imperio. Afortunadamente, el país los conoce de sobra. Por muchos que inventen tretas, Venezuela quiere ser definitivamente libre. El socialismo perderá la batalla. Con votos en espectacular ejercicio democrático, lograremos el cometido. Tendremos en María Corina Machado a quien encarne el sueño de libertad.

@alecambero

 

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