Hagamos las paces.
El segundo domingo de mayo se celebra en Venezuela el Día de la madre. La verdad es que dado lo que trabajan las madres y abuelas en este país, todos los días deberían ser el “Día de las madres”, y mirar todo lo que hacen y todo lo que se les reclama.
Recuerdo una anécdota, cuando hablaba yo a unos niños sobre el machismo, y una niña pequeña dijo, “Yo sé lo que es machismo, que la mamá siempre tiene la culpa de todo”. Me gustó esa definición, pues la verdad es que además de no ser usual el reconocer a las madres lo que hacen, se les suele acusar de todo: si el hijo no va bien el colegio, se le reclama a la mamá, hay papas que cuando los hijos se portan mal, le dicen a la mamá “ese hijo tuyo …”, sin recordar que es hijo de los dos.
Es necesario reconocer con frecuencia todo lo que madres hacen, normalmente de manera silenciosa: madrugar para agarrar agua cuando este servicio falta, preparar el desayuno para la pareja e hijos para que vayan a la escuela – si es que en la familia hay recursos para ello – y ahora es muy recuente que además de todo lo que trabajan en el hogar, hay muchas, profesionales a no, que deben salir a trabajar fuera para aumentar los ingresos familiares. Y llegan, de ese trabajo fuera y se ponen a cocinar, lavar la ropa de todos… Suele ser la primera que se levanta y la última que se acuesta.
Es verdad que la maternidad tiene responsabilidades, pero también la paternidad, que no siempre es asumida. Entonces el Dia de la madre debería servir, además de darle flores o abrazos a esa madre, para mirar cómo repartir esas tareas hogareñas y también convertir en hábito decirles que se les quiere mucho, que se les reconoce todo lo que hacen por familia. Eso se puede aprender.
La escuela puede hacer mucho por sembrar estas buenas prácticas familiares, trabajar el tema con los alumnos, de la edad que sean, preguntarles todos los días si además de “pedir la bendición” a la mama, linda costumbre venezolana, preguntar, insistimos, si le han dado las gracias por ayudarles a prepararse para asistir al colegio, si le han dicho que la quieren mucho… Es posible que el primer día que hagan estas preguntas al inicio de la jornada escolar, más de uno piense que a la maestra se le ha aflojado un tornillo, pero en pocos días es probable, muy probable, que las repuestas positivas vayan saliendo y vayan creciendo.
También en la escuela hay que dar el paso de cambiar en las reuniones de padres y representantes, la mano acusadora, por la mano extendida en señal de ver qué pueden hacer, educadores y madres – que son las que suelen ir a esas reuniones – por ese hijo/alumno que ambos quieren ayudar.
Nos parece importante también, en este tiempo de tanta incertidumbre en el país, de tanta inflación, de tanta angustia generada, entre otras cosas, por los malos servicios públicos, que recordemos que el Estado tiene obligaciones con la familia, como reza el artículo 75 de nuestra Constitución: “El Estado protegerá a las familias como asociación natural de la sociedad y como el espacio fundamental para el desarrollo integral de las personas. Las relaciones familiares se basan
en la igualdad de derechos y deberes, la solidaridad, el esfuerzo común, la comprensión mutua y el respeto recíproco entre sus integrantes. El Estado garantizará protección a la madre, al padre o a quienes ejerzan la jefatura de la familia”. Recordemos que en Venezuela son muchos los hogares en donde las madres se han quedado solas con los hijos, ya sea por paternidad irresponsable o por la migración forzada de muchos padres.
Que el Día de la madre no sea para darle mas trabajo a ellas, llegando todos los hijos a “almorzar en familia” con el almuerzo hecho por la mamá, sino también para hacer el propósito, repetimos, de convertir en hábito expresar cariño y reconocimiento a la madre, y también el repartir de manera solidaria las tareas hogareñas.

