En medio de los días santos, con el recordatorio de la necesidad de humildad y perdón, pienso si debo escribir lo que siento, o lo que debo. Nuestro Señor me perdone, una vez más triunfa en mí el sentir, pues a pesar de ser Miércoles Santo, Día de Nuestro amado Nazareno, no puedo dejar de comentar lo que veo, escucho y oigo, en medio de esta situación ¿bizarra? En la que nos encontramos.
Afortunadamente, es una desgracia para quienes no les gusta lo que digo, mantengo buena memoria, andando en 86 años. Es un poco de vanidad, (también pecado) cuando hago estas confesiones, sobre mi edad y mi buena memoria, lo digo sin pena. Esto viene al caso, al observar, hay gente mucho más joven, algunos no tanto; no quieren recordar los momentos terribles vividos, prefiere olvidarlos. A pesar de la consigna pintada en calles y avenidas: “Prohibido Olvidar” Otros, hacen “cómo si” no supieran o no se dan cuenta de lo que sucedió y quiénes son los responsables. Preferirían, tal vez, “aquí no ha pasado nada”, “borrón y cuenta nueva”. No se los puede complacer. Algunos se declaran creyentes, otros son ateos-as, convictos y confesos. Sin embargo, se supone, que tienen algún grado de civilización y cultura, que les permite recordar que, cuando se ocasiona un daño, se agrede, se persigue, se tortura y/o, se molesta a las personas, por su manera de pensar o por ejercer su profesión el periodismo, lo mínimo que pueden hacer es pedir perdón por lo que han hecho; para desde su mente adulta, (se supone que la tienen) arrepentirse y demostrar: “propósito de enmienda”. Es decir, que no se volverán a repetir las agresiones, las violaciones a los derechos humanos, la persecución y la cárcel por informar, es decir por ejercer nuestra indispensable y maravillosa profesión. Con angustia, debo decirlo, la liberación completa del grupo de colegas agraviados, resulta lenta, engorrosa, compleja y no suficiente. (Tampoco demuestran ninguna eficacia con los demás presos políticos y su libertad) ¿Será que no se quieren dar cuenta de lo que han hecho? Hay quien dice que, el rollo de la suspensión de las plataformas digitales, no es exactamente como está reseñado. ¡Extraño! Nosotros, periodistas y comunicadores, tenemos una lista; aparentemente, el régimen no. ¿Será posible? O, ¿será que creen que somos medio idiotas, o idiotas y medio? Hay periodistas, contra quiénes hay juicios pendientes; según representantes del mismo gobierno, no se ha podido resolver sus casos. En algún momento de esta larga y terrible historia, lo recuerdo con claridad, se habló que “la Dra. Lourdes Affiuni era una prisionera de Chávez”. Una jueza correcta, honesta, verdadera jurista y sabia en sus decisiones, no quiero recordar el calvario que ha padecido. Algunos me cuentan que ella tampoco ha sido sobreseída y tiene la casa por cárcel. ¿De qué se trata esto? Insisto no se confundan con nuestra posición pacífica y democrática. No somos gafos, menos bobos.
El gobierno convoca a algunas organizaciones vinculadas a los periodistas, otros independientes y por supuesto a los que considera del mundo de la academia. Se comienzan las sesiones, ¡a Dios Gracias! interesante recordar que, en estos 27 años de atropellos y malestar, siempre ha habido la disposición a conversar y a dialogar, de parte de quienes, por todas estas más de 3 décadas, nos hemos opuesto al régimen. Permanentemente, ha habido la apertura para sentarse y buscar una solución. Desde las fuerzas del oficialismo, se acude a las diferentes mesas de negociaciones y… ¿de acuerdo?, también nosotros adversarios, opositores o como quieran llamarnos fuimos, llegamos a los acuerdos. Ellos, los del gobierno, nunca quisieron dar cumplimiento a los acuerdos pautados. ¿Habrán cambiado? Con sinceridad digo: no creo nada. Convencida estoy, se sienten con la “cabuya al cuello”, (están así) no están dispuestos a ceder, ni tampoco democratizarse. Mucho menos a reconocer el desastre en el que participaron: robos, asesinatos, desapariciones forzadas, desconocimiento del debido proceso, torturas, entre otras violaciones de los derechos humanos. La cárcel será su final.
¿Qué quisiéramos? Sentarnos a conversar sobre los temas de la libertad, la libertad de expresión y de información, con sinceridad, como tantas veces en el pasado. Se puede lograr, siempre que se trate de gente decente, de buena fe, y que cree, que “él o la otra, no son enemigos, sino oponentes y tal vez, puede tener un poco de razón”. De allí el reconocimiento a las minorías en democracia. Los totalitarios, tienen un sueño, eliminar al contrario. Son tercos, no pueden desaparecer a todo el mundo, aun cuando sí masacran millones de personas como Stalin y Mao. Si estudiaran la historia, se darían cuenta de que, derrotados constantemente, sus horrores nunca logran convencer a los pueblos de la bondad y los supuestos beneficios del régimen. Lo digo insistentemente, si no fuera que ocasionan tanto mal y daño, serían entes dignos de piedad. Imposible, su maldad los sobrepasa y sus disparates les hacen ver la vida de manera equivocada. Nunca es suficiente para mí, darle Gracias a Dios, en primer lugar, a mi familia en segundo lugar y a mi hermoso país, el que era, por haberme dado cuenta del terrible error, qué con mis creencias, equivocadas y fuera de tiempo y lugar, habría contribuido a disminuir la democracia. Alabado sea Dios, que me permitió rectificar, aprender y comprender. La sinceridad y la honestidad son imprescindibles para la conversación franca y lograr un objetivo común; con mentiras no se llega a ninguna parte.
¡No olvidarlo!

