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El gremio gasolinero de Venezuela se declaró en emergencia, así lo declararon Ana María Urdaneta y Bernardo Rausseo

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El reciente anuncio del Directorio Nacional de la Federación de Asociaciones de Empresarios Gasolineros (FENEGAS) de declarar en estado de emergencia al sector no constituye una simple alarma gremial; es el diagnóstico objetivo de una crisis estructural que amenaza la continuidad de un servicio público estratégico para el país. Las estaciones de servicio, eslabón final y vital de la cadena petrolera nacional, enfrentan una descapitalización insostenible que arrastran de manera ininterrumpida desde el año 2020.

Ana María Urdaneta.

El origen de esta asfixia operativa y financiera radica en el sostenimiento de un margen comercial profundamente desfasado de la realidad económica venezolana. Esta distorsión anula la capacidad de los concesionarios para cubrir sus costos operativos básicos, imposibilita el mantenimiento de la infraestructura y sepulta cualquier margen de rentabilidad, llevando al límite el esfuerzo del empresariado privado.

Ante este complejo escenario, la reactivación y supervivencia del mercado interno de combustibles dependen de la atención inmediata de una agenda operativa y estructural impostergable:

Sinceración económica: Es imperativo el ajuste real del margen comercial sobre los costos y ganancias inherentes a la prestación de este servicio público. A la par, se debe materializar y garantizar el pago oportuno de este margen para aquellas estaciones que operan bajo la modalidad subsidiada.

Unificación del mercado nacional: Se debe avanzar hacia un mercado interno unificado, sin clasificaciones ni divisiones que segmenten a los usuarios y distorsionen la dinámica comercial.

Equidad en el suministro: La distribución y entrega de gasolina debe ser justa, constante y equitativa para todas las estaciones de servicio de la geografía nacional, eliminando asimetrías operativas.

Rescate de la infraestructura y servicios conexos: Resulta urgente la restauración de los planes de mantenimiento mecánico para los surtidores de combustible —equipos que en su mayoría son propiedad de PDVSA— para frenar su franco deterioro. Asimismo, es vital reintegrar el mercado de lubricantes PDV a las estaciones de servicio, devolviéndoles su vocación histórica como centros de atención automotriz integral.

La transformación necesaria: El marco jurídico

Las soluciones a esta coyuntura exigen ir más allá de los correctivos operativos; requieren una evolución del marco legal. Es fundamental concretar la reforma de la Ley de Reordenamiento del Mercado Interno. Esta adecuación legislativa debe establecer las bases para una participación formal, segura y transparente de la empresa privada, permitiéndole operar, competir e invertir de la mano con PDVSA en el negocio gasolinero.

El sector privado venezolano cuenta con la experiencia para asumir los retos del mercado, pero requiere de un ecosistema de reglas claras, donde el trabajo conjunto garantice una operación de “ganar-ganar”. Solo a través del entendimiento institucional y la apertura a la inversión privada se logrará revertir esta emergencia y devolverle a la nación una red de estaciones de servicio eficiente, digna y capaz de impulsar el desarrollo económico que Venezuela demanda.

Ana María Urdaneta es presidenta de FENEGAS del Área Metropolitana de Caracas.

Bernardo Rausseo: Analista Petrolero y Expresidente de FENEGAS.

 

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