Tal y como lo aseguramos en entrevistas dadas hacia la última semana del mes de Febrero, sin lugar a duda, esta es la mayor crisis energética de todos los tiempos. Ya no es la semi apertura del estrecho de Ormuz a países aliados de Irán lo que verdaderamente ocupa la atención de los mercados, sino el “día después”.
Hoy, a casi un mes de iniciado el conflicto Irán-Israel-EEUU, la divergencia entre las transacciones de crudo físico y virtual es abismal. Mientras el crudo Omani, Kuwaiti y Emirati se cotizan por encima de los $170 por barril [pb], rumbo a los $200 pb, los futuros de los marcadores Brent y WTI se transan en la franja de los $104 pb y $94 pb respectivamente en la mañana del 24 de marzo de 2026.
Dicha divergencia es alimentada por dos razones básicas. La primera es especulativa y nace de información contradictoria desde la administración Trump, dirigida a evitar el colapso de los mercados pro-occidentales. La segunda, es el uso diferencial de los inventarios estratégicos [SPR]. Pero dichos inventarios ceden a razón de más de 8 a 10 MMBD y resultan insuficientes frente al creciente déficit de producción en curso desde estados del GCC e Irán.
Así las cosas, la situación de la región del golfo está extremadamente volátil y a tan solo “un drone” de separación de un cierre total del flujo de petróleo y gas, a través de Ormuz. Un solo ataque en infraestructura petrolera/gasífera medular desencadenaría el holocausto energético con la pérdida prolongada de esos 20-21 MMBD que transitaban el estrecho antes de la última semana de Febrero, de allí que se espera una prima de riesgo al alza de al menos $30-$40 pb sobre el nivel de futuros.
EEUU ha anunciado la liberación de 172 MMBls de sus reservas estratégicas para atenuar el efecto alcista del barril, pero hasta el momento su efecto ha sido prácticamente nulo. Aun poniendo mano a todo el volumen depositado en sus SPR’s hoy calculado en 411 MMBls, frente a un máximo histórico de más de 726 MMBls, estos apenas servirían para atenuar la presión alcista durante alrededor de un mes, dado el descenso en la oferta proveniente del Golfo Pérsico [GCC], que ya supera los 10 MMBD [puntual] al momento. Dicho desplome en la oferta, equivale a una desaceleración en el GPD mundial de entre 35% y 45% [puntual] bajo el nivel de actividad actual.
Pero lo más preocupante es que agotar las SPR hasta niveles críticos no solo es un problema de volumen, sino de una peligrosa exposición para los intereses estadounidenses. Llenar nuevamente los SPR’s a precios de $150 a $200 pb costaría alrededor de $55.000 millones, una elevación general del combustible y la energía en el mercado doméstico sin precedentes y un costo político muy alto en momentos en que las elecciones del mid-term, cruciales por cierto para Trump, se acercan.
Los inventarios flotantes rusos e iraníes, de cerca de 35 a 40 MMBbls tampoco servirán de mucho. Incluso si el conflicto terminara hoy mismo, el desbalance estructural se mantendrá hasta entrado 2027 [Q1]. La infraestructura petrolera y gasífera del Golfo Pérsico no se reconstruye en meses, ya que existen pozos dañados, refinerías fuera de servicio, plantas y oleoductos que requieren meses de reparación especializada.
Históricamente, después de la Guerra del Golfo de 1991, Arabia Saudita tardó casi 14 meses en recuperar su capacidad plena. Hoy, con sanciones adicionales y posible daño estructural en distintos activos tanto en Irán, como en los Emiratos, Qatar, KSA y Bahréin, el plazo podría ser más largo aún. De hecho, varios estados del golfo ya hanb declarado “force majeure”; Qatar, Irak y Kuwait entre otros.
Mientras tanto, la demanda global sigue creciendo a razón de 1.2 a 1.4 MMBD anuales, principalmente impulsado por Asia.
El resultado final de esta coyuntura será; sin lugar a dudas, una elevación sin precedentes de la entropia en los mercados energéticos, con un déficit estructural de 6 MMBD [sostenido] promedio post conflicto, que podría extenderse hasta mediados de 2027, con un impacto en la reducción del GPD mundial de entre 17% y 30% [sostenido] mientras duren los coletazos del conflicto.
Respecto a Venezuela; nadie se deje enganar. Tal y como hemos sostenido desde Enero’2026, ninguna BigOil, mas allá de las ya presentes en el pais, se aventurara a invertir un centavo en Venezuela, contando solo con la presencia de Trump en el poder. Ellas saben que sus dias en la presidencia podrían terminar con un “impeachment”, saben que la modificación de la LOH podría ser derogada por inconstitucional, y saben que las acciones del 03-01 fueron ilegales. Y lo que es más importante, las inversiones petroleras requieren de ventanas de tiempo de largo plazo y retorno asegurado por estabilidad política, financiera e institucional.
Einstein Millán Arcia: Asesor Petróleo y Gas “Upstream”. Estudios de Especialización a inivel de doctorado en flujo de fluido en medios porosos – The University of Oklahoma, 1991; Master of Science Petroleum Engineering – The University of Oklahoma, 1990; Ingeniero de Petróleo Universidad de Oriente, 1979.

