Amigos lectores:
I. Dos homenajes confluyen en esta edición del PDF del Papel Literario:
-El primero, a Rafael Pineda (1926-2003), hombre de múltiple desempeño, que fue investigador, crítico de arte, poeta, ensayista, traductor, dramaturgo, articulista, diplomático y funcionario cultural. En 1987, Pineda fue reconocido con el Premio Nacional de Literatura.
-El segundo, a Jorge Chacón (1933-1992), pintor que recibió numerosos reconocimientos, entre ellos, el premio Arturo Michelena en 1987. Ocurre que Katherine Chacón y Fernando Méndez Castro han publicado Jorge Chacón. El paisaje renovado (2024), hermoso volumen que, además de varios textos, circula cargado del colorido y la energía pictórica de patios, solares, escenas campesinas, marinas, platanales, exuberantes follajes, de más de un centenar de obras reproducidas en sus páginas.
II. En octubre o noviembre del año pasado, Bélgica Rodríguez me habló del centenario de Pineda y me propuso recordarlo. Bajo su coordinación, en las páginas 1 a la 4, publicamos textos de Perán Erminy, Roldán Esteva-Grillet, Bartolomé Díaz, Nelson Galviz, Beatriz Sogbe y Bélgica Rodríguez.
III. Del texto de Rodríguez copio aquí un párrafo: “En su extensa bibliografía observamos títulos disímiles que demuestran la versatilidad de su amplio y vasto conocimiento, así como el siempre buen ánimo y disposición para escribir crónicas para periódicos, textos para catálogos, libros de gran envergadura, ensayos, poemas, hasta incursionó en la novela. Su producción comienza desde muy temprano, desde mediados de los años cuarenta (…) Escribió hasta los últimos días de su vida, dejando varios libros inéditos e investigaciones sin terminar”.
IV. Del armar el dossier que recuerda al maestro Jorge Chacón se ocupó Katherine Chacón, coautora del libro referido. Escriben Félix Hernández, J.J. Moros, Beatriz Sogbe y Katherine Chacón. También hemos incluido un texto que Bélgica Rodríguez dedicó a Chacón en 1987. Páginas 5 a la 8.
V. Escribe Félix Hernández: “De condición humilde, en 1952, Jorge Chacón parte a Caracas para probar fortuna y ejerce, entonces, diversos oficios como obrero, hasta que comienza a interesarse por las artes plásticas a inicios de los años sesenta. Si bien es cierto que la aproximación de Jorge Chacón a la pintura fue casi autodidacta, no por ello debe vérsele como un empírico o ingenuo, de hecho, Chacón era un asiduo a las bibliotecas en donde se documentaba en la observación de estampas en libros de arte, visitaba con frecuencia los museos, y se mezcló con el medio artístico para lo cual tomó algunos cursos tanto en el Taller Libre de Arte, en 1961, dirigido en ese momento por Celso Pérez (en un período que se reseña como la segunda etapa de esta agrupación) y en la Escuela de Artes Plásticas “Cristóbal Rojas” de la mano del Maestro Manuel Quintana Castillo (1964)”.
VI. En la página 8 incluí un breve ensayo de Jesús Matheus, La mano (y el espíritu): “Focillon confería también que el genio de un artista ‘resulta de hábitos manuales que definen su estilo constituido, al mismo tiempo que de una libertad manual que define su estilo futuro”. En su famoso tratado La Vie des Formes, (la Vida de las Formas, 1934) concluye con un influyente Elogio de la mano: “comprendida en su espiritualidad con el ojo y toda la motricidad del cuerpo animado, la mano es el estilo mismo”.
VII. La página 9, página de cierre, despliega dos textos:
-Arriba: Luis Felipe Castillo Herrera nos ofrece Albert Camus: una carta a su maestro: “Camus tomó papel y pluma para escribir una de las cartas más conmovedoras de la historia intelectual del siglo XX. El destinatario no era un académico de Estocolmo, ni un editor parisino. Era Louis Germain, su maestro de escuela primaria. Para entender la carta, hay que entender el abismo que Germain ayudó a cruzar. Camus nació en la miseria más absoluta de la Argelia colonial. Su padre murió en la batalla del Marne cuando Albert era un bebé. Creció en una casa sin libros, sin radio, rodeado de un silencio que solo rompía el autoritarismo de una abuela severa y la mirada ausente de su madre, Catherine Sintès, quien apenas hablaba debido a una sordera parcial y a una fatiga crónica por el trabajo doméstico”.
VIII. -Abajo: Editora, socióloga de la cultura, ensayista y narradora mexicana, Consuelo Séizar de la Fuente ha publicado en el portal Opinión 51 -único medio digital que publica en México artículos escritos por mujeres-, El archivo de las cenizas: la degradación cultural de Venezuela: “El chavismo no concibió la cultura como un campo de conflicto productivo, sino como pedagogía de la unanimidad. No necesitó prohibir libros ni cerrar museos: bastó con saturar el espacio público de consignas, festivales y celebraciones donde el entusiasmo sustituyó al criterio. La política cultural aprendió que es más eficaz reemplazar que censurar, orientar que prohibir, administrar que discutir. No se trató de errores aislados ni de incompetencias circunstanciales, sino de una transformación deliberada del lugar que la cultura ocupaba en la vida pública. Dejó de ser un espacio de interrogación para convertirse en un dispositivo de legitimación”.
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IX. Cierro aquí con mi afectuoso saludo para todos.

