Muy pronto, en el camino de la vida, empezamos a generalizar: “los niños son traviesos, las mujeres no saben, los hombres son fuertes, los ricos son poderosos,ese libro es excelente, la película tal, hay que verla, los pobres sufren, los perros son peligrosos, los loros hablan”. Esas, entre muchas otras, son maneras de hablar, corrientemente. No necesariamente esta mal, sin embargo, es así cómo se establecen conclusiones sobre la gente, los animales, los libros, el clima. Algunas son para bien: “Tal libro es una maravilla…” y la obra se vuelve un “best seller”.Otras son terribles y falsas: “las mujeres son inferiores…” y se forman los machistas. En oportunidades , no nos damos cuenta de lo que implica la generalización. Insisto, no es obligado, que sean dañinas; cuando se trata de obras de arte: se generaliza y la gran mayoría, “todo el mundo” (otra generalización) compra el libro, va al museo, escucha a Gustavo Dudamel o, a Christian Vasquez, entre los brillantes directores de orquesta venezolanos reconocidos mundialmente.
¿Son una forma de exageración? Tal vez. Se generaliza, al observar a un grupo o a un sector que se interesa por algo, o quiere hacer algo. Deberíamos poner atención; no hacer generalizaciones automáticas.
Los periodistas, particularmente, cuando transmiten información noticiosa, frecuentemente, divulgan generalidades. Recuérdese, comunicadores y periodistas, contribuyen con la formación de la opinión pública. Los periodistas, en ocasiones, se transforman en líderes de opinión. En determinados temas orientan o, lo contrario cuando su información noticiosa no es correcta, resulta distorsionada, exagerada o es una generalización. Hay que auto analizarse. Eso nos obliga a estudiar frecuentemente y, además a preparárnos, especialmente, en estos tiempos confusos, Hay que ser conscientes de lo que se escribe y divulgue. Nuestro Patrón San Francisco de Sales, nos ayude, a los periodistas en nuestro trabajo.
Me refiero ahora, en concreto a la información noticiosa surgida y divulgada con el triunfo del Alcalde de New York. Un musulmán socialdemócrata. Dos cuestiones de alto interés para todos. En primer lugar, es imprescindible, para las nuevas generaciones, establecer la diferencia entre el comunismo y la social democracia. No entiendo, ¿por qué los amigos de Acción Democrática no lo explican? Si de algo sabemos y podemos opinar los venezolanos es de esa gran diferencia, entre el socialismo del siglo XXI, un eufemismo del comunismo, y la social democracia.Pareciera que quedaron sin voz. De los 40 años de democracia representativa, tuvimos 25 años gobernados por Acción Democrática, el Partido del Pueblo, Social Demócrata. No fueron perfectos, ¡Sí lo sabré yo! Sin embargo, al analizar serenamente, darme cuenta de lo mucho que se hizo por democratizar el país, civilizarlo y culturizarlo, entiendo de inmediato las dificultades y problemas que se tenían que superar. Claro, no autoritariamente, sino en democracia. Dicho muchas veces: la democracia es lenta, difícil y requiere de tolerancia para armonizar a todos los grupos o sectores que se deben acordar. Imprescindible la educación en la democracia y la ciudadanía.En mis tiempos, de niña y de joven, era una constante en el colegio. Y en el liceo Se trata de procesos complejos, que al día de hoy, requieren incluso la experticia de los “negociadores” para ponerse de acuerdo.
Hemos sobrevivido, a pesar de este desastre del socialismo del siglo XXI. Han sido las obras del General Pérez Jiménez, dictadura de corte desarrollista y a los 40 años de democracia representativa, los que nos han permitido sobrevivir. Especialmente, a nuestra educación democrática, ciudadana y civil. Ellos, los desastrosos gobernantes de estos 27 años, no tienen ningún tipo de consciencia: si no fuera por la democracia representativa de Venezuela nunca habrían llegado al poder. Fracasaron, en lo que supuestamente sabían, “dar un golpe de estado militar”. Derrotados, fracasados, no pudieron lograr “el objetivo”. Nunca fueron efectivos; de pequeña presencié 2 golpes de estado en 1945 y en 1948, de joven vi la caída de Pérez Jimenéz,(1958) éstos no lograron nada con la fuerza militar.(1992)
Después, a esos, “comacates”, los pusieron en libertad, también gracias a la democracia. Siguieron la orientación de un dirigente democratico Luis Miquilena, quién aconsejó: “Formar un partido e ir a elecciones” Armaron “V República”, disparate histórico, la denominación, sin embargo, a ellos les funcionó. (No hay sino la república de Venezuela, antes existió la Gran Colombia, dicen los historiadores: Carrera Damas, Manuel Caballero et al.) Aprovecharon el proceso electoral limpio. Engañaron a diestra y siniestra. Se pegaron al poder, del que no quieren salir nunca: roban, destruyen, maltratan, persiguen. Un desastre pues. Insisto en las generalizaciones.
No puede confundirse la social democracia con el comunismo. Tampoco a los musulmanes con Hamas y Alkaeda. Es tarea que tenemos la gente de pensamiento democrático y liberal, no permitir ese tipo de generalidades: complican más al mundo y nos enfrentan, como si en vez de humanos, fueramos fieras. Es el objetivo de la doctrina maléfica del comunismo, el odio como prédica. Derrotados por la historia, su proyecto no sirvió. En lugar de lucha de clases, pretenden establecer otras luchas: de “géneros”, religiosa, de discriminación por nacionalidades, grupos étnicos y los migrantes, entre las generalizaciones de este momento. Hay una maniobra de origen dañino, implicada en el malestar interno de esos personajes, la quieren “vender” como ideología.Pesares y resentimientos, sin solución para sanar.
¡Dios nos ampare!

