Finalmente el premio Nobel de la Paz otorgado a María Corina Machado, terminó por enloquecer al gobierno de facto, y al parecer, a algunos factores de oposición, y otros claramente gobierneros, haciéndose pasar por ¨opositores¨, que cargan contra ella, en vez de ubicar el origen de la crisis en las razones reales.
A propósito de las acciones emprendidas por el gobierno norteamericano y aliados en la lucha contra el narcotráfico en Suramérica, en días recientes se congregaron en la UCV personalidades empresariales, políticas, sindicales, y académicas para defender la soberanía y la democracia, y decirle no a la guerra.
El título del evento lucía auspicioso, pero en su contenido solo pocos, muy pocos se atrevieron a mencionar al gobierno, como si las causas de la aguda crisis que se vive en el país, no fuera culpa exclusiva de los desmanes del oficialismo.
Si bien es cierto que todos debemos defender la soberanía territorial de la nación, no es menos cierto que también debemos defender la soberanía popular, y es ahí donde radica el problema de fondo. Se hicieron los locos y no mencionaron que todo comenzó con el robo de las elecciones del 28J, y la estúpida cerrazón de querer permanecer en el poder a la fuerza.
Si el gobierno, hoy de facto, hubiera accedido como sugerimos muchos a mostrar las Actas del proceso, como hizo la oposición encabezada por María Corina Machado, y Edmundo González Urrutia, el problema se hubiera resuelto pacífica y rápidamente. Pero no, escogieron el camino dictatorial, y pusieron a un mediocre que no sabe sumar, a proclamar un triunfo que jamás existió, y solo se hizo público en una servilleta de tercera categoría, y con unos resultados que ninguna matemática seria, podría resistir.
Tampoco fueron capaces de solicitar la publicación del Sobre No. 1 que está en poder del Plan República, lo cual, hubiera zanjado la disputa, pero es obvio que quienes dirigen ese Plan, es decir, la Fuerza Armada Nacional, están involucrados en el robo electoral.
Por si fuera poco el disparate, y para darle ¨legalidad¨ se fueron al TSJ para cohonestar el fraude, lo cual, obviamente se sabía iba a ocurrir, dentro del secuestro institucional absoluto que tiene el oficialismo en dicha entidad, y como expresión adicional de autoritarismo, y abuso, metieron preso a uno de los ex candidatos que acudió ante la instancia judicial, Enrique Márquez.
De ahí en adelante desataron una cacería contra todo aquel que protestara, y de inmediato lo encerraban en las más crueles cárceles, bajo tortura, incomunicación, desaparición forzosa, violación de los DDHH, entre otras prácticas deleznables de Terrorismo de Estado, como lo expresa claramente el informe de la comisión de seguimiento de las Naciones Unidas.
Se les ha solicitado en diversas ocasiones que como gesto de buena voluntad liberen a todos los presos políticos, pero no, eso les encanta y lo usan como mecanismo de humillación y maltrato recurrente.
De manera que la culpa de los movimientos militares en el Caribe no son imputables a la oposición que dirige María Corina Machado, sino a una decisión del gobierno norteamericano, que por cierto, ha dicho reiteradamente que no está ahí para tumbar gobierno alguno, sino para luchar contra los carteles de las drogas, y sus jefes. Llámese Cartel de los Soles, o el Tren de Aragua, ambas organizaciones calificadas como criminales; terroristas, y narcotraficantes.
Los expertos han aclarado que con el número de oficiales y efectivos militares destacados en la operación (aproximadamente 6.000) no se hace ninguna ¨invasión¨, argumento que esgrime el gobierno de facto en su defensa. Se puede criticar que la respuesta contra las embarcaciones explotadas en alta mar, sea desproporcionada, y que hubiera sido mejor su captura y su sometimiento a juicio, y con ello demostrar culpabilidad o inocencia de los involucrados, pero también otros afirman que ningún pescador tiene lanchas rápidas provistas de hasta cuatro motores de alta potencia y cilindrada. Dicen que la pesca y la alta velocidad son incompatibles.
El gobierno de facto en su retórica habitual llenó los medios de comunicación a su servicio, y también los alternativos con proclamas incendiarias en contra del ¨imperialismo y sus aliados colonialistas en una agresión injusta contra la Patria de Bolívar¨. Es lo mismo de siempre, discursos y proclamas ¨soberanistas¨ pero por debajo tienen a toda la población sumida en la pobreza más grande de que se tenga memoria; la economía desquiciada con inflación, tanto en dólares como en bolívares, pero eso les sirve para controlar socialmente, por la vía del hambre a un número importante de ciudadanos que sin esa afiliación momentánea a las milicias, muy probablemente moriría de mengua.
Varias veces sugerimos mecanismos alternativos para resolver la crisis, como la eventual celebración de una megaelección de todas las instancias del poder público, pero eso no fue del agrado del oficialismo, ni tampoco de la oposición. Lo cierto es que el gobierno de facto trancó el juego al no aceptar ninguna propuesta y se empeñaron en controlar el poder por la fuerza. Claramente lo dijeron en esa campaña electoral ventajista y abusiva: ¨…lo que no podamos con los votos, lo logramos con las armas¨!
No obstante, a pesar de que en público se muestran elocuentes y poderosos, por debajo han ofrecido todo tipo de intercambio económico y energético para mantenerse en el poder, pero se les ha rechazado en varias oportunidades. Todo lo que intentan lleva la marca del interés en ganar tiempo, como en las negociaciones previas. Eso parece que ya no es posible, y se les agotan las posibilidades.
De manera que la recomendación es llamar a la defensa irrestricta de la soberanía popular que se expresó con una sólida mayoría el 28J, y dejar ya el intento de continuar la humillación del país con mentiras.
Si de verdad quieren resolver la crisis, negocien ya su salida, y den paso a una transición ordenada. Perdieron las elecciones presidenciales del 28J, y ese es el verdadero origen de la crisis actual. No hay vuelta atrás; hay que jugar limpio, aunque sea una vez. Viva la soberanía popular.
@romanibarra

