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Jesús Alberto Castillo: El cinismo en escena

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Hemos visto cómo el régimen de Nicolás Maduro hace uso de una agresiva propaganda en defensa de los derechos humanos de los venezolanos enviados a un centro de reclusión de El Salvador, tras ser acusados de pertenecer al Tren de Aragua. Hasta ha desplegado una jornada nacional de recolección de firmas para exigir un trato digno a todos los migrantes venezolanos ante la reciente política de deportación desatada por la administración de Donald Trump.

Estamos de acuerdo en que los presos tienen derecho a recibir un trato digno y no ser expuestos a actos de humillación. Son personas más allá del delito que hayan cometido. De manera que deben respetarse cada uno sus derechos en cualquier circunstancia o lugar donde sean procesados. Por eso es condenable la exposición de videos donde aparecen varios presos venezolanos arrodillados mientras se les raspa la cabellera. Incluso, es posible que haya algún inocente dentro de ellos y sea considerado de alta peligrosidad por llevar un tatuale, tal como lo han aseverado sus familiares.

Todo ello es aceptable en una sociedad democrática con su Estado de Derecho. Pero, lo que consideramos como un acto de cinismo es esa perolata discursiva emprendida por Maduro y sus colaboradores a favor de un trato a nuestros connacionales presos en El Salvador. Ella encierra una burla más para los familiares de los presos políticos que padecen de torturas y tratos crueles en las tenebrosas cárceles del país, como el Helicoide.

Aquí todo el mundo sabe cómo opera el régimen. Quién disienta del modelo político gobernante corre riesgo de ser perseguido, detenido o hasta desaparecido, aunque el Fiscal diga que aquí se respetan los derechos humanos. No es fácil caer preso en Venezuela. El destino que le espera a un detenido por expresar sus ideas contrarias al régimen es aterrador. Lo más probable es que se pudra tras las rejas. Triste realidad de un país que fue ejemplo de democracia en el mundo.

No cabe ninguna duda del carácter manipulador de esa estrategia desarrollada recientemente por Maduro. Trata de manipular a la opinión pública con un patriotismo falso contra la política migratoria de Trump para desviar los verdaderos problemas de Venezuela, como los constantes apagones eléctricos, el espiral inflacionario, los destartalados servicios hospitalarios, el hambre, el desempleo extremo, los altos índices de pobreza y el fraude electoral cometido el 28 de julio. Esa es la realidad que trata de ocultar a los ojos de los venezolanos, pero no puede.

 

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