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Gustavo Coronel: Comentarios sobre artículo petrolero de Luis Manuel Aguana

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Sin ánimo de polemizar con Luis Manuel Aguana, con cuyos planteamientos estoy casi siempre en concordancia, deseo hacer algunos comentarios sobre su artículo sobre política petrolera, el cual puede leerse enteramente aquí:

Luis Manuel Aguana: Un nuevo paradigma petrolero

Lo hago porque este será uno de los asuntos mas importantes que la Venezuela democrática tendrá que decidir, desde el primer día que tome las riendas del país. Dice Aguana, en itálicas:

 “Y el paradigma fue tan exitoso que esa empresa llegó a ser la primera del mundo en el negocio”.

Mi comentario: Este es un punto menor pero que ayuda a evaluar la industria petrolera venezolana en su mejor época.  PDVSA llegó a ser una de las cinco empresas más importantes del mundo en algunos años de las décadas de 1980-1990. Nunca la primera.

Dice Aguana: “Cómo se sustituirá el paradigma petrolero después de esta tragedia que vivimos. Y ciertamente la propuesta que ha salido al ruedo por parte de la líder opositora María Corina Machado (MCM), respaldada por el presidente Electo, Edmundo González Urrutia (EGU), se basa en la privatización total (100%) de la industria del petróleo y gas del país

La propuesta confirma lo que ya todos sabíamos: Venezuela, tras 25 años de destrucción masiva, ha retrocedido más de 110 años, al punto que al parecer debemos volver a las decisiones que tomó el gobernante de Venezuela de turno, Juan Vicente Gómez, de entregar la exploración, explotación y venta de petróleo y gas a las compañías petroleras que manejaban el negocio, porque “eran ellas las que sabían” y disponían de los recursos para buscarlo, extraerlo y venderlo por nosotros. Y eso era razonable en 1914 con el pozo Zumaque 1, pozo que inició la era de la producción comercial de petróleo en Venezuela. No sabíamos entonces absolutamente nada de ese negocio”.

Mi Comentario: Ciertamente la propuesta presentada por María Corina Machado en CERAWEEK habla de una privatización total de la futura industria petrolera venezolana. En lo que diferimos significativamente de lo dicho por Aguana es que ello represente un retroceso de 110 años y una entrega, como decía Gómez, a las empresas que “eran las que sabían”. En aquellos primeros años, como bien dice Aguana, no sabíamos nada sobre el negocio petrolero. Ahora en 2025 sabemos muchísimo más, suficiente para darnos cuenta – entre otras muchas cosas –  que el Estado no tiene nada que buscar operando directamente la industria petrolera y que lo óptimo  para el país es permitir que las empresas internacionales se hagan cargo de la operación y financiamiento de la industria, bajo las reglas y supervisión de una nación que ya sabe lo suficiente del negocio para obtener los resultados deseados por la nación y para despojarse de la resignación a lo Gómez y de los complejos a lo Chávez, que han acompañado buena parte de la historia petrolera venezolana. Ya los venezolanos sabemos que el control sobre la industria y sus estrategias no dependen de su operación sino de la adecuada supervisión reguladora de esa operación.

Dice Aguana: “Me dejó un sabor muy amargo esa exposición de MCM, una diferencia de muchos que saltaron de alegría. Pero no por su propuesta, sino porque para mí lució como salir a vender las prendas de tu mamá para poder vivir, después de que el jefe de la casa puso en bancarrota a la familia. Y más aún, que pareciera una transacción comercial de “vender” lo que queda de tu patrimonio a cambio de libertad, para que esos capitales reunidos allí se ocuparán de convencer a la administración de Trump de sacar al régimen a cambio de nuestras riquezas. ¿Es que ya hemos llegado a ese punto de desesperación? No lo sé, cada cual que saque sus propias conclusiones. Yo no podía dejar de decirlo. Creo que existen maneras de plantearse el mismo objetivo, pero conservando las joyas de tu mamá”.

Mi Comentario: La propuesta de María Corina Machado le sonó a Aguana como la venta de las joyas de la familia para poder vivir y pienso que no existe tal venta de las joyas de la familia, ni mucho menos. Las joyas de la familia, en el caso del petróleo, son la propiedad del recurso (las reservas probadas de petróleo) y las instalaciones. Contratar la operación de extracción del recurso, la refinación del recurso, recibir los insumos tecnológicos necesarios, lograr dinero fresco cuando sea necesario para la operación, cooperar con la comercialización internacional del recurso, en ningún momento conlleva la entrega de la propiedad del recurso. Involucraría la contratación de la operación que hace posible la ubicación, extracción, refinación y exportación del recurso, lo cual sería llevado a cabo por empresas internacionales y nacionales expertas en el negocio, que contraten con la nación venezolana en los términos que sean beneficiosos para ambas partes.

Realmente no hay razón alguna para continuar pensando que es el Estado el cual debe operar directamente la industria petrolera. Ni tenemos el dinero para ello ni lo vamos a tener corto o mediano plazo. Y ya todos los venezolanos hemos visto lo que le sucede a una empresa en manos del Estado, sea petrolera o naviera o aérea o agrícola.

 

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