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Pedro R. García: Desde el Haitón profundo II

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Fay Fay Fay

 

Fay el alma de la serranía…

El espíritu de las montañas

de las historias tranquilas,

quedó el recuerdo de sus penas hurañas,

y aqueyas claras pupilas,

que los caminos no inquietan

yoraron lagrimas lilas

mudas quedaron las horquetas,

mudas también las esquinas

ya nadie siembra la caña

desde que Fay está ausente

en tanto que en las montañas

que miraban vivamente

aqueyas vivaces pupilas

que tarde a tarde tranquilas

daban confianza a la gente

La vida, que jugarreta

Fay Fay Fay

 

sus ojos iban buscando

la campesina yorando…

sin rumbo ya no tiene mando

su voluntad esta incompleta

¿yora acaso por Fay?

ese hombre que la inquieta

¿dónde estarán sus pupilas?

por el camino va dejando

su alma en lágrimas vivas

Fay Fay Fay.

 

¿Murió nuestro Fay? ¿Es cierto?

eya pregunta a una vieja

y también al campo abierto,

en la distancia a las tejas,

al degrero, al ventisco,

a la sabana perpleja,

a un palomar, a los riscos,

al burro, a la comadreja,

a la quietud de un huerto,

al búho viejo que es visco,

a un veterano burlón arisco

también le grita: ¡Si ha muerto!

Fay Fay Fay.

 

Su corazón va sangrando

como un arriero inexperto

coge rumbo a San Luis

cruza junto a un adivino,

rebasa un viejo poeta

no se fija en el poyino

y el anciano que le espeta

¡Mija ese hombre está en el cielo¡

eya hace que no escucha      

y atraviesa la meseta,

Y bajo el sigilo tranquilo

de aqueya tarde secreta…

¿adónde va? qué la inquieta?

y sin perderla de vista

de las casas lugareñas,

y por ayá esta Batista

que de lejos le hizo señas

y el sordo del molino

y hasta el primo de Batista

al terminar el camino

tropezó con cariñoso

y con el amigo malicia

más ayá silbó Paino

va sin rumbo, con angustia

por el camino va inquieta

¿la campesina…?

¿por qué yora?

se preguntan

¿desde cuándo?

¿adónde va? ¿qué la inquieta?

no habíamos visto por aquí

esa torneada silueta.

Fay Fay Fay.

 

El aire le da en el rostro

pero sigue muy inquieta

busca a través de una grieta,

alguna señal en el cielo

pero piensa en el abuelo

que está esperando a su nieta

saca del pecho un pañuelo

tiene en sus ojos el consuelo…

 

desde que Fay alzo el vuelo

yora a raudal el abuelo

rompió su ceño de hielo

se encuentra ¡ay Dios! obsedido

también saca su pañuelo

y hace señas a Dios y al poeta

desde su vieja siyeta

 

con pena está muy dolido

ya se los advirtió el mochuelo

y el misterioso cometa

que hace noches desde el cielo

le está diciendo ¿y tu nieta?

¡mal año tienes abuelo!…

¡pobre abuelo! pobre nieta…

ya no escucharás al mochuelo

ni comerás del chivo

que te prepara tu nieta

ya ni Fay, ni el poeta

podrán darte algún consuelo

ya no tendrás ese amigo

que esta ayá en el cielo,

desde el sendero vecino

yega un eco cristalino

a la vera del camino

 

el juez y el adivino

conversan sobre la nieta

sobre el amor y el destino…

de repente, el adivino

después de invocar al cielo

solemniza: ¡Se fue Fay!…

y se inclina un rato yorando…

y exclama ¡que gayeta!

nos trae el ingrato destino

cierto dice el juez al adivino

¡era honrado, era bueno!

dice en su turno el juez

¡hemos perdido un amigo,

mientras un mocho mendigo

se acerca al grupo yorando

Fay Fay Fay

 

No se escuchan las cornetas

triste la tarde en el huerto

dónde andará la nieta?

 ¿se habrá extraviado ahora

¿cómo un poyino inexperto?

A la oriya de un camino

que frecuentó en su infancia,

oye el rumor de un campesino

de una antigua resonancia

eya está en el Bucare el viejo Bucare

que hoy murmura en un hay

¿qué será de la vida de Fay?

¿cuál ha de ser su destino?

en una de esas mañanas

de esas mañanas muy blancas

que parecen tener francas

ingenuidades de hermanas…

en una de esas mañanas,

al pie de ese Bucare se dieron

 sur primer beso

 y se juraron amares

con una sola palabra

mientras partieron el queso

la arepa y la leche cabra,

en una de esas mañanas,

en una de esas mañanas…

 

Ya no nos despertará con su grito…

ya no escucharemos las tranquilas

notas de su sinfonía

con las que Fay nos advertía

que en camino venía

en su el cabayo amariyo

O mejor color ladriyo

 

Es una historia secreta

idos el abuelo y la nieta

desapareció hasta la siyeta

¡solo tañe la campana!

desde la capyla desnuda

que bajo el cielo se concreta

solo una gran tristeza yana…

en las noches no hay duda

cuenta una historia

que suele verse a Fay Molina

Y detrás a la serrana

se ve riendo ya no va inquieta

en el camino al Bucare

al fin mañanas tranquilas

ya no yora su silueta,

sigue andando, siempre andando

 

¿Qué ven ahora sus pupilas?

¿adónde marcha con su mando?

¿en su voluntad incompleta?

¿por el camino va inquieta?

y su alma en lágrimas vivas

Fay Fay Fay.


Sin el imperialismo del concepto, la poesía habría sustituido a la filosofía: hubiéramos conocido entonces el paraíso de la evidencia inexpresable, una epidemia de éxtasis.

pgpgarcia5@gmail.com

 

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