Fay Fay Fay
Fay el alma de la serranía…
El espíritu de las montañas
de las historias tranquilas,
quedó el recuerdo de sus penas hurañas,
y aqueyas claras pupilas,
que los caminos no inquietan
yoraron lagrimas lilas
mudas quedaron las horquetas,
mudas también las esquinas
ya nadie siembra la caña
desde que Fay está ausente
en tanto que en las montañas
que miraban vivamente
aqueyas vivaces pupilas
que tarde a tarde tranquilas
daban confianza a la gente
La vida, que jugarreta
Fay Fay Fay
sus ojos iban buscando
la campesina yorando…
sin rumbo ya no tiene mando
su voluntad esta incompleta
¿yora acaso por Fay?
ese hombre que la inquieta
¿dónde estarán sus pupilas?
por el camino va dejando
su alma en lágrimas vivas
Fay Fay Fay.
¿Murió nuestro Fay? ¿Es cierto?
eya pregunta a una vieja
y también al campo abierto,
en la distancia a las tejas,
al degrero, al ventisco,
a la sabana perpleja,
a un palomar, a los riscos,
al burro, a la comadreja,
a la quietud de un huerto,
al búho viejo que es visco,
a un veterano burlón arisco
también le grita: ¡Si ha muerto!
Fay Fay Fay.
Su corazón va sangrando
como un arriero inexperto
coge rumbo a San Luis
cruza junto a un adivino,
rebasa un viejo poeta
no se fija en el poyino
y el anciano que le espeta
¡Mija ese hombre está en el cielo¡
eya hace que no escucha
y atraviesa la meseta,
Y bajo el sigilo tranquilo
de aqueya tarde secreta…
¿adónde va? qué la inquieta?
y sin perderla de vista
de las casas lugareñas,
y por ayá esta Batista
que de lejos le hizo señas
y el sordo del molino
y hasta el primo de Batista
al terminar el camino
tropezó con cariñoso
y con el amigo malicia
más ayá silbó Paino
va sin rumbo, con angustia
por el camino va inquieta
¿la campesina…?
¿por qué yora?
se preguntan
¿desde cuándo?
¿adónde va? ¿qué la inquieta?
no habíamos visto por aquí
esa torneada silueta.
Fay Fay Fay.
El aire le da en el rostro
pero sigue muy inquieta
busca a través de una grieta,
alguna señal en el cielo
pero piensa en el abuelo
que está esperando a su nieta
saca del pecho un pañuelo
tiene en sus ojos el consuelo…
desde que Fay alzo el vuelo
yora a raudal el abuelo
rompió su ceño de hielo
se encuentra ¡ay Dios! obsedido
también saca su pañuelo
y hace señas a Dios y al poeta
desde su vieja siyeta
con pena está muy dolido
ya se los advirtió el mochuelo
y el misterioso cometa
que hace noches desde el cielo
le está diciendo ¿y tu nieta?
¡mal año tienes abuelo!…
¡pobre abuelo! pobre nieta…
ya no escucharás al mochuelo
ni comerás del chivo
que te prepara tu nieta
ya ni Fay, ni el poeta
podrán darte algún consuelo
ya no tendrás ese amigo
que esta ayá en el cielo,
desde el sendero vecino
yega un eco cristalino
a la vera del camino
el juez y el adivino
conversan sobre la nieta
sobre el amor y el destino…
de repente, el adivino
después de invocar al cielo
solemniza: ¡Se fue Fay!…
y se inclina un rato yorando…
y exclama ¡que gayeta!
nos trae el ingrato destino
cierto dice el juez al adivino
¡era honrado, era bueno!
dice en su turno el juez
¡hemos perdido un amigo,
mientras un mocho mendigo
se acerca al grupo yorando
Fay Fay Fay
No se escuchan las cornetas
triste la tarde en el huerto
dónde andará la nieta?
¿se habrá extraviado ahora
¿cómo un poyino inexperto?
A la oriya de un camino
que frecuentó en su infancia,
oye el rumor de un campesino
de una antigua resonancia
eya está en el Bucare el viejo Bucare
que hoy murmura en un hay
¿qué será de la vida de Fay?
¿cuál ha de ser su destino?
en una de esas mañanas
de esas mañanas muy blancas
que parecen tener francas
ingenuidades de hermanas…
en una de esas mañanas,
al pie de ese Bucare se dieron
sur primer beso
y se juraron amares
con una sola palabra
mientras partieron el queso
la arepa y la leche cabra,
en una de esas mañanas,
en una de esas mañanas…
Ya no nos despertará con su grito…
ya no escucharemos las tranquilas
notas de su sinfonía
con las que Fay nos advertía
que en camino venía
en su el cabayo amariyo
O mejor color ladriyo
Es una historia secreta
idos el abuelo y la nieta
desapareció hasta la siyeta
¡solo tañe la campana!
desde la capyla desnuda
que bajo el cielo se concreta
solo una gran tristeza yana…
en las noches no hay duda
cuenta una historia
que suele verse a Fay Molina
Y detrás a la serrana
se ve riendo ya no va inquieta
en el camino al Bucare
al fin mañanas tranquilas
ya no yora su silueta,
sigue andando, siempre andando
¿Qué ven ahora sus pupilas?
¿adónde marcha con su mando?
¿en su voluntad incompleta?
¿por el camino va inquieta?
y su alma en lágrimas vivas
Fay Fay Fay.
Sin el imperialismo del concepto, la poesía habría sustituido a la filosofía: hubiéramos conocido entonces el paraíso de la evidencia inexpresable, una epidemia de éxtasis.
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