Expertos aseguran que la economía venezolana perdió el 75% del PIB en las últimas décadas (2014-2020) que, el colapso de Pdvsa (disminución de su capacidad productora, refinadora, exportadora la llevó prácticamente a un cierre técnico) que, la caída de la productividad nacional, de la potencialidad exportadora del país, nos llevó a una situación calamitosa, de emergencia humanitaria compleja, a periodos de recesión, default, elevada inflación que, es necesario superar consensuadamente, porque implica construir un nuevo proyecto país, con un marco constitucional adecuado, porque las consecuencias son tan devastadoras que marcan negativamente cualquier opción de cambio y desarrollo positivo en Venezuela.
Estos hechos están aparejada a un deslave institucional que lesionó seriamente su capacidad administrativa, contraloría, legislativa que, generó una alta migración y todo ello llevó a una situación política que implicó una solución sobrevenida el 03/01/2026 y cuando parecía que cómo consecuencia de la intervención externa el país tenía posibilidades de normalización, ocurrió un devastador terremoto (24/06/2026) que, evidencio todas las debilidades e ineficacias estructurales como estado-nación.
Es posible revertir un colapso económico de esta magnitud, pero se requiere un programa integral de reformas estructurales, financiamiento internacional masivo y un estricto consenso político que surja de la legitimidad y transparencia democrática. La historia demuestra que economías hiperinflacionarias o colapsadas pueden estabilizarse mediante disciplinas de mercado, reconstrucción institucional y un liderazgo confiable, legitimado por la gran mayoría.
Reconstruir un país desde las bases de una crisis humanitaria y estructural es un proceso complejo y de largo aliento (generalmente toma décadas recuperar los niveles previos al colapso). Sin embargo, la combinación de disciplina de mercado, reinserción financiera internacional, un marco constitucional respetado y un liderazgo con legitimidad de origen es la fórmula probada para transformar una situación calamitosa en un proyecto de desarrollo sostenible.
Estabilización Económica y Financiamiento Masivo, Es imperativo detener la inflación o hiperinflación mediante una disciplina fiscal estricta, la unificación y liberalización del mercado cambiario, y la devolución de la autonomía al Banco Central.
Una economía que ha perdido la mayor parte de su PIB no puede autofinanciar su recuperación. Se requiere el apoyo de organismos multilaterales (FMI, Banco Mundial, BID) para la reestructuración de la deuda soberana (default) y la obtención de líneas de crédito que reactiven la liquidez.
Para recuperar sus principales industrias, sus potencialidades productivas y atraer alta inversión extranjera directa, se deben ofrecer garantías legales sólidas, marcos contractuales transparentes y el respeto absoluto a la propiedad privada.
El “deslave institucional” se combate restaurando la separación de poderes. Una administración pública eficiente, un sistema judicial profesionalizado e independiente, órganos de control transparentes (contraloría y fiscalía) son vitales para erradicar la corrupción dotarnos de un órgano electoral, confiable, auditable, transparente, sentarán bases sólidas y confiables para todos.
Ningún programa económico de largo plazo es viable sin un acuerdo político amplio que garantice la gobernabilidad. Este consenso debe surgir de procesos democráticos transparentes y legítimos que den confianza tanto a los ciudadanos como a los mercados internacionales.
Los distintos procesos electorales realizados durante este año en el continente americano evidencia que, sin ser una fórmula mágica, representan una manera racional, inteligente, pacífica de las sociedades para resolver sus múltiples problemas, adicionalmente ofrece opciones positivas en un entorno económico y social complejo, cargado de incertidumbres. Chile, Perú, Colombia, Brasil y recientemente EE UU, evidencia que nuestras sociedades han madurado cívicamente y son capaces de reorientar su futuro democráticamente, lo cual obligará a los distintos factores políticos y grupos de interés a redefinir objetivos y escenarios.
Cuba, Nicaragua, Haití constituyen paradigmas negativos que, es necesario considerar, para saber lo que no hay que hacer. El regreso de María Corina Machado a su país, la redefinición de los contextos geopolíticos locales e internacionales, marcan la necesaria profundización de la ruta democrática en Venezuela, superar la conflictividad política y social, desactivar el campo minado que impide recuperar la gobernabilidad y gobernanza en nuestro país, la tarea prioritaria. Sí algo puede salir mal, saldrá mal, pero está claro, a partir de los últimos acontecimientos que, a nadie le conviene que Venezuela no reconstruya consensuadamente su economía y su democracia.
Ángel Cacique. 0424-168.53.07 – caciquecatia@gmail.com – @angel cacique

