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Venezuela también tiene su anillo, por Rafael Marcano

 

El béisbol venezolano vuelve a escribir una página importante en la historia de las Grandes Ligas. Esta vez, de la mano de los Milwaukee Brewers, una organización que alcanzó la gloria por primera vez en su historia y que encontró en el talento criollo una parte fundamental de su camino a la gloria

Hablar de ello amerita reconocer la influencia de cuatro venezolanos que, desde roles distintos dejaron su marca en una temporada espectacular: William Contreras, Jackson Chourio, Antonio Senzatela y Luis Lara.

William Contreras

Para arrancar, resulta difícil no dimensionar la figura de William Contreras. El careta carabobeño fue sólido y constante con el madero, y al mismo tiempo fue una garantía detrás del plato, administrando a el cuerpo de lanzadores y aportando su experiencia con seguridad y dinamismo. Su promedio de .381 y cuatro carreras impulsadas en la Serie Mundial terminaron acompañando una distinción individual que engrandece todavía más su trayectoria: el premio al Jugador Más Valioso del Clásico de Otoño, tercera distinción para un Venezolano en series mundiales.

Jackson Chourio

Así como el, Jackson Chourio representa el presente y el futuro de una generación que parece no tener límites. Con tan solo 22 años, el jardinero zuliano protagonizó una postemporada extraordinaria. Su promedio de .458, producto de 11 imparables en la Serie Mundial, fue una demostración de madurez, talento y personalidad en el escenario más exigente del béisbol. Además, estableció nuevas referencias para su edad en la historia de octubre.

Antonio Senzatela

Desde el montículo también hubo una contribución que merece reconocimiento. Antonio Senzatela, incorporado a Milwaukee durante la temporada, encontró un espacio dentro del cuerpo de relevistas y respondió con cuatro presentaciones en postemporada sin permitir carreras limpias. Su capacidad para adaptarse a una nueva organización y asumir un papel diferente habla de la importancia de contar con peloteros dispuestos a colocar los objetivos colectivos por encima de cualquier protagonismo individual.

Luis Lara

Y aunque su participación tuvo una dimensión diferente, Luis Lara también encontró la manera de hacerse presente. El joven jardinero aportó un imparable decisivo en el primer encuentro de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, una contribución que recuerda que los campeonatos también se construyen con actuaciones oportunas de quienes esperan su oportunidad.

Quizás lo más interesante de esta historia es precisamente la diversidad de funciones que desempeñaron nuestros representantes. Un receptor convertido en MVP, un joven jardinero que desafía los registros históricos, un lanzador que encontró su lugar en el bullpen y un prospecto que respondió cuando tuvo su oportunidad.

Milwaukee levantó el trofeo gracias a un esfuerzo colectivo, pero Venezuela tiene razones suficientes para sentirse representada en esta conquista.

Los anillos se ganan como equipo, mientras que las huellas individuales también construyen la historia.

Y en esta primera corona de los Cerveceros, el talento venezolano fue protagonista.

Rafael Marcano

Rafael Marcano.