La duración total de la carrera se adapta a los objetivos del perfil profesional, variando en dos modalidades de especialización según el centro de formación elegido.
Más que la mensualidad: Insumos e ingredientes encarecen estudios de chef.
La duración total de la carrera se adapta a los objetivos del perfil profesional variando en dos modalidades de especialización según el centro de formación elegido.
Estudiar artes culinarias en la capital tachirense se ha convertido en una opción atractiva para quienes sueñan con la proyección internacional, pero también en un verdadero desafío financiero. Aunque el costo de la mensualidad es el primer factor que evalúan los aspirantes, la realidad es que los gastos adicionales en uniformes, herramientas e ingredientes semanales disparan considerablemente la inversión total.
La oferta académica local se centra en tres reconocidas instituciones de formación de chef internacional. Dos de ellas cuentan con el aval de la Universidad de Los Andes (ULA) y otra el de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET).
Costos de matriculación y mensualidades
Al consultar con estudiantes y personal administrativo de los distintos centros educativos, se pudo conocer que las inscripciones oscilan entre los 30 y 50 dólares.
Este pago inicial da paso a una estructura de mensualidad base que se ubica a partir de los 50 dólares, dependiendo de la institución elegida, un estándar académico que permite a los alumnos planificar su inversión a lo largo de los estudios.
La duración total de la carrera se adapta a los objetivos del perfil profesional, variando en dos modalidades de especialización según el centro de formación elegido.
Una de las opciones contempla una duración de 18 meses con una mensualidad de 60 dólares, lo que representa un costo académico total de 1.080 dólares. Por otra parte, dos de las academias ofrecen un esquema más extenso de 24 meses: la primera con una mensualidad de 50 dólares para un total de 1.200 dólares, y la segunda con cuotas mensuales de 60 dólares, alcanzando una inversión final de 1.440 dólares.
Sin embargo, la verdadera inversión para el estudiante se desglosa en los requerimientos obligatorios para entrar a la cocina.
Gastos entre indumentaria, equipos e insumos
Al verificar en diferentes fábricas locales, ventas online y las ofertas de los institutos, se puede resumir que la indumentaria reglamentaria que incluye gorro, filipina, pantalón y delantal tiene un costo base desde los 80 dólares. A esto se le deben sumar los zapatos de seguridad obligatorios, cuyos precios rondan entre los 15 y 70 dólares según la marca. Un presupuesto austero con las mejores marcas de vestuario y calzado pude superar en total los 200 dólares.
Melania Contreras, estudiante de uno de los Centro de especialidades gastronómicas, explicó que los instrumentos de cocina corren por cuenta del alumno. Detalló que un juego de utensilios esenciales (cuchillos profesionales, mandolinas, termómetros, entre otros) se estima entre los 50 y 150 dólares, variando según la calidad y marca seleccionada.
Por su parte, Marlyn Pernía, chef de cocina, señaló que la materia prima para exámenes y prácticas culinarias es lo más rudo para el bolsillo de los estudiantes. Manifestó que algunos se compran de forma individual y otros de forma grupal.
Agregó que además de la inscripción, mensualidad, vestuario y el transporte para llegar a los centros educativos, un estudiante debe disponer de mínimo 20 dólares semanales para cubrir los ingredientes de cada clase, siempre y cuando se logre repartir el costo en equipo; si la preparación es estrictamente individual, el gasto se dispara considerablemente.
Modalidad de horarios
Los programas de formación exigen el cumplimiento de una carga horaria obligatoria de entre 4 y 5 horas semanales, un bloque de tiempo estándar diseñado para balancear de manera óptima la teoría técnica y las intensas dinámicas de práctica en las estaciones de cocina.
Sin embargo, el sistema administrativo de algunos institutos permite que los estudiantes con rutinas laborales o personales complejas elijan con total autonomía su distribución horaria. De este modo, pueden cursar las cinco horas en un solo día o dividir la carga en dos jornadas de 2.5 horas.
Pasantías sin remuneración garantizada
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La etapa final de la carrera contempla las pasantías profesionales en artes culinarias, una fase crucial para aprender de chefs ejecutivos en entornos reales y abrirse puertas en el campo laboral.
No obstante, la mayoría de los restaurantes locales no ofrecen pasantías formalmente remuneradas con un sueldo completo. El beneficio económico al realizar estas prácticas profesionales depende por completo del tipo de acuerdo privado que el estudiante logre conseguir con el establecimiento, priorizándose el aprendizaje y la experiencia por encima de la retribución monetaria inmediata.
Ismary Bustamante – La Prensa del Táchira.

