La falta de respuesta defensiva durante la operación militar estadounidense del 3 de enero de 2026 obliga a una revisión total y profunda de la doctrina militar de Venezuela.
El colapso inmediato del sistema defensivo del país frente a los ataques aéreos de la Operación Resolución Absoluta, dejó en evidencia fallas estructurales, conceptuales, técnicas y políticas que hicieron inútil el millonario arsenal acumulado durante décadas.
Los análisis estratégicos apuntan a que los siguientes factores de la doctrina militar bolivariana fallaron drásticamente y demandan una reestructuración urgente:
(1) La doctrina venezolana de las últimas dos décadas se estructuró bajo la premisa de la Guerra Popular de Prolongación. Un concepto diseñado para descentralizar las fuerzas, armar a las milicias civiles y desgastar a un ejército invasor mediante una ocupación a largo plazo. Sin embargo, la incursión estadounidense no consistió en una invasión terrestre masiva tradicional, sino en una operación quirúrgica de extracción rápida y ataques aéreos precisos de alta tecnología ejecutados de madrugada. Ante un ataque de esta naturaleza, el modelo de milicias careció por completo de capacidad operativa o de disuasión.
(2) A pesar de contar con sistemas de misiles y radares de fabricación rusa, como los sistemas S-300, Buk o Pechora, el espacio aéreo venezolano quedó virtualmente indefenso. Los informes señalan que Estados Unidos inhabilitó los radares y las comunicaciones mediante herramientas avanzadas de guerra electrónica y ciberataques. Además, gran parte del armamento sofisticado se encontraba inoperativo, almacenado o sin conexión real a las redes de alerta. Una nueva doctrina debe priorizar la resiliencia tecnológica y digital sobre el volumen bruto de equipo bélico.
(3) La doctrina militar previa priorizó la lealtad política y el control interno de la estabilidad gubernamental por encima de la eficiencia estrictamente táctica. La ausencia absoluta de una orden de contraataque o de una respuesta coordinada por parte de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) expuso graves quiebres en la cadena de mando, desorganización interna y sospechas de filtración previa o pactos de inacción entre altos mandos.
En resumen, cualquier esfuerzo de reorganización institucional en Venezuela, tras la transición política, requiere despolitizar la estructura militar, adecuar las tácticas a los estándares modernos de la guerra hibrida tecnológica y reconstruir un sistema de defensa enfocado solamente en la soberanía nacional.
Economista y profesor universitario.

