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Italo Zapata: La ética como estrategia, ciudadanía, autonomía y el camino con María Corina Machado

 

​La política con mayúsculas no se mide por la docilidad de sus actores, sino por la firmeza de sus convicciones. En momentos en que la geopolítica global pretende reducir el destino de Venezuela a transacciones energéticas o acomodos pragmáticos de cúpulas, es imperioso reafirmar una premisa fundamental: La soberanía nacional no se negocia y la dignidad del pueblo venezolano no tiene precio de remate.

​Desde Poder Ciudadano es la Gente, observamos con absoluta claridad el momento histórico que atravesamos. Asumimos el debate público no como espectadores pasivos, sino como una fuerza política en formación que entiende el ejercicio de la ciudadanía como el motor real de cualquier transformación democrática sostenible.

​Por ello, respaldamos la postura contundente asumida por la líder de la causa democrática, María Corina Machado, al marcar un deslinde ético inquebrantable frente a tramas de corrupción, redes energéticas opacas y pactos de impunidad. Rechazar la complicidad de quienes han saqueado a la nación —sin importar bajo qué fachada o alianza pretendan ampararse— no es un mero gesto simbólico; es una necesidad táctica y moral para asegurar que la Venezuela del mañana se construya sobre bases sanas, transparentes y sólidas.

​Una alianza fundada en principios, no en subordinación

​Nuestro respaldo a la conducción estratégica de María Corina Machado no proviene del seguidismo autómata ni del pragmatismo de coyuntura. Nace de una coincidencia de fondo en tres pilares irrenunciables:

1) ​La centralidad de la gente: La verdadera fuerza del cambio no radica en cancillerías ni en despachos corporativos extranjeros; reside en la gente organizada, movilizada y consciente de su papel histórico. El verdadero Poder Ciudadano es el único garante de que cada victoria pertenezca al país y no a una nueva élite.

2) ​Inflexibilidad ética frente a la impunidad: No habrá transición próspera ni democracia duradera si se pretende fundar la paz social sobre el reciclaje de esquemas corruptos o la legitimación de actores impunes. Venezuela exige una ruptura real con el modelo de complicidades.

3) ​Coherencia electoral y poder real: La ruta política debe mantenerse firme hacia la restitución plena de la voluntad popular expresada en las urnas. La estrategia electoral no se agota en el acto del voto; se defiende y convalida mediante la organización civil articulada, dispuesta a hacer valer su decisión en cualquier escenario.

​Hacia una estrategia común y de altura

​Como organización política que avanza decididamente en su consolidación, Poder Ciudadano es la Gente aporta autonomía, arraigo territorial y pensamiento crítico a la causa común. Entendemos que la unidad verdadera no es uniformidad ni silencio sumiso; la unidad constructiva se alimenta del debate con altura, la propuesta sustantiva y la cohesión alrededor de un liderazgo legítimo que mantenga la brújula orientada hacia la libertad.

​Acompañar y fortalecer la estrategia político-electoral liderada por María Corina Machado implica articular cada esfuerzo regional, cada liderazgo comunitario y cada espacio de organización civil bajo una sola premisa: el futuro de Venezuela pertenece a su gente.

​Frente a la tentación del acomodo y la resignación, reafirmamos que la ética es la herramienta política más transformadora de nuestro tiempo. Junto a la gente, y con la determinación intacta, seguimos construyendo un camino democrático e irreversible hacia la libertad.

El Poder Ciudadano es la gente.

Sigue la ruta.