Mientras haya algo por hacer, nada hemos hecho. Simón Bolívar.
En Venezuela se debaten abiertamente dos políticas, posterior a la extracción de Nicolás Maduro el 3 de enero de año en curso. Previo a esto, el monopolio de la política se dictaba desde Miraflores, sin derecho a réplica ni a posiciones opuestas. Quienes osaban llevar la contraria a las palabras del pequeño fiurer sencillamente eran sentenciados públicamente a través de una simple señal, “tun tun”, así sus días estaban contados.
Sin que se hubiese disparado un solo tiro por el ejército venezolano, Maduro y su esposa fueron objeto de una extracción y trasladados a una cárcel en Nueva York, donde permanecen bajo custodia del gobierno estadounidense.
A partir de esa fecha Donald Trump se convierte en el personaje con mayor porcentaje de aprobación de los venezolanos con un 92,2% de aceptación, a tal punto que el presidente Trump se jactaba de decir que “convertiría a Venezuela en el Estado 51 de los Estados Unidos”.
La administración Trump decide hacer oídos sordos del sentimiento popular obstinado de 27 de años de involución y opta por negociar con el gobierno responsable del desastre nacional obviando la decisión tomada por el pueblo el 28 de Julio del 2024. Con esa decisión comienza el declive de Donald Trump y va hasta los momentos, según la reciente encuesta de MEGANALISIS, en una caída que alcanza 69,2% de Desaprobación, pero, sólo un 9.7% lo Aprueba.
Así las cosas, a la Política Del Tutelaje del gobierno de Donald Trump, le sale al frente otra Política, la del Soberano, La Del Pueblo Todo Que Rechaza las imposiciones de una potencia extranjera y que desea construir su propio destino, ya que es harto demostrado que ni Trump ni el gobierno encargado que sigue al pie de la letra las instrucciones del tutor, han demostrado en lo más mínimo querer lo mejor para el pueblo venezolano. La última encuesta lo ratifica, sólo 9,7% confía en que Trump quiere lo mejor para el pueblo venezolano, 69,2% dice que No, y un 21,1% no responde, quizá por el miedo que aún impera en nuestro país.
Otro dato importante que demuestran la claridad política del pueblo venezolano es el siguiente, ante la pregunta del porqué Trump se llevó a Nicolás Maduro, el 70,1% responde que es para quedarse con el petróleo de los venezolanos. Donald Trump diría que “quien gana la guerra se queda con el botín”.
Observamos dos políticas en pugna, el 88,4% desea que el chavismo deje el poder, no obstante el gobierno de Trump tiene un compromiso cerrado con el chavismo, obvia a las grandes mayorías y califica de Simples al proceso electoral, única vía para rescatar nuestra perdida Democracia y por ende a la República.
Marco Rubio reafirmó “más allá de una simples elecciones libres y justas, se necesitarán instituciones que no solo sustenten la democracia, sino que sustenten la estabilidad, el progreso, la prosperidad y la libertad para el pueblo de Venezuela en un futuro previsible”.
Pareciera que el Secretario de Estado está culpando al pueblo venezolano por acudir a las urnas electorales el 28J a sabiendas de que Edmundo González contó con el apoyo mayoritario del electorado, pero, fue el preso de Nueva York apoyado por quienes hoy son sus socios los que birlaron la voluntad popular, contradicción más que elocuente de la política de Trump, de allí que los venezolanos decidieron lanzarse a la acera del frente para defender sus derechos que en justicia les corresponde.
En Venezuela no habrá progreso, ni estabilidad, ni prosperidad, como afirma Rubio, mientras no haya un gobierno legítimo producto de una consulta popular al soberano, hoy No tomado en cuenta ni por el gobierno impuesto ni por su tutor y único capaz de alcanzar un Futuro Previsible.
Lo escrito hasta ahora es lo superficial del problema, la materia de fondo es otra, aquí no se trata sólo de petróleo, oro y otros recursos que en abundancia posee Venezuela. Tampoco se trata de “robarse” un dinerillo producto de la venta de algunos buques petroleros, el gobierno de Donald Trump, en tanto que amo -circunstancial- del imperio norteamericano, ha involucrado a nuestro país en la conformación de un país más que se suma a su poderío y así poder hegemonizar a todo el continente americano en las luchas geopolíticas que libera el “coloso del norte” como lo llamaría nuestro libertador Simón Bolívar.
Para el profesor de la Universidad de los Andes Pedro Grima Gallardo; “Lo ocurrido el 3 de enero no es un mero incidente policial, sino un catalizador geopolítico que ha precipitado un cambio de régimen en tiempo real”. “Para que esta transición sea irreversible, Estados Unidos no se limitará a cambiar banderas; deberá reconfigurar los tres pilares que sostienen a un Estado-nación: la economía real, el sistema financiero y la administración de justicia. Las medidas que se implementarán en los próximos meses no buscan la victoria militar, sino la Disolución De La Autonomía Operativa Del País (subrayado mío).
Ese es el kid del asunto, la lógica política nos indica que siendo Donald Trump poco amigo de la democracia, le importa un bledo la suerte de las familias venezolanas cuando sólo habla de conseguir dinero para el pueblo estadounidense, de allí que su estrategia consiste en anexarse de facto a Venezuela, con políticas monetarias en primer lugar, de allí la necesidad de dolarizar y eliminar el bolívar, con lo que dependeremos de la Reserva Federal de Estados Unidos. Obviamente, se argumentará que los salarios serán dolarizados, sin decir que también los servicios básicos serán dolarizados, gasolina y pare usted de contar.
Para el prof. Pedro Grima Gallardo se requiere “neutralizar el Poder judicial como ente autónomo y para ello se implementará un Sistema De Auditoría Jurídica Externa, con lo cual los jueces federales de los distritos de Florida y Texas revisen las sentencias sobre propiedad privada y contratos públicos estableciendo un precedente de jurisdicción concurrente. No es que se vaya a disolver la Corte Suprema venezolana, apunta el profesor Grima, sino de “crear una Sala de Revisión de Garantías” integrada por magistrados de la Corte Suprema de Estados Unidos”.
Nos toca a los investigadores y hurgadores del hecho social desempolvar los libros de la Escuela de Sociología como por ejemplo a Theotonio dos Santos y su obra fundamental Teoría de la dependencia, o Imperialismo y dependencia.
Es evidente el giro político dado por la administración Trump al caso venezolano, de allí que haya hecho cambiar el apoyo que el pueblo venezolano le dio a la administración Trump, es decir, de la política de máxima presión, paso a la política de reconocimiento al gobierno interino, de la política de sanciones pasó al retiro estratégico de sanciones individuales a Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez y posiblemente a Diosdado Cabello.
EEUU corre la verruga electoral, ahora con sus nuevos aliados las elecciones son un simple hecho, aún es muy pronto dice Trump, es decir, no importa la opinión y los deseos de los venezolanos, lo importante es consolidar su estrategia de anexión y dependencia absoluta a los gobiernos estadounidenses. Imaginemos sólo por un instante lo que le ha tocado vivir a los venezolanos que viven en ese país, es una salvajada contra familias que han hecho de ese país su hogar, ahora los cazan como animales sin importar que son los dueños del país que ellos desean anexar sólo para beneficio del imperio norteamericano.
Hasta que el gobierno del norte no fortalezca su propuesta intervencionista y domino todos los enclaves de las estructuras del Estado-nación venezolana, no soltarán sus garras sobre nosotros. Aquellas palabras de Hugo Chávez que retumbaron en todos los continentes ya son letra muerta para el gobierno actual. “Váyanse Al Carajo Yanquis De Mierda”, ahora se convirtió en Lo Que Usted Ordene Señor Presidente.
Ahora más que nunca el pueblo debe unirse, sin aquella consigna pavosa de “el pueblo unido jamás será vencido”, ahora la consigna central que se debe escuchar en todos los rincones del país debería ser ¡Independencia O Nada! ¡Elecciones Libres Y Democráticas! ¡Pongamos Fecha! ¡Libertad Para Todos Los Presos Políticos! ¡Queremos Que Regresen Todos!
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