María Corina Machado rompe el molde de la política en Venezuela con su presencia sorpresa en el centro del país, en Barquisimeto el día domingo 25 de noviembre. Su presencia en la iglesia, donde en pocos minutos las redes sociales se encargaron de captar el momento de su entrada y los feligreses sorprendidos, pero llenos de alegría se lanzaron a saludarla, abrazarla y aprovecharon de tomarse unos selfies con la dirigente, los cuales para muchos será un recuerdo histórico.
María Corina en más de una oportunidad, alrededor de siete intentos, no pudo lograr con éxito su ingreso al país. Ahora bien, ¿por qué ahora sí fue posible llegar a tierras venezolanas sin impedimento alguno? Puedo afirmar sin temor a equivocarme que el gobierno de los Estados Unidos consideró viable retomar el camino de avalar el proceso democratizador en Venezuela. La relación con el gobierno de Delcy Rodríguez no le estaba dando resultado, muy por el contrario, se ha venido demostrando la caída de popularidad de Donald Trump que arrastra al partido republicano y lo tiene perdiendo las elecciones de medio tiempo.
El gobierno de Donald Trump estaba obligado a rectificar su política hacia Venezuela. A Nicolás Maduro se lo llevaron porque dirigía el Cartel de los Soles. Tal atrevimiento fue ampliamente difundido por Trump y lo hizo ver como una victoria para reacomodar el cuadro geopolítico y avanzar en la política del Plan Monroe.
No pudo Trump controlar la inflación ni la subida de los precios del petróleo. Prometió que con el tutelaje que se propusieron ejercer hacia Venezuela para finales de año los precios de la gasolina estarían por debajo de los 4$ el galón, cosa que no podía lograr. La arremetida voraz del ICE contra los latinos es otro elemento que se suma al descontento acumulado por el gobierno republicano.
Los republicanos necesitan de una barajita que los ayude a recuperar los espacios perdidos, hasta la curul de María Elvira Salazar se encuentra comprometida. Todo apunta a que el Senado también será ganado por los demócratas. De llegar a consumarse esas predicciones el panorama político parece desolador para los republicanos, era necesario actuar, de cambiar de estrategia y es lo que hacen.
María Corina Machado es una pieza clave para lograr ese cambio de estrategia, no bastan palabras vacías para recuperar a miles de votantes decepcionados, había que concretar acciones. El maridaje de Trump con Delcy Rodríguez se convirtió en una torpeza política de repercusiones inmensas, pues, hasta la alta dirigencia del partido republicano ha demostrado públicamente su desacuerdo con la política trazada por la casa blanca.
La gota que derramó el vaso fue la reunión de Donald Trump con Delcy Rodríguez en Nueva York, por cierto, acompañado con su alto gobierno. Obviamente la ganadora fue Delcy quien representa la continuidad del gobernante que ellos mismos se llevaron por razones de Estado donde justificaban su posición en su lucha contra el narcotráfico. Elemental contradicción que nadie en su sano juicio puede aprobar.
Con la llegada de María Corina al país cambia el escenario político. Ella representa el sentimiento de las grandes mayorías de los venezolanos, en consecuencia, es la esperanza del cambio político que anhelan todos aquellos que han estado sometidos a un sistema de gobierno que se impuso por la fuerza robando la felicidad de la familia venezolana.
María Corina tiene una posición definida en su lucha por la democratización del Venezuela, la cual sólo se puede alcanzar con elecciones libres que le den legitimidad de origen al futuro gobierno que llevará las riendas del país. Para ello es necesario designar un nuevo Tribunal Supremo de Justicia y un nuevo Consejo Nacional Electoral los cuales perfectamente pudiera concretarse para diciembre del presente año y de allí las elecciones presidenciales en Julio del 27.
En varias oportunidades he leído las declaraciones del Secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, donde ha expresado que el problema electoral deben resolverlo los venezolanos, En eso tiene razón. En los últimos días se han visto movilizaciones de ciudadanos a lo largo y ancho del país. La lucha por reivindicaciones salariales, han sido llevadas por los sindicatos y la lucha solicitando elecciones libres y democráticas ha reunido al 80 % de la población venezolana.
No hay manera de detener a un pueblo que está decidido a vencer, a traer de vuelta al sistema de gobierno mas amigable implementado en los países del mundo entero, salvo contadas excepciones. Hacia allá tenemos que volver, ahora con más decisión que nunca para dar un salto atrás.
Con elecciones libres en Venezuela ganamos todos, en primer lugar, los venezolanos que hemos vivido en carne propia como la familia venezolana ha visto marchar a sus hijos a otros países buscando nuevas oportunidades de vida. También ganan las familias que han sufrido la desgracia de ver a sus hijos encarcelados sin haber cometido delito alguno, ellos serán libres. Otras familias no correrán con la misma suerte ya que sus hijos no superaron las inclemencias del encarcelamiento y las torturas a las que fueron sometidos.
Un país sometido a un tutelaje forzoso cual colonia de la fuerza imperial, jamás será visto como viable para hacer inversiones de largo plazo. En pleno siglo XXI la política tiene otra visión del mundo, el comercio internacional, el intercambio de bienes y servicios, la cooperación, la inter relación de voluntades y propuestas. Es otro el relacionamiento, por eso deducimos que el gobierno de Trump se equivocó con las posturas que ha tenido hacia Venezuela. Un paso atrás le pudiera hacer bien al gobierno norteamericano.
La política de la fuerza bruta y la imposición de su poderío, no le da buenos rendimientos a Donald Trump. La sociedad comercial con elementos como Alejandro Betancourt ha sido vista como una estupidez. No medir las consecuencias de los actos de Trump pensado que está por encima del bien y del mal, le tienen ahora perdiendo las elecciones de medio tiempo según las encuestas. Perder el Congreso es perder las elecciones presidenciales en 2028. Y no es que Venezuela sea determinante en el proceso interno, pero, si es un elemento a considerar por el electorado.
El regreso de María Corina no es la garantía de que el gobierno de Delcy-PSUV va a cambiar, y de que ya tendremos elecciones a la vuelta de la esquina, por el contrario, ahora es cuando se necesita la movilización popular, la organización política y el trabajo diario de los cuadros políticos en cada cuadra, en cada barrio, en cada sector de la Venezuela profunda.
La lucha debe centrarse en las elecciones presidenciales, a partir de allí la ruta será más expedita. También es necesario entender que el chavismo no está liquidado, disminuido, si, pero, liquidado no.
Aún no sabemos cual es la pretensión del gobierno de Trump. Soltar las riendas que tiene sobre el gobierno de Delcy no le será fácil. Cantar victoria no ayuda. Es imprescindible bajar a donde están los más necesitados, conocer sus necesidades y planificar con sentido de responsabilidad social. ¡Venezuela tiene futuro!
Sociólogo.

