pancarta sol

El fado en voz de mujer, por Emilio Figueredo

 

Mi relación con el fado comenzó en la infancia. Mi padre apreciaba mucho a Amália Rodrigues y yo la escuchaba de niño. Su voz forma parte de esos recuerdos musicales que permanecen con nosotros y que, al volver a escucharlos, nos acercan a las personas con quienes los compartimos.

El fado ocupa un lugar singular en la cultura portuguesa. En él, la poesía, la voz y la guitarra portuguesa expresan el amor, la ausencia, el destino y la saudade: ese sentimiento que reúne la nostalgia por lo vivido y el anhelo de lo que nos falta. No hace falta comprender cada palabra para sentir su emoción.

El legado internacional de Amália Rodrigues

Amália fue fundamental para darle una dimensión internacional. Su manera de cantar podía transformar una canción en una experiencia íntima, como si hablara directamente a cada uno de sus oyentes.

Las voces femeninas que dan vida a la tradición

Este sábado he querido dedicar el recorrido a las mujeres que han dado vida a esta tradición:

*De la tradición a la contemporaneidad: Desde Amália hasta Mariza, Cristina Branco, Carminho y Ana Moura, escucharemos distintas sensibilidades y maneras de interpretar una música que conserva sus raíces mientras encuentra nuevos caminos.

*Vínculo y nostalgia: Incluyo con especial afecto a Andrea Imaginario, cantante venezolana de ascendencia portuguesa que trabajó conmigo en Analítica. Conocí su pasión por la música y su talento, y me alegra compartir sus interpretaciones, que acercan las dos culturas a las que pertenece.

*Diálogo entre Portugal y Brasil: También escucharemos a la brasileña Roberta Sá cantando «Eu já não sei», junto a António Zambujo y el extraordinario guitarrista Yamandu Costa. Un encuentro que muestra la naturalidad con la que pueden dialogar las músicas de Portugal y Brasil.

*Cierre del recorrido: Cerraremos con Ana Moura y su célebre «Desfado», una canción que juega con las contradicciones de los sentimientos y aporta ligereza y humor a este recorrido.

Un lazo generacional a través de la música

Una coincidencia familiar ha acompañado la preparación de este post. Mi nieta está pasando unos días en Portugal por el trabajo de su marido inglés. Me cuenta que se aloja en una antigua casa de Amália, hoy convertida en hotel, y que duerme en el que fue su cuarto.

Pensé en mi padre escuchando aquella voz, en mí siendo niño y en mi nieta tantos años después en ese lugar. A veces la música enlaza generaciones de una manera inesperada.

Los invito a disfrutar estas voces y a dejarse acompañar por ellas:

Amalia Rodrígues – Barco Negro.

 

Amália Rodrigues – Estranha forma de vida.

 

Amália Rodrigues – Uma casa portuguesa.

 

Dulce Pontes – Canção do mar.

 

Dulce Pontes – Lágrima.

 

Mariza – Ó gente da minha terra.

 

Cristina Branco – Fado perdição.

 

Cristina Branco — Tudo isto é fado.

 

Carminho – As pedras da minha rua.

 

Carminho – Canção à ausente.

 

Andrea Imaginario – Coimbra.

 

Andrea Imaginario – Há uma música do povo.

 

Roberta Sá, António Zambujo y Yamandu Costa – Eu já não sei.

 

Ana Moura – Andorinhas.

 

Ana Moura — Desfado.

 

Emilio Figueredo

Emilio Figueredo – Análitica.com