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Armando González Segovia: Las sombras de la UCV contra la Cátedra Pío Tamayo

 

La noticia publicada en Emisora CostadelSolfm.org por Agustín Blanco Muñoz, egresado del Doctorado en Historia de la UCV, nos llamó poderosamente la atención y colmó de preocupación. Ahora resulta que la Cátedra ‘Pío Tamayo’ de la Faces – UCV, fundada el 05 de octubre de 1983 en el rectorado del Doctor Carlos Alberto Moros Ghersy, luego de 43 años ininterrumpidos de actividades es algo que, al parecer, le resulta como cosa rara y en buena parte inconveniente al actual vicerrectorado académico de esta antigua Casa de Estudios, no aprovechada por todos.

El Vicerrectorado Académico-UCV impidió la realización del balance y celebración de los 43 años de acción de la Cátedra ‘Pío Tamayo’

No permiten la realización de “La Cátedra Pío Tamayo” en la UCV

A lo largo del tiempo mencionado, quienes formamos parte del equipo fundador, hemos visto como la Cátedra al inicio de cada semestre, procedía a realizar la solicitud de reserva de las fechas en las cuales se produciría nuestra 

programación de cada lunes, al Departamento de información, conocimiento y talento de la BCUCV.

Pero a partir del inicio del presente mes, cuando teníamos en agenda la reunión de Balance y Festejo de los 43 años de esta Cátedra, el director del departamento decisor de la Biblioteca Central, nos informa que esa actividad ni ninguna otra se podrá realizar si no se cumple con los requisitos establecidos con las Normas de Uso de la Sala ‘E’ que acaba de poner en vigencia el Vicerrectorado Académico. 

Las limitaciones y censura deciden operar en la UCV bajo la conducción del Vicerrectorado Académico

En efecto, las llamadas normas para el uso de la Sala ‘E’ establecen que hay que comenzar por confirmar si la sala está disponible para la fecha que se requiere. De ser así, se procederá a realizar la solicitud formal que debe cumplir con los siguientes datos: 

Nombre y número de cédula del peticionario, descripción de la actividad a realizar, nombre de los ponentes y tipo de actividad que se va a realizar, número de asistentes que debe contar con un mínimo de 30 y un máximo de 180. Y la solicitud de la sala debe realizarse con 15 días de anticipación a la fecha del evento.

Un punto nodal está concretado en el artículo 9 de estas Normas que reza así: “Cuando a juicio del Administrador de la Sala una solicitud estuviere incompleta o requiera ser aclarada, se le hará saber al solicitante por escrito para que proceda a cumplir con lo requerido. De no hacerlo dentro del plazo concedido para ello, se tendrá por desistida la solicitud y se procederá a disponer de la Sala.

Como puede verse, se trata de requisitos que en el plano de la Academia y la extensión carecen por completo de sentido, a menos que se tenga como objetivo impedir una determinada actividad, que se supone no encaja en el plano adoptado por algunos intereses. Y hacer derivar de ese punto, la necesidad de establecer las limitaciones que coinciden plenamente con la aplicación de la consabida censura. 

Y otro punto nodal de estas Normas, que termina de aclarar el articulo 10 en el cual se establece que las solicitudes de la Sala pueden ser aceptadas o no. Y en caso positivo el usuario debe cancelar el costo de la Sala tres días antes del evento. Aquí se mezcla la Sala como productora de recursos materiales con la Sala que hasta ahora ha servido de escenario a eventos propios de la Academia libre, abierta y pensante. 

Los 43 años de labores ininterrumpidas y la obra realizada por la Cátedra ‘Pío Tamayo’ no parece tener importancia para quienes atentan en la UCV contra la libre expresión del pensamiento

Pero la normativa recién rescatada, deja en claro que para nada vale ahora la labor de una Cátedra con 43 años en el mundo de la extensión. Todo esto se acabó y en lo sucesivo simplemente ésta como cualquier otra entidad que quiera hacer uso de la Sala ‘E’, deberá acogerse a los lineamientos dispuestos para el alquiler. ¿Más sombras, obstáculos, impedimento en general contra las labores de la CPT?

En general, estas son, dígase, acciones directas contra la expresión del pensamiento crítico que tiene el problema del sentido mismo de la crítica profunda, radical, sin tapadera. Allí nunca se ha dado ni pedido concesión. Y cada quien tiene el derecho a apoyar o no las opiniones, porque la CPT es, precisamente, para el ejercicio de expresión del pensamiento crítico. 

Antes de estas acciones violentas que hoy se lanza sobre nuestra CPT hubo y hay, una serie de igual violencia como lo es el funcionamiento con escasos recursos propios durante esos 43 años, debido a que esta Cátedra Libre, de extensión, que no de auxiliar o extensión de los programas dictados por la academia, no tiene ningún reconocimiento oficial y, en consecuencia, no ha contado a la fecha con ninguna partida presupuestaria.

¿Se ha querido entonces silenciar la opinión incómoda, sentida y fundamentada que muchos no se atreven a pronunciar? ¿Seguimos atrapados en las coordenadas de una supuesta libertad de expresión y pensamiento como, por ejemplo, en las dictaduras de Juan Vicente Gómez y del Departamento de Estado norteamericano de ayer y hoy? 

Y también en la “nueva etapa” de Venezuela se siente como un deber silenciar el pensar, las voces críticas. La palabra debe ser domesticada. La extracción y saqueo general de nuestras riquezas, debe estar unido al pensamiento amañado, de múltiples sombras y silente que acompañe la violencia simbólica que amansa el crear y el creer. Y la ‘Pío Tamayo’ simplemente, se pone por encima de todo cuadro que invoque la complicidad, que conduce a todo tipo de entrega, rendición y negociado.