El debate sobre los recientes acuerdos energéticos comerciales reitera una verdad fundamental: no existe inversión petrolera ni desarrollo económico sostenible sin transparencia, legitimidad y seguridad jurídica.
Sin embargo, desde Poder Ciudadano afirmamos que la soberanía no reside en el subsuelo ni se mide en barriles de crudo; Reside en el pueblo venezolano. Coincidimos en la urgencia de construir instituciones técnicas y reglas claras, pero la verdadera fuerza transformadora de la nación es su capital humano.
Más importante que el petróleo es la gente. Ningún acuerdo ni flujo de capital tendrá sentido si no se traduce en bienestar tangible para las familias: salud, educación y servicios públicos eficientes.
El patrimonio del país pertenece a sus ciudadanos, no a un grupo político de turno. La reconstrucción de Venezuela exige el protagonismo de las comunidades, los vecinos y las fuerzas vivas de cada parroquia. La libertad y el futuro de nuestra patria no están en venta.
Dirección Editorial – Poder Ciudadano

