Análisis de entorno.
El mandatario estadounidense no es la causa única del cambio, sino que es el ejecutor más visible y menos convencional de una corrección estratégica estadounidense.
La discusión sobre la “decadencia del imperio norteamericano” suele partir de una imagen equivocada: que Estados Unidos está perdiendo poder porque el mundo dejó de ser unipolar. Lo que está ocurriendo no es una caída automática, sino una transición desde la hegemonía indisputada de la posguerra y del período posterior a la Guerra Fría hacia una competencia entre grandes polos, con Estados Unidos todavía en el centro.
La pregunta no es si Trump inventó esta transformación. No la inventó. La crisis de la globalización sin fronteras, la reindustrialización, la competencia tecnológica con China, el retorno de la energía, la seguridad de cadenas de suministro, el control de minerales críticos y la importancia renovada de América Latina venían madurando desde antes.
Lo que Trump hace es acelerar, personalizar y radicalizar una política de Estado que ya existía, pero de manera dispersa: pasar de un orden mundial basado en instituciones, alianzas y libre comercio a una arquitectura de poder basada en producción, energía, tecnología, seguridad, sanciones, mercados y hemisferio. Trump no es la causa única del cambio, sino que es el ejecutor más visible y menos convencional de una corrección estratégica estadounidense.
¿Imperio, superpotencia o red de poder?
Un imperio clásico controla territorio, recauda tributo, impone administración y sostiene jerarquías entre centro y periferia. Roma, España, Francia, el Reino Unido y la Unión Soviética ejercieron poder sobre territorios subordinados mediante conquista, colonias, protectorados o gobiernos dependientes.
Estados Unidos no es un imperio colonial clásico. No administra América Latina, Europa o Asia mediante virreinatos. Sus aliados tienen gobiernos propios, economías independientes y capacidad de disentir. Pero sí ejerce un imperio informal: proyecta poder sin necesidad de anexar territorios.
Comparativa de atributos de poder: imperio clásico frente a Estados Unidos actual
| Atributo de poder | Imperio clásico | Estados Unidos actual |
|---|---|---|
| Territorio | Colonias, administración directa, tributo. | Bases, alianzas, tratados y presencia militar sin administración colonial. |
| Economía | Monopolios comerciales y extracción física. | Dólar, bancos, sanciones, capital, tecnología, mercados y empresas. |
| Seguridad | Ejército imperial y ocupación. | Disuasión, inteligencia, flotas, superioridad aérea, satélites y alianzas. |
| Cultura | Idioma, religión e instituciones del centro. | Inglés, universidades, tecnología, entretenimiento, marcas y estilo de vida. |
| Normas | Derecho imperial. | Estándares financieros, jurídicos, tecnológicos, comerciales y de cumplimiento. |
Estados Unidos no necesita ocupar un país para influir en él. Puede restringir acceso a bancos, seguros, tecnología, mercados, piezas críticas, licencias o dólares; puede proteger o bloquear una inversión, y también puede condicionar la capacidad de un gobierno para vender petróleo, refinanciar deuda o utilizar activos externos. Ese poder es menos visible que un imperio territorial, pero en la economía moderna es más eficaz.
Los números del poder
La mejor respuesta al relato de decadencia está en la combinación de moneda, fuerza, tecnología, energía, alimentos, capital y alianzas. Ningún otro país reúne todos esos atributos.
Comparativa de indicadores monetarios globales
| Indicador | Dólar | Euro | Yuan/RMB | Qué mide |
|---|---|---|---|---|
| Reservas oficiales globales (1T 2026) | 57,1% | 20,0% | 2,0% | Monedas que los bancos centrales mantienen como reserva. |
| Operaciones cambiarias globales (Abril 2025) | 89,2% | 28,9% | 8,5% | Participación en un lado de cada operación (suma 200%). |
| Mensajes de pago SWIFT (2025/26) | ~48% | ~23% | ~4% | Uso en pagos transfronterizos dentro de la red SWIFT. |
| Pagos fuera de eurozona (Enero 2026) | Predominio | 2º lugar | 2,4% | Uso efectivo del yuan en pagos internacionales comparables. |
El dólar perdió parte de su cuota de reservas respecto de los años noventa, pero sigue siendo el principal refugio de bancos centrales, el instrumento dominante en deuda, materias primas, seguros, comercio, financiamiento y operaciones cambiarias.
El euro es una moneda internacional sólida, pero la UE carece de unión fiscal y mercado único de deuda soberana. El yuan crece, pero no puede sustituir al dólar mientras China mantenga controles de capital, restrinja la convertibilidad y no ofrezca seguridad jurídica y liquidez internacional. Quien emite la moneda dominante se financia en su propia unidad, aplica sanciones y absorbe capital global. Por eso, la desdolarización será gradual y parcial, no un reemplazo inmediato.
BRICS y el yuan: avance regional, no reemplazo global
China impulsa dentro de los BRICS una estrategia de desdolarización basada en comercio bilateral en monedas locales, expansión del sistema chino CIPS, uso del yuan en energía y acumulación de oro.
El resultado debe medirse sin exageraciones: Rusia y China liquidan cerca del 90% de su comercio bilateral en rublos y yuanes como respuesta a sanciones; pero esto no convierte al yuan en sustituto del dólar a escala global. BRICS puede reducir la dependencia en corredores específicos, pero no ha construido una moneda de reserva ni una infraestructura financiera alternativa con la profundidad, convertibilidad y protección jurídica necesarias para reemplazar el sistema dominado por el dólar.
Fuerza, innovación y capacidad productiva
Comparativa de potencia militar 2025
| Indicador | Estados Unidos | China | Rusia | Unión Europea |
|---|---|---|---|---|
| Gasto militar 2025 | USD 929–954 B | USD 336 B | USD 190 B | En aumento, fragmentado |
| Peso militar global | 33,9% | ~12% | ~7% | No consolidado |
| Ventaja principal | Tecnología, alianzas, finanzas | Manufactura, escala | Nuclear, disrupción | Mercado, regulación, euro |
| Limitación principal | Polarización, déficit | Demografía, controles | Economía menor | Fragmentación |
Estados Unidos mantiene superioridad naval, aérea, satelital, logística y de inteligencia. Su gasto representa un tercio del total mundial. China posee el único desafío industrial de escala; Rusia conserva capacidad nuclear, pero no dispone de economía ni moneda para reemplazar el orden occidental. Europa es una gran potencia económica, pero no actúa como bloque estratégico unificado.
La fortaleza estadounidense combina además alimentos, energía, software, biotecnología, financiamiento, investigación científica y mercado interno.
La nueva arquitectura estadounidense y América Latina
Después de 1945, Estados Unidos construyó un orden apoyado en Bretton Woods, OTAN y apertura comercial. Ese modelo mostró límites: desindustrialización interna, guerras costosas y dependencia de cadenas asiáticas. La respuesta actual es la selectividad estratégica: menos guerras de ocupación; más sanciones, aranceles, tecnología, energía, minerales críticos y seguridad fronteriza.
En esta arquitectura, América Latina vuelve a ser prioritaria por su cercanía, alimentos, cobre, litio, energía, rutas marítimas y por la necesidad de contener la influencia china. La región es leída por Washington bajo la lente del pragmatismo transaccional: no se buscan modelos uniformes, sino acceso a activos estratégicos y contención de riesgos.
Casos referenciales de la política hemisférica:
• Argentina (Socio en activos estratégicos): Representa la oportunidad de suministro confiable de recursos demandados por Occidente (gas y petróleo de Vaca Muerta, litio, cobre y alimentos). La alineación política acelera contactos, pero la condición decisiva para consolidarse como socio clave es la estabilización macroeconómica y la creación de reglas de largo plazo que atraigan inversiones a escala.
• Venezuela (Desafío de seguridad, energía y gobernanza): Representa un problema multidimensional de seguridad, migración, crimen organizado y vacíos de poder en el Caribe. El interés estadounidense no responde a romanticismo democrático, sino a la urgencia de estabilizar flujos migratorios, asegurar activos energéticos y evitar la presencia de competidores extracontinentales. La región debe evitar que Venezuela quede reducida a un mero enclave petrolero de bajo desarrollo institucional.
¿Está Estados Unidos en decadencia?
Debe separarse el poder relativo del poder absoluto. Estados Unidos ya no puede imponer unilateralmente todas las reglas en un mundo donde China creció, Europa regula, India emerge y Rusia desestabiliza. Eso es una pérdida de predominio relativo.
Sin embargo, no hay evidencia de decadencia estructural terminal. Para ello tendría que perder su moneda, innovación, poder militar, capacidad energética y tracción de talentos, lo cual no ha ocurrido. Sus riesgos reales son internos: deuda creciente, polarización política, uso excesivo de sanciones y el peligro de convertir alianzas estratégicas en meras transacciones de corto plazo.
¿Quién podría reemplazarlo?
No existe hoy un sustituto integral. China compite en industria y tecnología, pero no en moneda ni confianza jurídica. Rusia proyecta fuerza militar, pero no puede financiar un orden global. Europa carece de unidad militar y política; India crece, pero sin el alcance financiero e institucional global.
El escenario probable es una multipolaridad jerárquica: Estados Unidos como centro financiero, militar y tecnológico; China como competidor industrial; Europa como polo regulatorio; e India como potencia emergente.
La potencia que el mundo quiere habitar y la conversión del territorio
El poder también se mide por la capacidad de atracción. Estados Unidos sigue siendo el principal destino migratorio global (52,4 millones de residentes nacidos en el extranjero en 2024), atrayendo capital humano, científicos y emprendedores.
Asimismo, el tamaño territorial solo genera poder cuando se convierte en capacidad productiva y conectividad.
La geografía como activo de poder
| País / bloque | Superficie | Ventaja territorial | Límite para convertirla en poder |
|---|---|---|---|
| Rusia | 17,1 millones de km² | Recursos, profundidad estratégica | Clima extremo, baja densidad, economía concentrada |
| Estados Unidos | 9,8 millones de km² | Agricultura, ríos navegables, dos océanos | Infraestructura envejecida, polarización regional |
| China | 9,6 millones de km² | Escala productiva, costa exportadora | Estrés hídrico, desigualdad oeste-este |
| Brasil | 8,5 millones de km² | Alimentos, biodiversidad, agua, energía | Deficiencias logísticas y de infraestructura |
| Unión Europea | 4,2 millones de km² | Alta densidad, mercado integrado | Dependencia energética, fragmentación militar |
ConclusiónEstados Unidos no está en decadencia: está cambiando de método. Defiende de forma directa lo esencial: Tecnología, finanzas, energía, fronteras y hegemonía hemisférica.Para América Latina, la lección práctica es no esperar un mundo “postamericano” para tomar decisiones, sino construir capacidades nacionales, garantizar reglas previsibles y negociar con pragmatismo frente a la potencia que seguirá determinando las reglas financieras, tecnológicas y de seguridad más importantes del planeta.
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El Nacional

