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Arnaldo Pino: La planta insolente del extranjero ha profanado el suelo sagrado de la patria

La planta insolente del extranjero ha profanado el suelo sagrado de la patria

Fue ésta la proclama del presidente Cipriano Castro, cuando en diciembre de 1902, las potencias europeas bloquearon los puertos venezolanos, alegando el impago de préstamos otorgados a la nación.

Cipriano Castro había llegado al poder a la cabeza de la Revolución Liberal Restauradora, capitalizando a su favor, la inestabilidad política propiciada por un fraude electoral impuesto por, el entonces presidente, Joaquín Crespo, quien  en 1897, declaró ganador a su candidato Ignacio Andrade, sucesor del continuísmo liberal, frente al candidato opositor, conocido como “El Mocho Hernández”. Este escandaloso fraude, estuvo marcado por la ocupación de los partidarios del gobierno, de las mesas electorales, y del amedrentamiento a los votantes. El fraude provocó la ilegitimidad del “ganador,” circunstancia que aprovechó Cipriano Castro para deponer al presidente Ignacio Andrade y tomar el poder en octubre de 1899.

Para inicios del nuevo siglo, la inestabilidad política se profundizó, ya que los partidarios de Hernández habían tomado las armas, adicionalmente se presentó el bloqueo de los principales puertos nacionales, promovido por las potencias europeas de Gran Bretaña, Alemania e Italia.

En medio de aquella crisis, el gobierno de Cipriano Castro, pidió la mediación del embajador estadounidense, Herbert Bowen, para resolver el conflicto.

Bowen no solo negoció con la alianza que propició el bloqueo naval, sino también con otros acreedores, como Francia, Bélgica, España, Países Bajos, Noruega, Suecia, México y EEUU.

El tutelaje norteamericano sobre Venezuela había comenzado en tiempos de Joaquín Crespo, cuando en 1895, una ocupación ilegal de colonos ingleses, terminó en un impase diplomático con la Gran Bretaña. Como consecuencia de ese diferendo, en 1897, bajo presión y tutelaje de los norteamericanos, Venezuela aceptó someter el conflicto a un arbitraje, es así como el 3 de octubre de 1899 se publicó el Laudo Arbitlal de París, que despojó a Venezuela de la Guayana Esequiba. Volviendo al bloqueo naval  y comercial de 1902, bajo presión, se negociaron las condiciones para su finalización, en los denominados Protocolos de Washington, suscritos el 13 febrero de 1903, por las potencias y el representante designado por Venezuela.

Producto de la “mediación” y tutelaje norteamericano, en esos protocolos se estableció el  compromiso de pago de las deudas, con el 30% de los ingresos aduaneros de los próximos años. Adicionalmente, a solicitud de Alemania, Gran Bretaña e Italia, se firmaron protocolos complementarios, el 7 de mayo de 1903, con la finalidad de someter a arbitraje el derecho preferente de esas naciones. El 22 de febrero de 1904, el Tribunal emitió su veredicto, otorgando trato preferencial a las potencias promotoras del bloqueo. Una vez más, la retórica antiimperialista de los gobiernos de Joaquín Crespo y Cipriano Castro, así como la incapacidad para resolver nuestros problemas políticos internos, sirvió de catalizador para el beneficio de las potencias imperiales. Ayer y hoy, los venezolanos, como en Macondo, seguimos padeciendo de la epidemia del insomnio, que nos condena al olvido, a que otros intereses distintos a los nacionales se impongan y saquen provecho de nuestras contradicciones.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM