La participación política se delata a través de ciertas conductas y acciones, que hemos visto expresadas en diversos momentos. Los del PSUV han demostrado ser expertos en hacer propaganda, son cínicos, caras duras y persistentes en sus operaciones de propaganda, lo bueno es que ya casi nadie les cree. Por los lados de la oposición hay quienes también intentan manejar la propaganda para venderse como buenos, por ejemplo, conocimos a personas que, de cara a las primarias del 22 de octubre de 2023, se rasgaban las vestiduras por el mecanismo de primarias. Sin embargo, a medida que se avanzaba en la materialización del hecho, comenzaron a deslizarse hacia posiciones contrarias. Quedaron en evidencia: no creían en las primarias, solo las utilizaban como discurso propagandístico para ganar audiencia pública.
Hay quienes, con el tema de la mesa de negociación (PJ-VP-PSUV-Trump), intentan cobrar políticamente su participación en la “jugada”. Se ven a sí mismos como los grandes arquitectos de la reinstitucionalización de Venezuela, afanados en publicar comunicados que apoyan las gestiones de negociación. Se ufanan de ser protagonistas de primer orden y de contar con la “venia” de Trump. Esta conducta demuestra lo poco serio que se toman la grave situación de nuestra patria. Creen que con “operaciones” políticas de salón, restaurando contactos y cambiando el guion, podrán recuperar credibilidad, confianza y apoyo del pueblo. Están equivocados.
La política es una sucesión de actos, y para ser aplaudido y reconocido, hay que actuar bien. Existen actores que, a pesar de actuar correctamente, ya han perdido la credibilidad; ni con la verdad convencen, ni con la mejor propaganda logran ganar confianza. Sabemos que no cumplieron con su palabra y están donde están por prestarse a jugadas de espaldas al sentimiento mayoritario de la ciudadanía, traicionando su propio compromiso. Son políticos de baja ralea, engullidos por prácticas politiqueras.
Dicen que la líder es María Corina Machado, pero sus acciones ocurren a sus espaldas y son contrarias a lo que habían acordado con ella. Usan la crisis política de Venezuela para reposicionarse y están en una gran jornada de propaganda. Sentirán la presión de una ciudadanía que los vigila y que sabe que no han actuado con transparencia. La propaganda los delata, el PSUV no se saldrá con la suya, la ciudadanía vigila y presiona.

