Aún no gozamos de libertad absoluta, aún no tenemos la democracia que deseamos, aún la justicia amuela su espada.
Aún los venezolanos no controlamos nuestras cuentas; aún no controlamos nuestras riquezas.
Aún nuestros derechos se encuentran muy limitados.
Aún faltan muchas cosas para ordenar nuestro pasado y nuestro presente, y ajustar el mañana.
Entre ellas…
El reordenamiento de nuestra economía por ejemplo, necesita reordenar también nuestra democracia, nuestra institucionalidad, nuestro Estado.
El peso que ha tenido y tiene el narcotráfico, el lavado de dólares en las arterias socio económicas y financieras del país nos ha hecho mucho daño.
Su influencia en todas las esferas ha sido determinante para desnaturalizar la economía y atrofiarla, convirtiéndola en una farsa.
Ustedes lo saben.
Los componentes degeneradores e inflacionarios provocados por los dineros del narcotráfico y de la voracidad de los negocios ilícitos son verdaderamente determinantes en la crisis que padecemos.
Ir sincerando palmo a palmo cada uno de los vericuetos por donde fluyen estos capitales parásitos, especulativos, y perjudiciales en todos los aspectos vitales del cuerpo social y financiero forma parte de las tareas que tenemos por delante.
No lo perdamos de vista en ningún análisis que pretenda dar respuesta a nuestros males, hasta resolverlos, como requiere Venezuela.

