El inicio de la transición en Venezuela ha dejado la impresión de que los principales actores políticos, junto con la influencia y acompañamiento de sus aliados internacionales, aún no han definido con claridad el rumbo que debe tomar el país hacia una democracia plena y una institucionalidad real y efectiva.
La población exige respuestas inmediatas frente a la crisis, la ingobernabilidad y el profundo deterioro de la calidad de vida. Existe una expectativa de decisiones concretas que permitan recuperar la confianza ciudadana, restablecer el Estado de derecho y garantizar estabilidad política, económica y social.
Al mismo tiempo, el discurso sobre la llegada de inversiones, la recuperación de la producción nacional y la reactivación de sectores estratégicos, especialmente el petrolero, gasífero, petroquímico, eléctrico y minero, ha quedado relegado. La ciudadanía espera conocer un plan claro que establezca prioridades, plazos y objetivos para generar empleo, atraer capital, reconstruir los servicios públicos y promover el crecimiento económico.
En momentos de transición, la claridad en la dirección política resulta esencial. El país necesita un mensaje firme que transmita certeza sobre el camino hacia el fortalecimiento de las instituciones democráticas, el respeto a la Constitución, la seguridad jurídica, la recuperación de la industria energética, la reactivación del aparato productivo y la reconciliación nacional.
Venezuela no solo requiere un cambio de gobierno; necesita una visión de país que permita reconstruir sus instituciones, recuperar la confianza de los ciudadanos y ofrecer garantías a quienes deseen invertir, producir y generar empleo. Sin una hoja de ruta clara, consensuada y comunicada de manera transparente, persistirá la incertidumbre y se retrasará la recuperación que millones de venezolanos esperan.
La transición debe ser el punto de partida para consolidar una democracia sólida, fortalecer el Estado de derecho y sentar las bases de un modelo de desarrollo que coloque el bienestar de los ciudadanos, el trabajo productivo y el respeto a las libertades como pilares fundamentales del futuro de la nación.
Presidente de FETRAENERGÍA

