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Italo Zapata: La verdadera mesa se construye abajo

 

​Las recientes declaraciones del secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, al fijar plazos perentorios de “semanas o meses, no años” para la transición política, han puesto en evidencia la fragilidad de los esquemas tradicionales de negociación. Cuando una mesa de diálogo se concibe únicamente como un intercambio entre cúpulas o se pretende dirigir de forma distante desde el exterior, su margen de viabilidad se agota con rapidez ante el cansancio y la desconfianza de la sociedad.

​Las fórmulas del pasado han fallado sistemáticamente por la misma razón: la falta de anclaje en la realidad cotidiana de la gente. Pretender resolver una crisis de dimensiones históricas mediante acuerdos cerrados entre élites deja fuera de la ecuación el verdadero motor de la reconstrucción nacional: la comunidad, la parroquia y el tejido vecinal organizado.

​Es en este escenario donde cobra urgencia replantear la arquitectura política del país desde sus bases. Alrededor de los Consejos Comunales gravitan hoy millones de venezolanos que buscan respuestas inmediatas a sus necesidades de vida, servicios y convivencia. Sin embargo, estas estructuras no pueden seguir siendo rehenes del control ideológico ni de la instrumentalización partidista. La clave del cambio estructural reside en la reorientación democrática de los Consejos Comunales, devolviéndoles su esencia ciudadana, plural y participativa, al servicio exclusivo de la comunidad y no de intereses de poder.

​Esta reorientación democrática requiere ser complementada con el restablecimiento de la institucionalidad local. El rescate de las Juntas Parroquiales, electas de forma universal, directa y secreta, junto con la fuerza comunitaria de los Consejos Comunales, constituye el binomio indispensable de gestión local para devolverle la soberanía al ciudadano.

​Mientras las mesas de arriba tambalean y agotan sus plazos, la única mesa inquebrantable es la que se levanta día a día en cada esquina, en cada parroquia y en cada barrio. Porque ninguna transición será duradera ni legítima si no echa raíces en la gente. La salida democrática pasa indefectiblemente por la restitución de la soberanía popular en el espacio donde la vida transcurre: en el seno del poder ciudadano.

​El Poder Ciudadano es la gente.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM