Alertas sobre la mesa de negociación técnica: El riesgo de prolongar la inercia del poder de facto a costa del clamor de la gente.
El debate político institucional ha entrado en un terreno sumamente crítico tras las recientes valoraciones públicas sobre la mesa de negociación técnica y las gestiones encabezadas por la vocería de la Asamblea Nacional de 2015. Más allá de la dinámica e intereses particulares de los partidos tradicionales, las advertencias sobre la conformación de esta instancia y las serias dudas expuestas sobre sus verdaderos alcances encienden un alerta de máxima trascendencia que la nación no puede obviar.
Desde Poder Ciudadano, no abordamos este escenario como meros espectadores de la diatriba político-partidista. Nuestra responsabilidad es con los vecinos, los trabajadores y las familias venezolanas que sufren las consecuencias de una crisis prolongada. Por ello, tomar en cuenta estas observaciones no significa alinearse ni respaldar a personalidades o parcelas específicas; implica asumir con rigor una advertencia responsable frente al país sobre el enorme riesgo que rodea este procedimiento.
Alerta Nacional: La negociación no puede convertirse en un mecanismo de dilación que prolongue en el tiempo la permanencia del esquema actual ni en una cortina de humo que adormezca las expectativas de cambio real de los venezolanos.
1. La representatividad no se fracciona ni se delega
Cualquier proceso de negociación o interlocución que aspire a marcar la ruta para la reconstrucción democrática del país no puede nacer debilitado por la exclusión ni por la fragmentación. Pretender suplantar el verdadero consenso social y político con acuerdos cupulares o mesas restringidas menoscaba la legitimidad del proceso antes de lograr cualquier resultado. Si la representación no es plena ni abarca a los sectores con genuino arraigo de base, la posición de la sociedad civil se debilita indefectiblemente frente a su contendor.
2. El peligro de alimentar la inercia del poder de facto
La preocupación fundamental del pueblo venezolano reside en que las mesas de negociación sin agenda de fondo ni fuerza de exigencia terminen transformándose involuntariamente en un factor de prolongación del esquema imperante. Abordar únicamente temas adjetivos o negociar la cotidianidad sin forzar compromisos definitivos sobre la reinstitucionalización y el respeto a la soberanía popular no representa un avance: representa la administración de la crisis y la concesión de un tiempo invalorable a la continuidad del estado de cosas.
3. Urgen resultados sustantivos, no postergaciones estratégicas
El país demanda poner fin a las posturas difusas y a las postergaciones calculadas. Si bien el acompañamiento de la comunidad internacional es fundamental, la viabilidad de cualquier proceso político depende de la fuerza moral y la cohesión interna del liderazgo democrático. La paciencia de la ciudadanía no puede seguir siendo utilizada como el margen de maniobra para negociaciones sin garantías ni horizontes claros de solución.
Desde la fuerza viva de nuestras comunidades y la convicción democrática de la gente, en Poder Ciudadano ratificamos que la única negociación válida es aquella que se realiza con transparencia, máxima representatividad y la determinación irrenunciable de restituir la soberanía y la dignidad del pueblo venezolano. No respaldaremos atajos que pretendan legitimar las parálisis ni las iniciativas que terminen alargando la sombra del régimen de facto sobre el destino de la nación.
El Poder Ciudadano es la gente.
Dirección Editorial – Poder Ciudadano

