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Sergio Monsalve: Cinco recomendaciones para comunicar en tiempos de crisis

 

1. Priorizar los formatos breves: reels de poca duración, carrusel o una sola imagen. La mayoría de la gente se informa con sus datos o tiene conexiones precarias de internet, sumado a la inestabilidad de la banda ancha. Por tanto, las personas entran a la red por un tiempo muy corto y valioso. Aportemos contenidos que sean de utilidad para las personas en tiempos de tanta incertidumbre y carestía.

2. No alimentemos a los bots y los programas que instrumentan nuestra atención para monetizar. Tenemos que agudizar los sentidos para detectar una red flag: los contenedores digitales explotan el sensacionalismo, el morbo y el miedo, buscando crear un efecto de cascada y escalada de indignación. La red responde a su inteligencia artificial y se activa para mantenernos atados a un enjambre de catástrofe. Obviamente, hay un contexto de emergencia y nada puede evitarlo, evoluciona de forma impredecible como las réplicas. Lo que sí podemos curar es a nuestro algoritmo, enseñarle lo que queremos y no queremos ver del entorno. Recomiendo seguir a cuentas verificadas, profesionales y medios de comunicación con años de experiencia, de historia. Ahí encontramos un filtro que nos puede librar de ser víctimas de una cadena de spam.

3. Hay buenas intenciones en los esfuerzos de todos por hacer un manejo de la contingencia, salvo excepciones. Sin embargo, se nota mucha improvisación y falta de profundidad en el diseño de estrategias efectivas. Es claro que algunas personas, empresas y organizaciones no están preparadas para brindar un acompañamiento adecuado en tales circunstancias. Por ende, se concentran en la ciencia del comunicado, poco acertado, con el fin de lavar una imagen y montarse en una campaña de relaciones públicas, mediante la ley del mínimo esfuerzo creativo y humano. Si solo vas a publicar historias refritas o post prefabricados, se entiende en el caso de individuos que no saben, pero no si perteneces al gremio institucional. En tal sentido, mejor echarse a un costado, no sumar por sumar, por figurar. De nuevo hay que seguir los ejemplos de los comunicadores que saben en el terreno. Ahí sí vale la pena repostear.

4. Cuida que tu mensaje sea coherente, entre lo que predica tu comunicación y lo que expresa tu acción real. La audiencia no es ingenua y se da cuenta de quién vende humo, de cómo se fabrican unas nuevas apariencias de solidaridad, cuando antes se estaba nada más para hacer acto de presencia en eventos y superficies banales, como rumbas y afines. No luce consecuente que el influencer que nunca tuvo empatía, hoy se jacte de su espíritu filantrópico, nada más para subirse a una tendencia más y monetizar. Así como hay saqueo en zonas vulnerables, evidenciamos que hay un grupo que desea capitalizar el desastre en beneficio de su crecimiento en redes. Por ende, seamos conscientes para que no nos embauquen con su propaganda, con su publicidad non stop.

5. Volver a las esencias, a las raíces, a las fuentes confiables. Humaniza tu perfil, bríndale rostros, mensajes que sean de provecho e inspiración. Haz las denuncias correspondientes, cuando tengas la evidencia y su registro para sensibilizar. Busca un equilibrio, un patrón de conducta que nos permita avanzar. Todos estamos pisando un terreno diferente, lo vamos construyendo al andar. Pero existen bases sólidas en el país: sus universidades, sus centros de estudio, sus notables, sus académicos, sus profesionales, sus habitantes que hacen un trabajo enorme en silencio, sin pedir nada a cambio. De pronto soy inocente e ingenuo. Pero me aferro a la idea que los venezolanos de bien somos más, dentro y fuera de la red. Esto nos ayudará, definitivamente, a hacer una limpieza general, cuando nuestra salud mental está en juego. Para ello, empieza por curar mejor, por curarte, por protegerte de tanto explotador del sufrimiento ajeno.