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Rodolfo Izaguirre: Quiero ser como ellos

 

Tengo años siendo buena persona, pero ahora quiero ser como esos muchachos que vi en la Universidad Central agrupando y organizando donaciones humanitarias, acopio de anónimas y generosas ayudas a las desafortunadas víctimas de la espantosa tragedia ocurrida en el Día del Ejército que, para mí y muchos como yo, es el día que se conmemora la Batalla de Carabobo, es decir, el Día de nuestra Independencia y no del Ejército porque el Ejército lo creó Juan Vicente Gómez, largos, inciertos y deplorables años más tarde.

Mi amigo Vicente Lecuna, inolvidable decano de la facultad de medicina de la Central, fue quien me llevó a conocer el inmenso y desinteresado esfuerzo de esos jóvenes que reciben a cualquier hora donaciones que anotan y organizan de inmediato y mantienen limpias e intactas, en lugares determinados: ropas, alimentos, medicinas

Allí los vi en permanente actividad, jóvenes entusiastas, conscientes de la hermosa labor humanitaria que desarrollan, respetuosos de sí mismos y con sus compañeros en la avenida cercana al Aula Magna y a la majestuosa Plaza del Rectorado, eternamente asociados al nombre de Carlos Raúl villanueva.

En aquel fascinante y privilegiado grupo generoso y solidario vi también al propio rector y a Ocarina Castillo, ella misma convertida en la irrepetible mujer que se formó y es parte indivisible de la universidad, compartiendo con el rector el mismo gesto de nobleza que dispensaban allí aquellos jóvenes. ¡Fue entonces cuando sentí el anhelo de ser como ellos. No de seguir siendo mejor persona, sino de ser un poco más humano!

La tragedia que sacudió al país y ha removido nuestras vidas, ha hecho que aflore y se manifieste una sensibilidad que siempre hemos sostenido y alimentado. Es lo que explica que hayan surgido centenares de centros de acopio para recibir la sensible ayuda del maravilloso país que somos.

La presencia del rector universitario acentuaba, no solo la dignidad de lo que allí estaba ocurriendo, sino que abrazaba a aquellos jóvenes, los aplaudía y se enaltecía a la propia Universidad.

El país se defiende, se protege a sí mismo, se enfrenta a la adversidad y se levanta. Ha demostrado esta vez que no necesita del gobierno para resolver sus angustias; por el contrario, los jóvenes y todo el país están molestos por la indolencia, tardanza e indiferencia mostrada por los mandatarios.

No se explica por qué permanecieron en sus cuarteles los ociosos soldados, en lugar de salir y ayudar a remover escombros y devolverles la vida a los compatriotas allí sepultados.

La Universidad Central, ella misma afligida por las difíciles circunstancias que sufre la geografía venezolana, tanto física como política, desde la cercanía del Rectorado y del Aula Magna, los mayores emblemas de su sabiduría, recibe y acoge en su seno y acaricia a unos jóvenes que, estoy seguro, deben ser mejores personas que yo

El poeta chileno Vicente Huidobro desafió a la naturaleza y, a su manera, le dijo: “Non Serviam“, donde rechaza que la poesía deba copiar o cantar a la naturaleza. Famosamente le dice a la madre natura: “Non serviam” (no te serviré), seré mi propio creador.

A mi edad descubro que es posible maravillarme, hacer nuevos amigos y conmoverme viendo a estos muchachos multiplicarse en la bondad y en una esclarecida solidaridad que me hace decir que ya basta con ser buena persona. Lo que quiero ahora es ser uno de esos jóvenes que vi cerca del Aula Magna recibiendo, organizando y distribuyendo ayuda humanitaria.

¡No quiero ser tan humano porque me aturde mi propia condición humana que me obliga a ser ángel y demonio, capaz de altos actos de nobleza y actos de oprobiosa crueldad! ¡Quiero ser el verdor de la naturaleza que me haga ser quien en verdad deseo ser!

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM