Entre ruinas, epidemias y rabia.
El dirigente político advirtió que el país se encuentra al borde de una crisis sanitaria, social e institucional sin precedentes, mientras crece la indignación popular por la incapacidad del Rodrigato.
El dirigente político venezolano Omar González Moreno lanzó una severa advertencia sobre el agravamiento de la tragedia que vive Venezuela tras los devastadores terremotos, afirmando que el país ha entrado en una fase aún más peligrosa, donde a la destrucción física se suman amenazas sanitarias, colapso institucional y una creciente furia social.
Venezuela está al borde de una tragedia aún mayor. Lo que hoy vemos entre los escombros no es solo dolor y muerte; también es el cisne negro que marca el colapso de un régimen que ha demostrado ser incapaz de proteger a su pueblo, sentenció.
González Moreno alertó sobre el inminente riesgo de brotes epidémicos debido a la falta de agua potable, el colapso de los sistemas de saneamiento y la acumulación de desechos y cadáveres en múltiples zonas afectadas.
Cuando no hay agua limpia, no hay saneamiento y los servicios sanitarios colapsan, las epidemias dejan de ser una posibilidad y comienzan a convertirse en una amenaza real y mortal.
Asimismo, denunció el dramático colapso hospitalario que atraviesa el país, con centros de salud desbordados, sin insumos, sin medicinas y sin capacidad para atender la magnitud de la emergencia.
Muchos hospitales hoy son apenas estructuras saturadas donde médicos heroicos luchan prácticamente con las manos vacías. El sistema de salud también está sepultado bajo los escombros.
El dirigente subrayó además el drama humano que viven miles de familias venezolanas que lo han perdido todo.
Tenemos miles de damnificados durmiendo en las calles y refugios improvisados, familias destrozadas y una herida moral profundamente dolorosa, como los centenares de niños que han quedado huérfanos. Esa realidad debería estremecer la conciencia de cualquier nación.
González Moreno sostuvo que, frente a esta devastación, la indignación ciudadana crece aceleradamente debido a la lenta, deficiente y burocrática respuesta oficial.
El dolor colectivo está mutando en rabia. La gente ya no solo llora a sus muertos; también comienza a preguntarse por qué fue abandonada. Y esa pregunta tiene responsables.
A su juicio, la respuesta del régimen interino encabezado por Delcy Rodríguez ha sido tardía, insuficiente y totalmente desconectada de la magnitud del desastre.
No basta con declaraciones, cadenas o propaganda. El país necesita acción real. Lo que hemos visto ha sido lentitud, improvisación y una alarmante incapacidad de coordinación.
Sobre el anuncio del fondo internacional de reconstrucción impulsado por CAF – Banco de Desarrollo de América Latina, González Moreno afirmó que toda ayuda es necesaria, pero advirtió que esos recursos deben manejarse con absoluta transparencia.
La ayuda internacional es indispensable y debe ser bienvenida. Pero Venezuela necesita garantías de que cada recurso llegue a la gente y no termine atrapado en redes de corrupción chavista, clientelismo o manipulación política.
En el plano político, alertó que la emergencia humanitaria coincide con una creciente tensión institucional derivada del vencimiento de los lapsos constitucionales relacionados con la ausencia absoluta de la Presidencia.
No solo tenemos una crisis humanitaria; también tenemos un vacío institucional que agrava la incertidumbre nacional. Venezuela está atrapada entre los escombros físicos y los escombros del poder.
Finalmente, advirtió que subestimar el malestar social podría tener consecuencias profundas.
Cuando un pueblo acumula duelo, hambre, abandono y frustración, llega un momento en que el miedo deja de gobernar. Que nadie subestime la rabia de una nación herida.
Venezuela hoy grita entre ruinas. Y ese grito exige ayuda, justicia y respuestas.
Nota de Prensa.

